edición: 2350 , Jueves, 23 noviembre 2017
02/11/2015

Dalian Wanda se juega la pérdida de 53.400 metros cuadrados en el edificio Torre España si lo derriba

Investigaciones periodísticas señalan estrechos vínculos del grupo con destacados políticos en Pekín
Carlos Schwartz
“Si se derriba el edificio de Torre España la actual normativa urbanística reduciría la superficie edificable total sobre su parcela a 14.000 metros cuadrados lo que supone perder 53.400 metros cuadrados sobre la superficie actualmente construida”, afirmó una fuente próxima al actual equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid. Uno de los problemas es que el grupo Dalian Wanda, propiedad del magnate chino Wang Jianlin, ha solicitado el proyecto destinado a presentar al Ayuntamiento de Madrid “a varios estudios de técnicos y arquitectos que han acabado desarrollando un conjunto poco armónico en términos urbanísticos y se notan las diversas manos que han intervenido en él” de acuerdo con otra fuente próxima a las negociaciones entre Ayuntamiento y propiedad.
Si se analiza el proceso lo que en todo caso salta a la vista es que entre la compra del edificio al Banco Santander y el análisis del proyecto por el correspondiente equipo municipal ha mediado un hecho imprevisto y es el encumbramiento de la candidata de Ahora Madrid, Manuela Carmena, al cargo de alcaldesa. Esto ha cambiado las reglas de juego al eliminar del consistorio a un equipo de Gobierno dispuesto a modificar cualquier norma para dar satisfacción a los grupos de interés empresariales habituados a vivir de la especulación pura y dura.

El grupo Wanda ha quedado enfrentado a la realidad de que tendrá que mantener las fachadas del edificio para su rehabilitación y reforma interior, una opción mucho más cara que la de derribar el edificio y construir una réplica del mismo, originalidad que los bien intencionados consideran una inspiración repentina del señor Wang Jianlin y los más escépticos creen que fue una posibilidad sugerida oportunamente por el anterior equipo de gobierno del ayuntamiento para aceitar el negocio.
Porque vale la pena recordar que los comerciales que convencieron a Wang de las bondades de la compra del edificio fueron el entonces presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, el presidente del Atlético de Madrid Enrique Cerezo y su consejero delegado Miguel Ángel Gil Marín.

Lo que González pudo haber prometido a Wang, solo lo saben ellos dos. Lo que si es imaginable es que cualquiera de esas posibilidades ficcionales pudo haber sido considerada como factible para el hombre más rico de China acostumbrado a un país donde los negocios se cierran a golpe de decisiones administrativas cuyo curso favorable depende de la proximidad al poder político.

El grupo Wanda adquirió al Santander el edificio para el que este ya tenía un proyecto, que en cualquier caso pasaba por mantener la estructura original, en 265 millones de euros. Mientras, frente a las apreciaciones de los asesores de Wanda, según los cuales no se pueden mantener las fachadas, tanto los técnicos del ayuntamiento, como los expertos externos a los que se le solicitó un dictamen, han puntualizado que sí es posible y han explicado las condiciones técnicas en las que se debería desarrollar. Eso si, sale más caro. El inversor chino está en una vía muerta a menos que proceda por el mecanismo más caro o pierda cuatro quintos de la superficie actual. La elección parece clara. Sin embargo, no se moverá ninguna pieza de este puzzle hasta después del 20 de diciembre, porque los ejecutivos de Wanda tienen la expectativa de que como resultado de las nacionales la correlación de fuerzas cambien y quienes apoyaron a Ahora Madrid le retiren su apoyo y designen un nuevo equipo de gobierno en el ayuntamiento de Madrid. Expectativa que era previsible en un grupo que se ha forjado al calor del consentimiento político en su país de origen.

La empresa de Wang Jianlin ha sido objeto de varias investigaciones periodísticas. El New York Times emprendió una en 2012 motivada en lo esencial porque deseaba determinar hasta qué punto el ascenso del grupo era un proceso independiente. En particular porque el dueño del suelo en China es el estado, y su concesión es atribución del Gobierno nacional o de los gobiernos locales que tienen una autonomía muy limitada en este capítulo. El medio descubrió a lo largo de varios años, tras una compleja investigación por la precariedad de los sistemas de registro de sociedades y sus accionistas, que familiares directos o la familia política -y/o sociedades vinculadas a ellos- de diversos altos funcionarios, desde miembros del gobierno central, ministros, parlamentarios, miembros de gobiernos regionales hasta diversas autoridades de cuerpos del estado, habían sido o eran accionistas de Dalian Wanda. La historia en todo caso comienza con la concesión a Wang Jianlin de la privatización de la originaria Dalian Wanda, una promotora inmobiliaria de Dalian en una severa crisis reflotada a golpe de créditos oficiales. Entre los funcionarios que fueron o son accionistas relevantes de la empresa figuran la hermana mayor del actual presidente Xi Jinping, la hija del ex primer ministro Wen Jiabao, y familiares de dos miembros del secretariado político del Partido Comunista Chino Jian Quinglin y Wang Zhaoguo.

Wang había sido funcionario del Gobierno y es a su turno hijo de un militar que formó parte del ejército rojo durante la revolución china bajo Mao Ze Dong. Es decir forma parte de la casta privilegiada cercana al poder del Partido Comunista chino. Entre muchos otros el NYT identificó a Yan Xin de 33 años como relevante accionista de la sociedad. Yan resultó ser la sobrina de Wang Zhaoguo, quien a su turno es miembro del secretariado político del PC y fue entre 2003 y 2013 el vicepresidente de la legislatura china.

Otro accionista relevante resultó ser Pan Yongbin de 63 años, hombre en apariencia de pocos recursos quien a su turno es miembro del consejo de la sociedad Beijing Zhaode Investment presidida por Li Botan, yerno de Jia Quinglin quien fue miembro del consejo del secretariado político del PC. Pan es miembro de varios otros consejos de empresas de Li. Otra misteriosa accionista de Wanda es la señora Jin Yi. La investigación aportó alguna información: Jin es socia además de una inmobiliaria que tiene solo otros dos accionistas. Uno de ellos es la señora Duan Weihong cuya sociedad instrumental Taihong fue el vehículo para la inversión en una aseguradora que pertenece a la madre y otros familiares del ex primer ministro Wen Jiabao. La lista de figuras interpuestas es frondosa e indica a las claras la proximidad de la empresa con el régimen y su protección.

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