edición: 2038 , Miércoles, 24 agosto 2016
13/01/2016

Con el crudo en caída libre BP anuncia 4.000 despidos y Petrobras recorta inversión un 25%

Las fuertes divisiones en la OPEP impiden un acuerdo para el recorte de producción
Carlos Schwartz
El cierre de un contrato en el mercado de futuros para el West Texas Intermediate (WTI), el crudo de referencia en Estados Unidos, por debajo de los 30 dólares por barril ha reforzado los pronósticos de un barril de petróleo en el nivel de los 20 dólares en un futuro próximo. Los 29,93 dólares el barril registrados al otro lado del Atlántico suponen un mínimo para los últimos 12 años en un mercado que no deja de retroceder. Pero el anuncio que ha tenido un impacto más fuerte que la caídas del precio del crudo ha sido el de British Petroleum (BP). La empresa ha informado su decisión de despedir 4.000 trabajadores en las divisiones de extracción y refino a escala internacional, aunque las operaciones del Mar del Norte sufrirán la pérdida de 600 empleos. El coste de la extracción de crudo en esa región es el más alto del mundo. Los recortes afectarán a personal en Aberdeen, la “capital petrolera” del Reino Unido, y centro de actividad de la industria del Mar del Norte.
El anuncio tuvo un fuerte impacto en las organizaciones sindicales del sector y suponen un golpe a las expectativas del Gobierno británico de recuperar los niveles de inversión en esa región que supuso en el pasado una importante fuente de ingresos fiscales.

Por su parte el precio del Brent sufrió una caída del 4% y cerró a 30,34 dólares el barril. En Brasil Petrobras, epicentro de un inmenso escándalo político financiero, anunció un recorte de sus planes de inversión a cinco años de 32.000 millones de dólares desde los 130.300 millones de dólares previstos a 98.400 millones de dólares. La empresa que ya ha suspendido el pago de dividendo luce la deuda más grande de toda la industria del sector de la energía con 104.000 millones de dólares. La empresa tiene previsto vender activos con el objetivo de reducir deuda pero la profunda crisis de gestión en que ha caído a causa de los casos de corrupción denunciados va a retrasar todos los objetivos destinados a atenuar el impacto de la caída de los precios internacionales del crudo. Los recortes en la inversión, advirtió la empresa, van a suponer una reducción de la producción este año. Petrobras estima que su producción va a caer de los actuales 2,185 millones de barriles diarios a los 2,145 millones de barriles diarios.

Estos anuncios ponen de relieve hasta que punto las grandes petroleras a nivel global defienden sus ingresos de la única forma posible, recortando inversión, para generar recursos suficientes para mantener el pago de dividendo. Este es un objetivo que no todos van a alcanzar este año que se ha estrenado con una caída incesante de precios en el mercado del petróleo.

Los altos costes de producción de crudo en el Mar del Norte han supuesto una fuerte presión sobre BP, Royal Dutch Shell y Total. Pero tampoco se han librado otras más pequeñas, como Enquest o Ithaca Energy.
Los recortes de personal van a afectar operaciones a nivel mundial e implican a empleos directos y a subcontratas. El objetivo de la empresa es reducir el empleo en el sector de upstream en un 17% hasta los 20.000 trabajadores. Las áreas geográficas afectadas además del Mar del Norte incluyen Azerbaiyán, Angola y Golfo de México.

Por su parte, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) pronostica una considerable moderación en el crecimiento de la demanda en 2016 lo que es un reflejo de que el efecto sobre el consumo de la caída de precios tendrá un recorrido corto. Cada vez se hace más evidente que una parte considerable del precio del crudo durante el denominado súper ciclo de las materias primas ha estado directamente relacionado con la especulación financiera de los grandes bancos y fondos de inversión que han convertido al barril de crudo en un activo financiero. La liquidación masiva de posiciones a partir del verano de 2014 ha contribuido de forma significativa a la abrupta caída de precios que a comienzos de 2016 es ya de un 70% respecto de los niveles de junio de 2014.

Con este escenario, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) insinúa de forma creciente sus fricciones internas. Venezuela y otro país que las fuentes consultadas no identificaron han vuelto a insistir en la necesidad de convocar una reunión extraordinaria para acordar recortes en la producción. El grupo de países con mayores problemas de balanza de pagos quieren forzar un cambio de la política propugnada por Arabia Saudí para desplazar del mercado a los productores con mayores costes. Esta política ha resultado hasta ahora exitosa pero más lenta de lo esperado. De acuerdo con estimaciones de Wolfe Research un tercio de la industria del gas y del petróleo de Estados Unidos entrará en suspensión de pagos en 2017 si se mantiene el actual nivel de precios. Pero esto no supone ningún alivio para las arcas de Venezuela o de Nigeria.

El presidente de la OPEP, el ministro nigeriano del Petróleo Emmanuel Ibe Kachikwu reconoció que hay dos naciones que exigen la reunión extraordinaria pero no las nombró. Por su parte el ministro del petróleo de los Emiratos Árabes Unidos, Suhail bin Mohammed al-Mazrouei, respondió a estas afirmaciones con una negativa tajante. “No es necesario un cambio de estrategia” afirmó señalando que los resultados obtenidos hasta ahora indican que se está en el camino correcto. El bloque de naciones del Golfo que actúa de acuerdo con Arabia Saudita no parece dispuesto a admitir que la reunión extraordinaria se llegue a concretar en el primer trimestre de este año. Por añadidura el conflicto entre la monarquía saudí y el régimen iraní sugiere la posibilidad de que las reuniones de la OPEP acaben convertidas en un campo de batalla entre intereses antagónicos.

Por añadidura, Irán está esperando materializar su acuerdo con Estados Unidos y Europa para el levantamiento de las sanciones, que una vez firmado limpiaría el horizonte para las exportaciones de crudo y supondría una fuente de ingresos considerable para el país. En ese escenario Irán incrementaría su producción de forma significativa para aprovechar la coyuntura favorable que le permitiría mejorar su nivel de reservas internacionales de divisas. Este cuadro sugiere que aunque se reúna la OPEP la probabilidad de que se adopte una decisión unánime es muy baja y Viena podría llegar a ser escenario de un enfrentamiento entre religiones en el seno de la Organización. Motivo suficiente para que los intereses del Medio Oriente ejerzan un bloqueo sobre la OPEP evitando una reunión extraordinaria.

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