edición: 2807 , Jueves, 19 septiembre 2019
05/09/2012
OBSERVATORIO MERCADOS EXTERIORES

Crecimiento económico elevado y estable en Indonesia

CRÉDITO Y CAUCIÓN

Indonesia tiene por primera vez un presidente elegido por sufragio directo. En julio de 2009, con el 60% de los votos, obtuvo una rotunda victoria para un segundo mandato.

Sin embargo, su Gobierno depende de una coalición de seis partidos, entre los que el partido Golkar en particular ha actuado a menudo como freno a las reformas económicas. Actualmente, el Partido Democrático se enfrenta a varios escándalos de corrupción, lo que está erosionando su poder a la hora de controlar la ya frágil coalición. Estas rencillas internas están minando seriamente la determinación y la capacidad de toma de decisiones de la Administración, amenazando con desbaratar la agenda de reformas del presidente.

Los tres principales partidos respaldan el carácter laico de la política indonesia, pero la influencia del islamismo radical en la sociedad ha aumentando progresivamente en los últimos dos años, dando lugar a episodios de intolerancia contra la secta Ahmadiyah y la minoría cristiana. Sin embargo, el riesgo de ataques terroristas parece haber disminuido, gracias a la eficacia de la policía indonesia en la lucha contra el terrorismo. A pesar de que se han producido importantes mejoras, Indonesia sigue siendo vulnerable al separatismo, especialmente en Papúa Occidental.
 Como la economía no depende excesivamente de las exportaciones, representando el consumo interno cerca del 60% de su PIB, Indonesia ha capeado la crisis crediticia mundial de 2008-2009 relativamente bien. Tras registrar un crecimiento del 4,6% en 2009, la economía volvió a crecer un 6,2% en 2010 y un 6,5% en 2011, impulsada por el consumo privado y la inversión.

La economía también parece tener una gran capacidad de resistencia frente a las incertidumbres provocadas por la crisis de la deuda en la zona del euro, ya que la dependencia de las exportaciones es relativamente baja en comparación con otros países del sudeste asiático: en 2011, las exportaciones solo representaron el 26% del PIB. Según la oficina central de estadísticas de Indonesia, en el primer trimestre de 2012 la economía creció un 6,3% en términos interanuales, tras un crecimiento del 6,5% en el cuarto trimestre de 2011, al amortiguar la fuerte demanda interna y el gasto público el impacto de la caída de las exportaciones.

En febrero de 2012, el Bank Indonesia redujo el tipo de interés de referencia 25 puntos básicos, hasta el 5,75%, para apoyar la economía ante signos de debilitamiento del crecimiento económico mundial y una tendencia a la baja de la inflación en 2012. Tras haber registrado un 5,4% en 2011, el aumento de precios de consumo en términos interanuales estaba situado en el 4,5% en mayo de 2012.

EL TIPO DE CAMBIO SE HA ESTABILIZADO

El sector bancario indonesio es  pequeño. El crédito concedido por el sector bancario dentro del país representa en torno a un 40% del PIB, pero ha mejorado de manera significativa en la última década. Los bancos públicos representan solo un tercera parte del sector bancario y el índice de préstamos no rentables ha mejorado progresivamente, situándose en el 6%. No obstante, los bancos públicos siguen muy expuestos a las empresas públicas. El tipo de cambio de la rupia ha sido muy volátil en los últimos cinco años, y estuvo sujeta a una importante presión en 2008 y en el primer semestre de 2009, pero se ha estabilizado desde entonces. Bank Indonesia interviene con frecuencia para apoyar la moneda.
 
DÉFICITS PRESUPUESTARIOS MAYORES, PERO MANEJABLES

En marzo de 2009, el Gobierno lanzó un paquete de medidas de estímulo por importe de 6.400 millones de dólares estadounidenses, incluyendo incentivos fiscales a empresas y particulares (4.800 millones de dólares estadounidenses), recortes en los precios del combustible y la electricidad (400 millones de dólares estadounidenses) e inversiones en infraestructuras (1.000 millones de dólares estadounidenses). Debido a estas medidas y a una caída de los ingresos fiscales, el déficit presupuestario aumentó hasta el 1,6% del PIB en 2009. Sin embargo, gracias a los buenos resultados económicos, el déficit se redujo al 0,7% del PIB en 2010.

 Sin embargo, los costosos subsidios al combustible (que representan más del 15% del presupuesto del país) contribuyeron, en 2011, a otro aumento del déficit, que se situó en el 1,4% del PIB. Estos subsidios restan recursos al gasto público para inversiones.

A principios de abril de 2012, el Gobierno fracasó en su impopular intento por aumentar en un 33% el precio de los combustibles, al rechazar el parlamento su propuesta, gracias al cambio de voto del partido Golkar. El parlamento autorizó que el Gobierno aumentara los precios solo bajo determinadas condiciones. De este modo, el déficit presupuestario se mantiene en 2012 en torno al 1,5%, existiendo un riesgo de sostenibilidad fiscal a largo plazo.

LA FALTA DE REFORMAS ESTRUCTURALES SIGUE DEBILITANDO EL ENTORNO DE NEGOCIOS

A pesar de los buenos índices de crecimiento, sigue habiendo profundos problemas estructurales: la burocracia, la corrupción generalizada, un deficiente sistema jurídico, un mercado laboral poco flexible y unas deficientes infraestructuras siguen limitando el crecimiento. Durante su primer mandato, el presidente realizó algunos progresos prometedores en materia de reformas económicas, pero no siguió haciéndolo en 2012. Algunas reformas, como la reducción de determinados subsidios y la reforma del mercado laboral, se aplazaron como consecuencia de la presión popular y la resistencia política. A pesar de las reiteradas promesas del presidente de luchar contra la corrupción, sigue siendo un fenómeno generalizado tanto en la sociedad como en las empresas.

Siguen existiendo demasiadas barreras a la inversión extranjera directa, que se ve seriamente frenada por las deficiencias en materia de infraestructuras y suministro energético, por lo que no resulta sorprendente que las inversiones en capacidad de extracción de petróleo e infraestructuras sigan siendo decepcionantes. Aunque Indonesia ha realizado progresos significativos en la reforma de su sistema fiscal, el cumplimiento de las reglas del comercio internacional y las operaciones sujetas a licencia, para atraer más inversión extranjera directa, sigue siendo necesario mejorar en el todavía muy deficiente entorno de negocios.

SUBIDA DE LAS CALIFICACIONES

En diciembre de 2011, Fitch subió la calificación de Indonesia a BBB-, perspectiva estable, y Moody lo hizo en enero de 2012 (Ba1, perspectiva estable), concediendo así a Indonesia de manera efectiva el grado de inversión que perdió durante la crisis financiera asiática de 1997-1998.

Las subidas en las calificaciones se atribuyeron principalmente al crecimiento económico sostenido que ha demostrado su capacidad de resistencia ante las crisis externas, a la mejora de las bases de crédito tras las reformas de los marcos jurídicos y regulatorios, así como a un sistema financiero sólido y bien gestionado que ha salido indemne de la crisis financiera global.

PERSPECTIVAS BRILLANTES, PERO SON NECESARIAS REFORMAS ESTRUCTURALES

Sigue sin ponerse en cuestión el poder del Presidente, pero su coalición de seis partidos seguirá caracterizándose por la falta de determinación, como ha quedado patente recientemente con los subsidios a los combustibles. Por tanto, no cabe esperar reformas estructurales significativas para mejorar el entorno de negocios en lo que queda de su segundo mandato.

Indonesia tiene sólidas bases macroeconómicas que auguran un futuro positivo: crecimiento económico continuado, con una previsión de crecimiento del PIB del 5,9% en 2012 y del 6,5% en 2014; un índice de inflación manejable, combinado con una deuda exterior reducida, mucha liquidez y superávit por cuenta corriente. La dependencia relativamente baja de Indonesia de la demanda exterior, sumada a un fuerte consumo interno, supone que una posible desaceleración del crecimiento mundial no debería afectar demasiado a este país.

El aumento de los niveles de ingresos –como consecuencia de años de buenos resultados económicos– han dado lugar a un aumento de la clase media en Indonesia, que se estima en más de 30 millones en un país de 242 millones de habitantes, lo que dará un nuevo impulso al gasto de consumo en el país a corto y medio plazo.

 Sin embargo, para asegurar un crecimiento sostenido, es necesaria una mayor inversión extranjera directa a largo plazo que refuerce el capital nacional. Para ello se requiere una mejora fundamental del clima de inversión en Indonesia, lo que equivale a superar la corrupción endémica y las deficiencias del sistema jurídico, de las infraestructuras y del suministro de energía.

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