edición: 2616 , Viernes, 14 diciembre 2018
15/07/2009
OBSERVATORIO LATINOAMERICANO

Cuba, a contrapié en la carrera del Golfo de México con Pemex y Obama

Sólo Repsol tiene sitio en las tres trincheras
Javier Aldecoa

Encaja el repudio a su nueva plataforma de perforación y las sanciones estadounidenses a las empresas que han caído en la tentación de sus hidrocarburos. Raúl Castro quiere más tiempo para la estatal Cupet y nuevos invitados a la mesa de su petróleo. Se resiste a que no vengan del norte, pero La Habana busca ya una tercera vía por si Washington no cede en los muros del embargo. No habrá voces oficiales que lo reconozcan, pero la diplomacia comercial de los Castro tenía su bitácora lista para la puesta de largo de la explotación del Golfo de México cubano este mes, una hoja de ruta con el apellido ‘post-embargo’ que pasaba por Barack Obama y que la Casa Blanca ha desmontado tras el regreso fallido a la OEA.

Castro no se resiste a jugar sus dados energéticos en el espejo de sus vecinas del norte. Con la mano aún bajo la mesa a las multinacionales estadounidenses, mientras llegan los debates del Congreso americano, le para los caballos a la estatal Cupet: las perforaciones de Repsol, Oil y CONC no llegarán este mes, Cuba Petrolera no quiere que el pistoletazo de salida llegue sin todos en la foto. Pero Cupet está abocada a zambullirse en unas aguas en las que se ha destapado la guerra del petróleo. Hasta PEMEX -el consuelo de su quietud- ha empezado a hacerlo con la puerta abierta a las multinacionales, aunque el crudo de Perdido no llegue hasta dentro de 8 años. Y Washington ha tirado abajo el muro de sus recelos al Golfo de México en la costa de Florida. Con cada descubrimiento en las latitudes estadounidenses -y van cuatro este año- aceleran las aguas profundas cubanas. Sólo Repsol tiene en su mano seis de los 21 bloques activos de la ZEE cubana, con 11.200 kilómetros cuadrados, pero sobre todo, el acceso prioritario a partir de este año a las primeras perforaciones de explotación. Amuebla su refugio del Golfo de México estadounidense, donde  participa en 72 bloques. Y calienta el interés –y la sintonía con Petróleos de México- para consumar su sitio preferente en la puerta abierta -por primera vez en setenta años- de las aguas aztecas a las multinacionales.

Se miden las distancias y los calendarios, sentados a lado y lado del mayor reino petrolero del mundo. Raúl Castro rehace sus cálculos, los de Hugo Chávez -que paraliza el plan cubano de refinación -y los de las fuerzas propias. Cuando Repsol YPF, comience a beber del crudo del Golfo cubano, la Habana quiere tener a mano la consumación de nuevas alianzas, haberle puesto apellidos -aunque sea de los aliados chinos, rusos y angoleños- al menos a la mitad de la veintena de bloques por otorgar y haberle abierto el apetito y las reformas diplomáticas a Washington. Los avances de la petrolera española son su ariete y, si el ‘plan B’ se impone, estarían dispuestos a que fuera también el ‘caballero blanco’ o el puente para una nueva relación de la Habana con las multinacionales estadounidenses. Siguen presionando, hasta que encuentren una grieta, por ahora ya se han subido al barco de las aguas profundas cubanas la brasileña Petrobras y la colombiana ECOPETROL. Ambas orillas comienzan a rendirse a lo inevitable. Cuba explorará, pero no puede zambullirse sola en sus aguas profundas y Washington no quiere perder el paso. Cuba mira de reojo a PEMEX, no quiere arriesgarse a perder la batalla por el Golfo a manos de las grandes petroleras estadounidenses.

La azteca se arriesga al fuera de juego de Shell y Stone Energy, que esperan completar el proyecto de Perdido en 2010, concesionarias de los campos Trident y Hammerhead del lado estadounidense y que forman parte de la misma estructura que México comparte en esa región limítrofe. Y de Chevron, que obtendrá desde este mismo año más de 130.000 barriles diarios. Exxon Mobil estaba ya en la lista ‘roja’ de los elegidos bajo la mesa para colarse por las grietas de la diplomacia de Obama: para empezar, la petrolera no ha ocultado en los últimos meses su interés por desembarcar por la puerta grande -o alguna gatera mientras tanto- en la isla caribeña. Está en la lista de las 6.000 empresas de EE UU que reclaman su derecho de propiedad sobre activos en la isla y la diplomacia cubana estaba abierta a un acuerdo de compensación y a canjear su retorno por inversiones.

Pero aunque las poderosas petroleras norteamericanas presionen a la Administración de Barack Obama para que suavice el embargo contra Cuba y poder participar así en un suculento negocio, y a pesar de que Wahington anhela la independencia (propia y de la Habana de Venezuela) con Obama no tendrá ni aliados ni inversiones, ni siquiera una tercera vía con otras multinacionales como Repsol como caballero blanco que la diplomacia cubana estaba dispuesta a aceptar. No, por ahora. Se lo ha dejado claro con la nueva plataforma que comenzará a ser arrastrada pronto hacia Cuba para comenzar la perforación del consorcio internacional y que, aún a costa de demorar aún más un proceso con años de retraso, ha tenido que utilizar menos de un 10% de tecnología estadounidense para su fabricación.

Por si los Castro tenían alguna duda del tamaño de las grietas al embargo en energía e inversiones, se las han conjurado la multa de 128.000 dólares que la administración estadounidense le ha impuesto a Phillips por vender equipos médicos- la mayor sanción fiscal de todo 2009 en EE UU- y, sobre todo, la sanción de 110.000 dólares de la OFAC (la Oficina de Control de Bienes Extranjeros) a Varel Holdings, por exportar tecnología para la industria petrolera, la cuarta en dos años en ese sector. Y Lukoil tendrá que conformarse con mirar de lejos el Golfo de México cubano si no quiere que su 20% de Conocco Phillips choque contra los cristales de la ley Helms Burton también.

LA HORA DE LA VERDAD CUBANA

Todos los astros del ‘ahora o nunca’ de la energía cubana se iban a alinear este semestre, la fecha prevista para que comiencen -en manos de las multinacionales asociadas- la explotación de gas y petróleo en aguas profundas, tan cerca de la costa estadounidense como para que retumben los cimientos de la política cubana de la Casa Blanca. Para empezar, han sido los yacimientos a 20 millas de la costa, -los que explota Repsol en colaboración con Norks-Hydro (Noruega) y ONGC (India)- los que prometen emanar buenas nuevas. El paso a dos entre la compañía que preside Antoni Brufau y los Castro se ha bailado al compás de la paciencia y las expectativas. Repsol pasó por la puerta de los Castro y por la gatera de las exploraciones sin resultado desde 2004, lo justo como para hacerse con la pole del crudo hasta ahora más exclusivo de la región, el de los 112.000 km2 de aguas profundas cubanas del Golfo de México. 

Pero en Washington saben que el rastro de los anuncios de La Habana será sólo el principio: la actividad en la Zona Económica Exclusiva (ZEE) se multiplicará  si las otras seis compañías que han firmado convenios con la estatal CUPET y realizan ya prospecciones en la ZEE siguen los pasos de la española, como se plantean ya formalmente para 2010. Sobre todo ahora que Petrobrás -con el contrato en ristre desde hace semanas- se zambulle en las aguas de la ZEE. Ha comenzado a trabajar con pruebas sísmicas en el bloque que adquirió en octubre en la ZEE para exploración y prospección de crudo, pero los ojos de Lula apuntan sobre todo a la refinación -destinará 600 millones al puerto del Mariel- y los productos derivados: a la vista de que Hugo Chávez enseña las grietas de Pdvsa a los Castro, Brasilia quiere hacerse con las riendas del hub de derivados caribeños. Cupet recoge las promesas de China National Petroleum Corporation (CNPC), la mas importante compania petrolera del pais asiatico, Y hasta tienta a la argentina Enarsa para un proyecto gasífero y dos petroleros en la costa cerca de La Habana -hasta ahora abiertos a capitales chinos y canadienses- y ha abierto ya la puerta a que algunas de las empresas que prestan servicios de explotación y exploración de pozos petroleros en Argentina puedan ser contratistas de proyectos en Cuba. Y, aunque una decena de empresas de China, Angola y Rusia acarician contratos de exploración en alguno de los 23 bloques de la ZEE aún no asignados,  por ahora sólo la colombiana ECOPETROL ha entrado al trapo de la carrera de las aguas cubanas del Golfo.

Con el calendario de Repsol, Petrobras y Stateoil en la mano, Cuba ha tratado de saltarse todas las líneas rojas y arropar las tentaciones para el vecino del norte. No quieren comenzar la explotación con una foto fija que deja fuera y sin capacidad de incorporación a las empresas estadounidenses. Se lo ha recordado la estatal Cuba Petróleo (Cupet) al nuevo inquilino de la Casa Blanca: a la luz de las buenas perspectivas de encontrar petróleo en aguas profundas de su Zona Económica Exclusiva (ZEE) en el Golfo de México, EE UU  “está perdiendo” oportunidades en la isla. Obama mira al crudo del Golfo, pero sus empresas ya no lo harán con las manos en los bolsillos: por primera vez, el paquete energético recién aprobado por el Senado estadounidense permite la perforación hasta 72 kilómetros en el Golfo de México. Las exploraciones a escasas millas de Cayo Hueso hacen retumbar la moratoria que impedía realizar perforaciones en los límites marítimos de la Florida al menos hasta el 2010. Los Castro verán cómo ‘sus eternos enemigos’ les ganan la mano del otro lado del mar, en la Florida. Con una operación en 150 pozos anuales en las aguas profundas de Golfo y siete grandes descubrimientos este año por parte de multinacionales en aguas americanas -Repsol, Anadarko, Murphy Oil, Chevron, BP y Shell- ya han comenzado a hacerlo.

Cupet lo necesita tanto como PEMEX, de la otra orilla del Golfo de México. Sobre todo si quiere hacer realidad su estrategia de procesar diariamente 350.000 barriles de crudo y abastecer de productos refinados a sus vecinos del Caribe. Pero hoy Cuba respira por su crisis económica y energética y por las heridas de sus socios. Ni la producción propia de 1,7 millones de toneladas de crudo en 2009, ni las buenas nuevas oficiales sobre los 11 pozos que Cuba ha comenzado a perforar y explorar en la “franja de crudo pesado” opacan su dependencia exterior en más de un 60%: el sobreconsumo de electricidad en el primer cuatrimestre del año obligó a emplear 40,000 toneladas de combustible que no se habían planificado, con un gasto aproximado de 150 millones de dólares.

La apuesta de desarrollo petrolero cubano estaba pensada incluso para avanzar aunque se desvanezcan los pronósticos de valiosas reservas de crudo en la llamada Zona Económica Exclusiva (ZEE) del noroeste de Cuba, calculadas en 4,600 millones de barriles y 9.8 billones de pies cúbicos de gas natural por un estudio del Servicio Geológico de Estados Unidos del 2004. Aunque los envíos de petróleo de Venezuela hacia Cuba prácticamente no producen ganancias ni divisas al país, Pdvsa aumentó en 32% los despachos de crudo hacia la isla durante el año 2008, pero en La Habana pesan mucho más que los 4.670 millones de dólares que le deben a Caracas por su crudo.

No son los cubanos los únicos que han comenzado a descontar ya que los 115.000 barriles diarios que llegan desde Venezuela -un 50% de sus necesidades de consumo- no seguirán haciéndolo con la misma intensidad; no, al menos, al mismo precio. Miraflores estudia desde hace meses bajo la mesa -el “ahorro o muerte cubano” lo haría muy impopular- comenzar a exigir parte de los pagos en efectivo. Peina la calma del proyecto para ampliar desde 65.000 a 150.000 barriles la refinería de Cienfuegos. Y Caracas ya les ha dejado claro a los hermanos Castro que los 10.800 millones de dólares que la Isla necesita invertir en infraestructuras para hidrocarburos si quiere cortar los lazos de la dependencia externa y hacer realidad su horizonte de proveedor regional de derivados. No llevarán apellidos venezolanos. No, desde luego, en los dos próximos ejercicios.

PEMEX ABRE LAS ‘AGUAS PROFUNDAS’

Más ahora que del lado mexicano, por primera vez en setenta años (desde que en 1938 se nacionalizó) PEMEX abrirá este mes las puertas de sus aguas profundas a las multinacionales con nuevos contratos de servicios. Ni el descenso de la producción –un 7,78% sólo en los cinco primeros meses de 2009 y continúa por debajo de los 2,7 millones de barriles por día- ni la decadencia de Cantarell, del que depende junto con Ku-Maloob-Zaap el 54% del crudo mexicano, le dejan muchas más opciones al binomio de sus prioridades: aguas someras y las aguas profundas del Golfo de México, si no quiere salir por la puerta de atrás del club de los mayores exportadores de crudo del mundo. Si Pemex no sacude pronto sus aguas, lo harán por ella, sobre todo en la franja transfronteriza del Campo de  Perdido. A la vista del declive de Cantarell- un 38% en el último semestre- y del suelo de su producción nacional -en el nivel más bajo desde 1995- PEMEX intenta acelerar el paso de sus ambiciones con la promesa de inversión de 16.899 millones de dólares en 2009. Será sólo si consigue incorporar nuevos campos. Las aguas someras sólo le permitirán, como mucho, acceso a 200.000 barriles en dos años. Sus esperanzas operativas miran al Golfo de México y sus nuevos pozos; las de la financiación, al vecino del Norte y el mercado internacional, en el que espera refinanciar más de 10.500 millones de dólares en 2009; las estratégicas sólo tienen ojos para Perdido.

Las urgencias las pone Petróleos de México, la oportunidad la nueva reforma energética azteca; el interés, más de media docena de multinacionales que, desde hace más de dos meses, se han lanzado al  lobby en la ‘corte’ de Felipe Calderón. Con Repsol en cabeza -gracias a una tradición de contratos conjuntos, el antecedente de la Cuenca de Burgos y un 4,9% de su accionariado- y Petrobrás arañando posiciones, las multinacionales aguardan ya, llamadas a comer en el pastel energético. Statoil Hydro, Chevron, Nexen, Shell, Exxon Mobil, Maersk y British Petroleum, con los que México tiene convenios de colaboración, guardaban sitio para las  licitaciones. Ya hace meses que aprietan su lobby, pero a la vista del fracaso en la macro-refinería centroamericana -un ambicioso proyecto de 7.000 millones que quedó huérfano de licitantes- no todos están dispuestos a seguir un viaje azteca en el que no habrá acceso directo a reservas. Otra cosa serán las aguas profundas, donde la experiencia y la tecnología dejan fuera de juego a la mayoría de las multinacionales: es la propia PEMEX la que ha llamado al trío de aliados del Golfo de México cubano -Repsol, StatoilHydro y ONGC- para que acudan a desenterrar el ‘tesoro mexicano’ de las aguas aztecas del Golfo que bordean el perímetro estadounidense.

PEMEX se aferra al horizonte de los descubrimientos, pero no son sólo los cuatro pozos de crudo –Tsimin1, Xanab-DL1, Yacxche y Tecocalli 1- y el de gas desvelados en el último trimestre los que apuntan al Golfo de México. Sólo en los últimos tres meses, PEMEX ha adquirido información sísmica bidimensional en 5.315 km y tridimensional en 4.276 kilómetros cuadrados, la mayoría para intentar acelerar el pulso en el Proyecto de Perdido. Se ocupa hoy de ocho pozos en aguas profundas del Golfo, pero no serán productivos al menos hasta 2012. Y las pretensiones de hacer de Chicontepec - su nuevo ‘niño bonito’- la fuente de 700.000 barriles diarios pasan por la perforación de 15.000 pozos en 15 años- cuando hasta ahora el techo era 675 por año- y el antecedente de Halliburton -que tuvo hasta ahora la concesión- marca las líneas rojas de sus expectativas.

Pero la mexicana tendrá que conformarse con mover ficha en otras aguas, en el Golfo de México Sur, donde promete elaborar 17 estudios exploratorios y poner en marcha cuatro pozos antes de 2011 y en Campeche poniente, donde espera perforar otros 19 pozos, a pesar de que los analistas le advierten que, a la vista de su experiencia en los últimos años, sus posibilidades de éxito son menores a un 33%. Obama tiene más de una llave en sus manos: la de la redefinición de la línea divisoria de las explotaciones, la de las inversiones, la del despegue de la carrera cubana por el crudo del Golfo y la del consumo: PEMEX vendió un 22% más a EE UU que en 2007 y busca colarse por las grietas del crudo venezolano para recuperar -con permiso de Petrobras- sus galones de segundo exportador tras Canadá.

REPSOL SE HACE FUERTE EN EL GOLFO

Ahora que el 'Big Three' petrolero de EEUU (Exxon Mobil, Chevron y ConocoPhillips) ha ganado un 27% menos y que BP aún se resiente de los problemas en sus refinerías norteamericanas, Antonio Brufau se pone más cómodo en la tierra de las oportunidades, dispuesto a demostrar que el pastel energético no sólo es ‘verde’ con Obama. Ya se encuentran muy avanzados proyectos de envergadura como el de Shenzi: hace  menos de un mes que ha comenzado la producción en una plataforma situada en el bloque Green Canyon 653, que se alimenta de siete pozos conectados a la plataforma que se ampliarán hasta un total de 15. Y prevé iniciar  en este primer semestre la actividad en Angostura. Le dijo adiós a 2008 con el descubrimiento, aún caliente, en las aguas ultra-profundas del Golfo. Sigue las huellas de Chevron, Eni y Anadarko, que acaban de anunciar dos grandes yacimientos de crudo al sudeste de Houston y al sur de Nueva Orleáns, en los aledaños del área de exploración de la hispano-argentina. Las aguas estadounidenses del Golfo de México le darán sorpresas en breve de la misma intensidad que la samba brasileña le puso a mano en 2008. Ya ha reservado 700 millones de inversión para las extracciones de crudo en las áreas de Genghis Khan y Shenzi.

Con La Habana, Brufau cruza los dedos. Los de la diplomacia parecen más relajados que en 2005 cuando comenzó la exploración; los de las urgencias de los hermanos Castro y los números de Cupet necesitan más crudo sobre la mesa; los de los planes y la competencia. Y los de la paciencia ya hace mucho que están atados. Repsol busca su sitio en un terreno acotado por la necesidad, las limitaciones técnicas y las promesas de los yacimientos; una isla ebria de delirios energéticos, alimentados por los petrodólares bolivarianos, que busca elevar su capacidad de refinación a 350.000 barriles diarios en 2012 ó 2013. Con la canadiense Sherrit desligada de la explotación de los 59 bloques de los 112.000 kilómetros cuadrados de la ZEE cubana y aún a la espera de que la brasileña Petrobras decida si se enrola en el programa, el petróleo de las aguas cubanas será luz para pocos ojos. Para empezar, los de Repsol YPF, la noruega Norsk Hydro, la india Oil and Natural Gas Corporation (ONGC), la malaya Petronas, la venezolana PDVSA y la vietnamita PetroVietnam.

No es sólo UBS la que descuenta que Repsol podría ganar 1.700 millones de dólares (1.395 millones de euros) en el corto plazo si consuma su petróleo en las aguas profundas de Cuba. Realizó estudios físicos y perforaciones en la zona hace tres años, gracias a los cuales se llegó a la conclusión de que había petróleo de buenas condiciones, pero en cantidades no comerciales, en aguas situadas a kilómetro y medio de profundidad. Este año le corresponde la perforación. Eso, después, implicaría dos o tres años para poder consolidar la estructura, y evaluar y desarrollar los campos que se vayan encontrando, por lo que la comercialización podría demorarse hasta 2011.

Gracias a una tradición de contratos conjuntos, el antecedente de la Cuenca de Burgos y un 4,9% de su accionariado en manos de la azteca, Repsol encabeza el desfile de las multinacionales llamadas a comer en el pastel energético mexicano. Brufau está en condiciones de hacer valer su buena sintonía con el director de Petróleos de México (PEMEX), Jesús Reyes Heroles, con el secretario de la Gobernación, Juan Camilo Mouriño. Y con el propio presidente Felipe Calderón, que, mucho antes de llegar al Palacio de los Pinos, cuando llevaba las riendas de la Secretaría de Estado de Energía, no dudó en estrechar los lazos comerciales con Repsol y asignarle contratos con Petróleos de México en 2003, una sintonía que ha permitido consumar la firma de un contrato con la Comisión Federal de Electricidad para la compra a Repsol de gas por 26.000 millones de dólares -el que la española transporta desde los yacimientos peruanos de Camisea-, que le aportará beneficios de 18.000 millones de dólares. A las filas de Brufau la reforma de Petróleos de México les permite, en teoría, amortizar sus ganas de seguir en la región, la experiencia en aguas profundas, su presencia en el Golfo de México, su fortaleza en refinerías internacionales y el lazo accionarial y de operación con la mexicana

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