edición: 2701 , Lunes, 22 abril 2019
03/12/2012
Crecerán por debajo del IPC

Críticas a Rajoy por incumplir otra promesa electoral clave al no revalorizar lo suficiente las pensiones

La opinión pública ve a los pensionistas como responsables de la carga de muchas familias en paro y consideran prioritario proteger a este sector
ICNr

La última promesa rota del Gobierno ha tocado precisamente uno de los puntos más sensibles de su campaña y de su mandato en general: las pensiones. Después de especularse durante meses sobre su actualización de cara a 2013, el pasado viernes la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, desveló que, en contra de su discurso de los últimos meses, el Ejecutivo no compensará este año a los pensionistas por la desviación del IPC, que se ha situado en noviembre en el 2,9 por ciento, aunque sí anunció que en 2013 incrementará un 2 por ciento las pensiones inferiores a 1.000 euros. El resto subirá el 1 por ciento.

Las palabras de la vicepresidentra sentaron como un jarro de agua fría entre los internautas, que hicieron hincapié en el hecho de que la inflación, en un año como este –en que las subidas de impuestos han sido considerables- es un factor muy a tener en cuenta para medir el poder adquisitivo de los ciudadanos que dependen de ellas. Sin embargo, la vicepresidenta dejó claro que se pasará por alto el Pacto de Toledo, lo que hubiera implicado un coste extra para las arcas de la Seguridad Social de 3.800 millones de euros.

La peor parte es que el dato de actualización anunciado supone un nuevo `atraso´ de las pensiones con respecto al nivel de vida, teniendo en cuenta que ya este año su revalorizacion fue sólo de un 1 por ciento. Una cifra que se encuentra muy lejana a la que fija el Pacto, sobre todo teniendo en cuenta que el dato de inflación se situó en el 2,9 por ciento en noviembre, mes que se toma como referencia para la actualización de las pensiones. 

El Gobierno, por su parte, hizo un esfuerzo por mostrar lo dolorosa que resulta una decisión así, aunque tal argumento, para la opinión pública, resulta totalmete insuficiente. La ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, aseguró que no elevar las pensiones de acuerdo con la desviación del IPC `es una de las de las decisiones más difíciles que ha tenido que tomar este Gobierno,´ e hizo uso de la carta del miedo al buscar un hueco para resaltar que los de hoy y de mañana tienen garantizado el pago de sus pensiones. Comentó también que el Ejecutivo es consciente de que les está pidiendo un esfuerzo muy grande a los pensionistas que, en muchos casos, sostienen a sus familias y, para terminar, un nuevo ejercicio de contradicción como justificación para la ruptura de una promesa electoral esencial en el programa del PP: la vicepresidenta del Ejecutivo añadió que Rajoy ha demostrado que las pensiones son uno de los temas que más le preocupan, enfatizando que si no se han actualizado las pensiones al IPC es porque las cuentas del Estado no soportarían el esfuerzo.

En resumen, el hecho de que un tema `preocupe´ al Ejecutivo no es garantía de que éste quede protegido. La percepción de los lectores es que cualquier elemento clave del estado del bienestar se encuentra en peligro si la `excusa´ del déficit ya ha servido al Gobierno para derrumbar los pilares fundamentales de su programa electoral. Así, el discurso de los lectores se centró en la falta de legitimidad que, día tras día, gana un Gobierno que, en la práctica, está desarrollando una política casi opuesta a la que defendió antes de que los ciudadanos acudieran a las hurnas, hace ya más de un año. A este respecto, Báñez lo tuvo claro e insistió en que la prioridad del país es cumplir el objetivo de déficit público, algo que no sería posible si se incrementaran las pensiones.

El Gobierno también aprovechó el pasado Consejo de Ministros para modificar la ley reguladora del Fondo de Reserva de la Seguridad – más conocido como la hucha de las pensiones- para poder hacer uso de 4.000 millones de euros que irán destinados a hacer frente a las pagas de diciembre, incluída la extra de Navidad. Esta realidad es, quizás, la que más incertidumbre genera entre los lectores. Algo va muy mal cuando se hace necesario modificar el funcionamiento de un recurso de última hora para poder hacer frente con él a pagos corrientes para los que, de otro modo, `no habría dinero´. Hasta ahora, la norma fijaba como máximo un uso del 3 por ciento del Fondo de Reserva, porcentaje que ya se había consumido en 2012, después de que el pasado 27 de septiembre el Gobierno autorizara -por primera vez desde que se creó el fondo- el uso de 3.063 millones. A partir de ahora, se `levanta´ temporalmente ese límite del 3 por ciento hasta 2015, aunque no se fija un Nuevo techo, por lo que parece que el Ejecutivo tendrá carta blanca para utilizarlo, algo que no gusta especialmente a la opinón pública. Una única aclaración –que debería sobrar-: el dinero del Fondo se utilizará sólo para financiar el pago de las pensiones contributivas, tal y como establece la ley, según especificó Báñez. 

PROMESA INCUMPLIDA

Para muchos lectores, el sentimiento fue de decepción. Se trata del `único compromiso en el que le faltaba mentir a Rajoy´, y no uno cualquiera, sino uno de los más importantes. Incluso valorando su decisión de forma egoísta, es decir, en función de votos perdidos, la decisión de Rajoy supone una `bofetada´ a gran parte de su público. También a aquéllos que, gracias a su pensión, sostienen el peso de familias enteras en paro, cada vez más a medida que avanza la crisis. La idea clave es que `no revalorizar las pensiones de acuerdo al IPC equivale a bajarlas´, y así lo entendieron muchos lectores.

Sin embargo, también hubo internautas más comprensivos con la decisión del Gobierno, aunque sólo sea porque ésta resultaba relativamente previsible. `Aunque suene impopular lo que digo, es normal que un país totalmente arruinado renuncie a actualizar las pensiones con la inflación. Ya se subieron nada más empezar el año y esto era una corrección con la inflación. El país es más pobre, la renta per cápita ha descendido, los salarios también, ¿por qué razón las pensiones iban a permanecer incólumes ante el desastre?´, cuestionó un lector. 

En la misma línea, se comentó que resulta necesario compatibilizar la mala situación actual y el objetivo de déficit con `la importante labor que hacen los jubilados en la vertebración social´, y otros fueron más allá para asegurar que resulta `evidente´ que dada la situación económica no cabe una revalorización de pensiones. `En el sector privado se han bajado los sueldos de forma generalizada, para ser más competitivos. Así que yo creo que sería un disparate subir pensiones´, comentó un lector. 

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