edición: 2349 , Miércoles, 22 noviembre 2017
11/09/2013

Con un déficit de tarifa desbocado la cuenta corriente del FADE no será suficiente para pagar los vencimientos de 2014 y 2015

Los analistas del mercado consideran que el Fondo deberá refinanciar una parte de las emisiones colocadas
Carlos Schwartz

El Fondo de Amortización del Déficit Eléctrico (FADE) hace frente a un vencimiento de 2.000 millones de euros el 17 de septiembre para su emisión nº 5, sobre un saldo vivo actual de 20.800 millones de euros hasta el momento. Mientras este es el total emitido, a un coste medio ponderado del 4,7% anual, el déficit de tarifa (DT) acumulado reconocido en el último decreto que afectó al sector (Real Decreto 9/2013 de julio) es de 22.000 millones a los que hay que añadir el exceso de déficit generado en 2012 que fue de otros 4.109 millones de euros por encima del límite previsto de 1.500 millones de euros para el año pasado cuyo aval estaba determinado. Esto ha llevado el DT acumulado hasta diciembre de 2012 a los 26.000 millones de euros. Esto quiere decir que deberán registrarse nuevas emisiones para cerrar la brecha por importe de al menos 5.200 millones de euros, sin contar con el DT que se acumulará este año. El decreto señalado autorizó el aval del estado para otros dos mil millones para poder emitir hasta el DT acumulado a diciembre pasado. Mientras, la carga financiera de la deuda ya emitida, reconocida e incorporada en la tarifa que pagan los usuarios, supone de media el 10% del recibo de la electricidad.

A lo largo de este año el FADE ha emitido unos 700 millones de euros en bonos para atender al pago de intereses, aunque las previsiones de los analistas son que el Fondo deberá disponer además algo de la cuenta corriente para atender al pago de intereses a falta de saber cuáles fueron los ingresos del Fondo a lo largo de agosto. Más compleja es la situación de los vencimientos de 2014 que ascienden a 2.700 millones de euros, y 2015 que totalizan 4.600 millones de euros. Esto va a determinar que se registren emisiones en esos dos año para poder refinanciar una parte de los vencimientos que no se podrán pagar con los ingresos previsibles para el sector. Esta siutuación será viable según las circunstancias de los mercados de emisión primarios en España y Europa, pero no dejarán de suponer una mayor carga financiera en materia de intereses. La agencia de calificación crediticia Fitch Ratings considera que el panorama del DT en España es menos sostenible que en Portugal y que este último país ofrece mayores garantías de resolver el déficit en 2020, objetivo previsto por las autoridades y pactado con la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, es decir la denominada troika.

“La hoja de ruta hacia la sostenibilidad del sistema, y la completa eliminación del DT depende de múltiples factores incluyendo medidas correctoras desde el lado de la oferta en la cadena de valor, así como de la demanda de electricidad y las tarifas asociadas al usuario final, de tal forma que si en el plazo medio las tasas de incremento del producto interior bruto (PIB) y del sector eléctrico se muestran deprimidas consideramos que los objetivos de reducción del DT pueden estar en riesgo (es decir ser postergados). Mientras que Portugal ha definido a 2020 como el año de puesta en cero de los DT acumulados el Gobierno español no ha definido un objetivo concreto”, señala un análisis comprativo sobre el DT en ambos países de FR. Uno de los elementos que valora el informe es la independencia del regulador del sector eléctrico en Portugal. Acerca de la antigua Comisión Nacional de la Energía (CNE) sustituida ahora por un regulador colectivo, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, el análisis de FR afirma que ha mostrado en su gestión del problema del DT una escasa independencia respecto del Gobierno lo que le impidió poner en práctica “decisiones técnicas que aseguraran que el sistema resultara sostenible”. No parece que la CNMC vaya a ser más independiente que la CNE, más bien todo lo contrario.

En el fondo de la cuestión, hay una consideración numérica con independencia de la dimensión del mercado eléctrico. El DT de Portugal representa el 45% de los ingresos totales del sistema mientras que en España representa el 83%, una participación que crece cada año de forma imparable. Por otra parte, es necesario tener en cuenta que la debilidad de la demanda implica menores ingresos para las empresas de generación lo cual supone además dejar la menor generación expuesta a las vicisitudes propias del sector, tales como los vientos o el sol, factores que por el efecto de subsidio de la generación basada en energías renovables pueden alimentar el déficit de tarifa más allá de las previsiones que el Gobierno ha esgrimido. Es decir que el despacho de cargas se haga sobre las energías de mayor coste para el estado por su nivel de subsidios y que ese precio de kilovatio determine el precio medio en la subasta eléctrica. Los analistas manejan un escenario de una contracción del PIB del 1,6% en 2013 en España y un crecimiento del 0,2% en 2014, de donde se deduce que los ingresos del sector no tienen porque mejorar, lo que hace poco creíble la política de reducción del DT aprobada en julio.

España y Portugal tienen un exceso de capacidad instalada en relación con la demanda del orden del 40% de acuerdo con las cifras de 2012. Un exceso de capacidad que está directamente vinculado a las fuertes inversiones en energías renovables que han gozado de excepcionales incentivos fiscales  en años recientes. La generación basada en renovables representa actualmente un 50% del total de la capacidad instalada en ambos países, y representa en términos de producción de electricidad el 44% en Portugal y el 32% en España, lo que representa el doble que en 2006. En la medidas que los generadores que utilizan energías renovables gozan de un régimen especial de retribución del KwH los costes regulados del sistema han crecido de forma significativa a expensas de esta política. El análisis de lo que paga la factura de electricidad doméstica es llamativo. El coste de la energía consumida representa sólo el 24% del recibo de la luz. El DT representa el 9%, las subvenciones el 22%, los impuestos el 21%, la distribución el 13%, el transporte el 4% y otros costes el 7%.

La mayor parte de los sobrecostes del sistema eléctrico tanto en España como en Portugal son el resultado de la explosión de renovables que se desató a expensas de una directiva de la Unión Europea que establecía para España el objetivo de que un 20% de la energía consumida en el año 2020 fuese generada por energías renovables. Para Portugal el objetivo era el 31%. Ambos objetivos no sólo se alcanzaron, sino que se superaron con creces en medio de la incapacidad administrativa por regular el negocio una década antes de lo previsto. El resultado es que en España en 2012 el volumen de subsidios pagados por el sistema eléctrico a los generadores del régimen especial ha sido de 8.500 millones de euros y en 2011 de 7.000 millones.

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