edición: 2349 , Miércoles, 22 noviembre 2017
28/12/2010

Con el ‘paquetazo cubano’ Chávez termina de asfixiar a la democracia en Venezuela

Pedro González
Los medios y las gentes que aún se atreven a correr el riesgo de sufrir linchamiento a manos de los pashdarán de Hugo Chávez, denominan “paquetazo cubano” a las leyes urgentes aprobadas a uña de caballo por la Asamblea Nacional saliente, antes de que tomen posesión los diputados elegidos en los últimos comicios el próximo 5 de enero. El presidente venezolano se ha dado una prisa inusitada en usar la denominada Ley Habilitante, que le permite gobernar a su antojo y por decreto durante los próximos 18 meses, exactamente hasta las elecciones presidenciales de 2012.

El pretexto de reclamar y usar los poderes especiales es atender a los damnificados por las inundaciones que han asolado el país tras una prolongada sequía. Poco tienen que ver, sin embargo, las medidas de emergencia y socorro con la Ley de Responsabilidad para medios de comunicación, destinada a erradicar los últimos restos de disidencia o de crítica al poder omnímodo de Chávez. Acogotadas la prensa, radio y televisión, el nuevo texto legal pasa a controlar también los contenidos de las páginas web, incluidos los comentarios de usuarios y las redes sociales.

Tampoco hay relación visible entre el auxilio a las víctimas de las inundaciones con la Ley de Defensa de la Soberanía Política y Autodeterminación Nacional. El punto fundamental de ésta es la prohibición absoluta a las ONG y organizaciones de derechos humanos locales de recibir financiación internacional. Consciente de que sus excesos podrían conducir a muchos de sus partidarios a pasarse al bando de la oposición, Chávez también ha impuesto por ley la prohibición a sus dirigentes y diputados de abandonar las filas bolivarianas.

Entre quienes aún conservan en Venezuela cierto sentido del humor, cunde la sentencia de que Chávez, “más que en dictador, se ha convertido ya en el zar de Venezuela”. Sustentan el aserto en sus afanes imperiales de extender su poder e influencia a toda América Latina. Admitido en el orden interno que pueda gobernar mediante ucases, su sueño nada disimulado sigue insistiendo en exportar e instalar su presunta revolución bolivariana a y en todo el continente. Los más ácidos le comparan con Bokassa, el dictador centroafricano que llegó a autoproclamarse emperador, y los más irónicos prefieren señalarle como el verdadero sucesor de Fidel Castro, visto que en la propia Cuba bastante tiene la gerontocracia comunista con intentar salvar los restos de su propio naufragio.

Para no defraudar tanto a sus seguidores como a sus detractores, Chávez firmó en presencia de su colega boliviano, Evo Morales, el decreto por el que crea el Fondo de Reconstrucción para paliar los efectos de las inundaciones. Tras estampar la firma que estipula una dotación de 10.000 millones de bolívares (unos 1.800 millones de euros), el presidente venezolano espetó a su ministro de Energía: “Mañana tiene que llegar la plata. Busque, Rafael Ramírez [el ministro]. Busque los fondos en un banco”. Toda una orden conminatoria y confiscatoria en la misma línea de las que emitió verbalmente a principios de este año cuando se dio un paseo por Caracas y, frente a cada edificio o rascacielos propiedad de algún opositor exiliado o huido, proclamaba un estentóreo “¡exprópiese!”, fielmente recogido y difundido por todas las emisoras y cadenas obligadas por ley a transmitir todas las declaraciones del líder bolivariano, duren lo que duren.

La nueva Asamblea Nacional nace prácticamente sin poderes. De nada sirven, pues, el 52% de los votos conseguidos por la oposición, ni tampoco el que su número de escaños, artificialmente empequeñecido por las trampas electorales de Chávez fuera suficiente para haber impedido concederle poderes especiales. Esa oposición, que empezaba a unirse para enfrentar la deriva dictatorial y absolutista del líder bolivariano, compara esta nueva y brutal embestida chavista con la que Hitler llevó a cabo en marzo de 1933 contra el Reichtag. Acostumbrado en la pasada legislatura a que la Asamblea estuviera ocupada exclusivamente por los palmeros de su régimen, Chávez ha tapado ahora todo resquicio a que algún diputado en la presunta sede de la soberanía nacional le cante algunas verdades. Saben ya que no solo será inútil sino que, según la gradación de sus hipotéticas críticas, pueden arriesgarse a los castigos decretados en los últimos ucases.

En tan completo alarde de control político se echa de menos no obstante que Chávez no se ocupe en su catarata de decretos de abordar el segundo problema del país después del de la pobreza: el de la galopante inseguridad, cuya violencia y asesinatos sitúa a Venezuela por encima de países que la sufren en abundancia como México. 14.589 víctimas en 2008; 19.133 en 2009, y casi 21.000 a punto de cerrar 2010, ponen al país al frente de una macabra estadística continental. Pero, para Chávez parece ser más importante la implantación definitiva de su poder absoluto.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2017 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...