edición: 3026 , Lunes, 10 agosto 2020
15/10/2015
Se multiplican los problemas

La banca apura el paso de cara a la segunda `ronda de consolidación´

Las entidades `independientes´ tienen los meses contados
Juan José González
Aseguran en el sector bancario que lo peor de la crisis ya ha pasado para las entidades financieras. Que la reestructuración bancaria es la prueba de que la llamada primera `ronda de consolidación´ sectorial funciona a pleno rendimiento, es decir, cubre las necesidades del mercado dando servicio y, aunque tímidamente, también crédito. Pero aseguran también que los próximos ejercicios, incluido el presente, van a ser complejos para su operativa habitual. Habrá que ver las cifras de cierre, pero el actual puede ser un ejercicio atípico, de recuperación de las cuentas a un ritmo incierto. Por tanto, el sector somete a la clientela, los inversores, los accionistas a un cruel ejercicio de suspense. Y esto no es lo peor. El próximo y los dos o tres siguientes, se presentan como la definición más acertada de incertidumbre. Entre tanto, todos asumen que la segunda `ronda de consolidación está en marcha, que lo necesitan todos y que todos hablan con todos.
En los últimos años el sector bancario ha debido resolver varios problemas pero al mismo tiempo ha ido acumulando otros. Según los más optimistas, la banca contaría hoy, entre otros, con cinco problemas básicos: de márgenes, de rentabilidad, de balance, de eficacia y de tamaño. Podría decirse que el sector necesitaría una reinvención o reformulación básica. Como no es posible, habrá que ir a los problemas y a sus raíces para resolverlos. Sin embargo, parece que el principal y que está demostrando como más dañino para la operativa bancaria, es la persistencia de la política financiera `impuesta´ por los bancos centrales locales. La perpetuación y la tenacidad mostrada en los últimos años por los supervisores ha provocado una situación de exceso de liquidez y tipos de interés próximos a cero.

Por otra parte, el negocio se ha resentido como consecuencia de no poder aprovechar el diferencial entre los plazos, pedir prestado a corto para poder prestar a más largo plazo. En este escenario la banca ha reaccionado y, algunas de ellas como Santander, reformulado las cuentas, ya que ha habido que revisar a la baja estimaciones de retornos, márgenes de intereses, etc. En esa reformulación de cuentas ha sido obligado también recortar gastos de explotación, que en la mayoría de los bancos se encuentra entre el 2,2% y el 2,8% de los activos.

Para lograr que los recortes tuvieran el éxito esperado había que "ponerse más duro" -dice un banquero- con los ingresos, es decir, por un lado con los procedentes de las comisiones por servicios, y por otro con los obtenidos por las operaciones financieras. Del primero, las comisiones, sólo están llegando problemas. El ejemplo cercano es el movimiento de algunas entidades bancarias para aumentar sus ingresos mediante el cobro por las retiradas de fondos de los cajeros, provocando la reacción del público y la aplicación de un `laudo´ del Gobierno, dictando la anulación pretendida por las entidades. Del segundo, las operaciones financieras, podría decirse que la coyuntura aconseja aplazarlas y seguir, sencillamente, estudiando para el futuro.

Esta fotografía rápida del escenario bancario debe llevar a concluir que la rentabilidad se `vende cara´ en el presente ejercicio y también para los siguientes, más si cabe, con las perspectivas de enfriamiento general de los mercados en los que juega la banca española, es decir, Latinoamérica. La reducción de costes, por otro lado, tiene unos límites que si se sobrepasan provoca problemas en otras rúbricas del balance. Así, entre la espada y la pared, hacen hincapié en la rentabilidad de sus productos con operaciones comerciales, como es el caso de los traspasos de depósitos a fondos de inversión, puesto que estos producen mayores ingresos por gestión que no tienen los depósitos.

Con todo, parece que los cinco problemas señalados al principio constituyen el día a día de la gestión bancaria en su operativa habitual. Y sin embargo, otros problemas de mayor alcance y dimensión vienen a complicar aún más el escenario bancario en esta parte final del ejercicio. De un lado, la persistencia en la necesidad de seguir captando capital, y de otro, apurando los plazos para llegar a alianzas de cara a una nueva consolidación en el mercado local y avanzando en la elección de socios internacionales. Así las cosas, las entidades que se han quedado al margen de la primera reestructuración sectorial como Unicaja, Ibercaja y BMN, estén obligadas a tomar una decisión, incluso, antes de que finalice el año.

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