edición: 2349 , Miércoles, 22 noviembre 2017
27/07/2009
Las emisiones de CO2, principal problema a tratar en la Cumbre de Copenhague

Dádivas millonarias para combatir el cambio climático

La ONU propone que los países ricos donen a los pobres 7.000 millones de euros para combatir el cambio climático
Beatriz Lorenzo

El cambio climático es uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta la humanidad. Todos los expertos coinciden en que, de no producirse una actuación rápida a escala mundial para estabilizar la temperatura de la superficie del planeta -que sigue aumentando-, los daños pueden ser catastróficos y sin vuelta atrás. Una responsabilidad que compete a todos los países del mundo, y que, en el caso de los más desarrollados, con mayor capacidad de gestionar recursos, requiere por su parte un esfuerzo superior. Naciones Unidas ha avalado esta opinión, de la mano del secretario ejecutivo de la Convención Marco sobre el Cambio Climático (CMNUCC), Yvo de Boer, que estimó el pasado 23 de julio que una ayuda de 10.000 millones de dólares (más de 7.000 millones de euros) procedentes de los países ricos sería un "buen comienzo" para acordar un nuevo protocolo durante la cumbre que tendrá lugar en Copenhague en diciembre.

Las grandes potencias que participen en la cumbre deben, en opinión del futuro líder de las negociaciones de Copenhague, deben firmar un acuerdo para la reducción de gases de efecto invernadero. De Boer señaló también que este fondo millonario "permitirá a los países en desarrollo comenzar a preparar planes nacionales para limitar sus propias emisiones y adaptarse al cambio climático". Algunos científicos han propuesto una reducción en la emisión de gases de entre el 25 y el 40 por ciento para 2020, algo que De Boer ha descrito como "un buen punto de partida desde el que empezar a trabajar".

El dignatario de la ONU reconoció que la crisis financiera global ha hecho que los Gobiernos se centren en "los déficits presupuestarios y los bancos que acaban de reflotar", pero mostró su esperanza de que algunos países intenten aprovechar esta coyuntura para avanzar en materias medioambientales."Una serie de países, con China y Corea (del Sur) a la cabeza, están viendo esta crisis económica como una oportunidad para cambiar", explicó, especificando que dichas naciones están "haciendo inversiones en fuentes renovables de energía, modernizando su sector energético" y produciendo vehículos más eficientes. Pese a estos avances, De Boer reiteró lo difícil que será que los 192 países que intervendrán en la cumbre acuerden soluciones concretas.

LA ÚLTIMA OPORTUNIDAD PARA VENCER AL CAMBIO CLIMÁTICO

Tras las propuestas de De Boer se perfila un horizonte común a todos, la que podría ser la última oportunidad para alcanzar a tiempo un protocolo satisfactorio para combatir el cambio climático. Del 7 al 18 de diciembre de 2009, el gobierno danés será el anfitrión de la 15 ª Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, COP15, en Copenhague.

El cambio climático se puso de moda en 2007,  cuando un grupo de científicos de Naciones Unidas publicaron un informe que revelaba sus graves consecuencias: sequías, inundaciones, tormentas…En diciembre de ese año, Indonesia organizó la COP13 en Bali.  La COP14 tuvo lugar en Poznan, Polonia, en diciembre de 2008, y durante ella, se hizo hincapié en la identificación de ejemplos concretos de éxito en la transferencia de tecnología y de las acciones de adaptación al cambio climático, a fin de que estas buenas prácticas pueden ser ampliamente promulgadas. Ahora, en 2009, ministros y funcionarios de 189 países se reunirán para llegar a un acuerdo vinculante sobre el cambio climático que sucederá al Protocolo de Kyoto, que expira en 2012. Una cumbre, la de Copenhague, en el punto de mira de todo el orbe y con unas altísimas expectativas por cumplir. No es, a este respecto, casual, que la presidencia de la UE vaya a ser asumida por Suecia, un país que tiene el récord más alto de energía renovable de Europa, unos impuestos sobre el carbón pioneros y una capital, Estocolmo, que presume de ser la más verde del continente. El juego está en marcha y tanto Europa como el mundo entero piensan en verde.

LAS EMISIONES, EL PRINCIPAL ENEMIGO

El objetivo del gobierno danés en la COP15 es llegar a un acuerdo que incluya a tantos países como sea posible y que contribuya a una reducción sustancial de los gases de efecto invernadero emitidos por el hombre.  Las emisiones de CO2 y las posibilidades del mar son los grandes temas prioritarios que esperan barajarse. Aspectos como la acidificación de los mares y el calentamiento de los océanos desempeñan un importante papel en el aceleramiento de los cambios climáticos y los expertos advierten que de no integrarse esos temas de inmediato al programa de la Conferencia de Copenhague, se corre el riesgo de ignorarlos y, por ende, agudizarlos. En relación con esto, si las emisiones de CO2 disminuyesen, también lo haría la gravedad del calentamiento de los océanos, y éstos producirían más plancton, generando así sus propias “defensas”.

También la agricultura se encuentra en el centro de las conversaciones sobre el clima. Según las estadísticas, las prácticas agrícolas contribuyeron alrededor del 17% de las emisiones mundiales entre 1990 y 2005, además de la deforestación, motivada por las prácticas agrícolas indiscriminadas y que también es un gran contribuyente a las emisiones de gases invernadero. La agroindustria y las grandes extensiones de monocultivos provocan un uso intensivo de fertilizantes químicos procedentes del petróleo, plaguicidas y maquinaria, convirtiendo los bosques y praderas ricos en carbono en desiertos verdes, y se basan en una larga e innecesaria transformación secundaria y enlaces de transporte.

Son grandes las expectativas fijadas en la cumbre de diciembre, a cinco mese de su celebración. Sin embargo, abordar el problema del cambio climático de forma efectiva y realmente útil es mucho más complicado de lo que parece.  Para la reducción de las emisiones de CO2, se requieren procedimientos tecnológicos, muchos de ellos todavía sin testar. En el caso de las centrales eléctricas de carbón, deberían capturar su CO2, mediante proceso denominado "captura y almacenamiento de carbono", cuya eficacia no está probada. También serán necesarias nuevas tecnologías para movilizar energías como la solar o eólica a gran escala.

Pese a estas evidentes necesidades, las negociaciones mundiales parecen pasarlas por alto y se centran únicamente en cuáles con los países que deben reducir sus emisiones, con qué rapidez y en qué medida deben hacerlo, todo ello sin hacer hincapié en la cuestión más importante: cómo se pueden lograr estas reducciones.

El reto está en el aire y de la buena gestión de los líderes mundiales depende la salud del planeta y la optimización de los recursos.

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