edición: 2912 , Martes, 25 febrero 2020
02/09/2012
Hacia la acumulación de activos tóxicos

Críticas al Gobierno por una reforma financiera que vuelve a trasladar a los contribuyentes el precio de la crisis bancaria

Los internautas destapan el maquillaje del `banco malo´ y censuran que el Ejecutivo trate de ocultar el coste que tendrá para los ciudadanos
Los lectores, indignados por el hecho de que los inversores en preferentes vayan a asumir pérdidas de hasta el 70 por ciento
ICNr

La entrada en el mes de septiembre ha traído de la mano la tercera reforma financiera del Gobierno y un cambio en los requisitos de solvencia, a lo que se suma la segregación de los activos tóxicos de las entidades en el `banco malo´ y la posibilidad de liquidar los bancos que resulten inviables. La idea es, en palabras del ministro de Economía, Luis de Guindos, sentar las bases para que `no se vuelva a tener una crisis como la que hemos tenido´ y para `minimizar el coste para los contribuyentes, que llegue el crédito a la economía y crear unas entidades que generen confianza´. Sin embargo, la opinión pública tiene claro que el coste de estas medidas repercutirá -nuevamente- en el bolsillo de los contribuyentes, y censuró duramente que los españoles tengan que pagar con sus impuestos los `activos de los bancos en quiebra´ para entregarlos al `banco malísimo y luego malvenderlos´, `asumiendo con nuestros impuestos las pérdidas´. A este punto de debate se le sumó otro de los más polémicos durante las últimas semanas: el futuro de los inversores que adquirieron participaciones preferentes.

El Decreto-Ley aprobado el pasado viernes abre la puerta definitivamente al traspaso de los activos dañados (inmuebles adjudicados por impago o créditos dudosos) a la nueva sociedad gestora, un traspaso que se ejecutará `a precios adecuados´ para que no se pierda dinero con su posterior venta. La idea es, en definitiva, evitar en la medida de lo posible un coste para las arcas públicas, y ello se quiere materializar desde dos frentes: de un lado, el Ejecutivo aspira a que el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob) tenga una participación mínima, de forma que sean inversores privados quienes tengan la mayor parte de la participación en la entidad; de otro, si la entidad no genera pérdidas en su gestión de los activos que absorba, ello no repercutirá en el bolsillo de los contribuyentes.

En todo caso, el Frob, que pasará a estar controlado por el Gobierno, ampliará su capacidad de endeudamiento hasta los 120.000 millones frente a los 90.000 actuales, podrá actuar tanto en las entidades que sólo necesiten una pequeña ayuda como en las que requieran una profunda reestructuración o una verdadera liquidación. Asimismo, podrá financiar al Fondo de Garantía de Depósitos.

`MENTIRAS PERPETUAS´

El discurso de presentación del Real Decreto-Ley, que tuvo lugar en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, sirvió de plataforma para que el Gobierno repitiera algunas de las `mentiras perpetuas´ o `pantomimas electoralistas´ de su mandato, a saber, que la reforma repercutirá en la fluidez de la financiación del crédito, o que con ella se impulsará el crecimiento económico y la creación de empleo. Es más, `da miedo cuando hablan de medidas para el crecimiento y empleo´, afirmó un lector, porque `eso traducido al diccionario político significa freír a impuestos al trabajador medio´. Los internautas no vieron, una vez más, la relación entre las medidas adoptadas y la repercusión que se les presume, y ello porque, en todo caso, si la voluntad es que fluya el crédito, tal vez éste debería facilitarse directamente por el Estado.

Los lectores se valieron de la web para mostrar su descontento ante el enorme paquete de ayuda que se destinará a la banca y censuraron la ausencia de medidas paralelas destinadas a facilitar las cosas a los miles de empresarios que se enfrentan a un panorama adverso, más aún si se tiene en cuenta la nueva subida del IVA. `¿Qué pasa con las empresas que no pueden financiarse y dejan a las personas en el paro? ¿Apoyando a los bancos se va a crear empleo? Por mucho que se saneen los bancos, el crédito a corto y mediano plazo no va a fluir. Los bancos no crean empleo, que es lo que necesitamos los españoles´, sentenció un lector.

La creación del `banco malo´, lejos de ser la panacea a los males del sector financiero español, se percibió como un remedio paliativo al que se intenta maquillar, pero que no deja de ser un auténtico `chollo´ para la banca y una condena para los ciudadanos. Los lectores conciben la institución como una fórmula desesperada de comprar en bloque las viviendas que nadie quiere comprar, de forma que la entidad consigue `quitárselas de encima´ reconociendo pérdidas `mucho menores que si vendiese las viviendas al verdadero precio de mercado´. El origen del dinero para soportar esta operación es claro: `el bolsillo de todos los españoles´. Y es que, si el dinero del rescate europeo servirá para crear el banco malo, el rescate no es más que `un préstamo que tendremos que devolver con nuestros impuestos´.

El ejemplo de Irlanda salió a relucir en los comentarios de muchos lectores, convirtiéndose en el paradigma de lo que vendrá. Para los lectores, sólo en teoría dentro de unos años los precios de las viviendas volverán a subir y el `banco malo´ podrá recuperar el dinero. Mientras tanto, `esta operación consiste en rescatar a los bancos con dinero público´. La conclusión es que, como siempre, `cuando las cosas van bien, ganan los bancos y cuando van mal, los ciudadanos ponen dinero para rescatarlos´. `Los beneficios son privados. Las pérdidas son públicas´, concluyó un lector. Y es que el meollo de la cuestión reside en el precio de trasferencia de los activos tóxicos de los bancos intervenidos al `banco malo´ y el futuro precio `esperable´ de venta al mercado de estos activos. En este sentido, `la respuesta de Guindos es siempre depende´. Algo que no ayuda de cara a aportar seguridad a los ciudadanos. Para el ministro, apuntó un lector, todo `depende del precio que se fije- según una metodología que aún no está definida- y depende del precio al que se venda´. Sin estos parámetros claros, los lectores se preguntaron qué han estado haciendo hasta ahora tantos expertos, asesores y auditores independientes, `con la pasta que esto nos cuesta a todos´.

La conclusión que nadie quiere oír pero que refleja a la perfección lo que vendrá fue transmitida por un internauta: `Las cosas son más simples: ¿Qué vale un activo? Lo que alguien está dispuesto a pagar por él. ¿Qué valdrá en el futuro? Nadie lo sabe. Por lo tanto, por principio de prudencia, valdrá lo mismo que hoy menos la amortización anual, es decir, probablemente menos que hoy. Pero claro, esto no les gusta a los bancos, de los cuales De Guindos es amiguete íntimo´, sentenció.

PÉRDIDAS PARA LOS INVERSORES EN PREFERENTES

El otro punto caliente de la reforma recién aprobada se encuentra en la pérdida de las inversiones de los inversores que adquirieron participaciones preferentes. La banca española ha vendido caso 30.000 millones en este tipo de producto desde 1999 y su uso masivo durante los últimos años ha servido para financiar a las entidades bancarias durante toda la crisis. Por ello, las dimensiones del problema lo convierten en un problema no sólo para los afectados, sino para una opinión pública escandalizada por los engaños que ha llevado a cabo la misma banca a la que se pretende salvar con dinero público.

La portavoz del Gobierno, Sáenz de Santamaría, abordó este tema asegurando que `se han tomado decisiones de calado´ para proteger a los inversores de cara a futuro, `visto el perjuicio causado en el pasado´, lo que no se traduce en que se vaya a solucionar la papeleta a los perjudicados. Para ellos, De Guindos apuntó que, tal y como ya se había adelantado, el coste de los procesos de reestructuración se repartirá entre el sector público y el privado, con lo que los titulares de las participaciones preferentes y de deuda subordinada podrán verse obligados a asumir parte de las pérdidas de las entidades en crisis. En concreto, las participaciones preferentes de las entidades que reciban ayuda se canjearán a precio de mercado más un 10 por ciento, lo que significa asumir fuertes perdidas que pueden llegar al 70 por ciento de la inversión inicial. El objetivo de la reforma es que los accionistas y acreedores paguen los efectos de la crisis.

Estas declaraciones le valieron a De Guindos calificativos como `cínico´ o `mentiroso´. En la práctica, se acusó al ministro de saber `perfectamente´ que `no hay precio de mercado de las preferentes´. `Mira el mercado secundario de renta fija y verás´, comentó un lector. No faltaron lectores pidiendo la dimisión de un ministro que `no ha hecho más que copiar el trabajo de los demás, y encima con errores´.

En todo caso, se recordó que la solución pasa por no aceptar canje alguno por otros productos -depósitos, títulos de renta fija, bonos canjeables o acciones, citó De Guindos-, ya que ello supone, en la práctica, `reconocer como legal algo que no lo es´. En definitiva, habría que reconocer el contrato como ilegal, aunque ello suponga poner denuncias contra los que vendieron. Si lo que se quiere es `recuperar el dinero sin problemas y que pague el Estado, se ve que por ahí no van los tiros´.

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