edición: 2615 , Jueves, 13 diciembre 2018
14/05/2012
Crisis en el Banco de España y en la CNMV

De Guindos busca una “supervisión interina” para las fusiones pendientes

El vacío supervisor demostrado en Bankia obliga a Economía a plantear una alternativa
Liberbank, Ibercaja, Unicaja, BMN y Kutxabank, irán por la vía rápida de la supervisión
Juan José González

Reconocer que “el Banco de España recuperará su prestigio”, afirmación categórica del ministro de Economía Luis de Guindos en varias ocasiones en la pasada semana, es reconocer implícitamente que la institución supervisora lo ha perdido, todo o en parte, pero pérdida en todo caso. El prestigio no es un activo o cualidad intangible que De Guindos le haya sustraído al Banco de España, sino que es éste, por acción u omisión, el primer responsable de esa –su- pérdida. El caso es que el Banco de España, gobernado en los último seis años –menos dos meses, que son los que faltan para que expire el mandato del actual Gobernador- por un cargo político, como es Miguel Ángel Fernández Ordóñez, acaba de dejarse en el camino una buena parte del prestigio ganado en su historia, y no por ser ahora el blanco receptor de todos los disparos que quieren hacer “bueno” al expresidente de Bankia, Rodrigo Rato, sino por el papel de actor secundario, de sujeto pasivo, de ausente, en la crisis financiera y posterior reajuste del sector, lugar en el que se le esperaba y al que decidió no acudir, caso de Bankia.

La recta final de la reforma financiera amenaza con una traca final, como colofón a una caótica y desafortunada gestión de la crisis bancaria, de los movimientos empresariales para orientar las fusiones o acuerdos de operaciones corporativas que ya deberían haberse cerrado antes de que comenzara el año. Seguramente un análisis posterior sobre las actuaciones –por activa y por pasiva- de los agentes implicados en la crisis financiera coloque a cada uno en su sitio, que hoy por hoy parece ser compartido: el caos y la incapacidad para gestionar ordenadamente un cambio, posiblemente el más relevante del presente siglo para la economía española.

La reforma concluirá casi, como el rosario de la aurora, con Luis de Guindos obligado, forzado por las circunstancias, a convertirse en “supervisor interino” de las próximas operaciones corporativas en marcha, o a buscar y/o nombrar alguno con ese carácter temporal. Lo cierto es que el papel en el que han quedado BdE y CNMV tras la nefasta actuación en la crisis de Bankia, obligan al ministro de Economía a sacarse de la chistera algún remedio al vacío de poder de las dos instituciones supervisoras, de cara a la batalla en el tramo final de la reforma, que estará marcado por, además de la digestión de las nuevas exigencias que recoge el real decreto del pasado viernes, las operaciones de fusión pendientes. En este sentido, se encuentran a la espera de destino –subasta- Banco de Valencia, Catalunyacaixa y Novagalicia.

Sin embargo, las dudas provocadas por la falta de actuación de los dos supervisores, lo que ha dado lugar a una preocupante sensación de vacío en la función supervisora, ponen en entredicho las aspiraciones de un Gobierno que quiere aplicar la máxima celeridad en el final del proceso. Las asignaturas pendientes en la restructuración hablan de entidades por encima de los 150.000 millones de euros de tamaño en activos. Se trata de Liberbank, Ibercaja, Unicaja, BMN y Kutxabank, todas ellas en fase final de solución de problemas para una próxima cita ante el notario. Para todas las operaciones en marcha, De Guindos busca ahora una solución para una supervisión eficaz y rápida.

En verdad, ese juicio posterior que aplique la pena correspondiente a cada uno de los agentes implicados, pondrá de manifiesto que todos han fallado en sus funciones: Gobierno central y Gobiernos locales, las propias entidades y, finalmente, los supervisores, de los que se esperaba una actuación que no ha estado a la altura del brillo que inicialmente se presumía –y presumían-. El fallo, más por omisión que por acción de los dos supervisores, esto es: el Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores, parece ser el más ruidoso por su gravedad. En medios del actual Gobierno se daba por hecho que la actuación de ambos (BdE y CNMV) sería decisiva para cerrar la reforma financiera –una de las estrellas prometidas del programa de gobierno del Partido Popular- a finales del pasado mes de abril, al considerar que las dos patas supervisoras del sistema eran uno de los pilares de la reforma.

La explosión anticipada en el tiempo de la crisis de Bankia, parece haber dejado al descubierto una buena parte de las carencias de los dos supervisores (BdE y CNMV) a la hora de funcionar coordinadamente con el Gobierno de turno. En términos generales, puede decirse que no ha habido sintonía entre supervisores y Ejecutivo, al menos, es lo que parece desprenderse de las dificultades de comunicación entre las partes citadas. Afirman quienes conocen los mecanismos del Estado que, en condiciones normales un Gobernador del BdE no hubiera permitido fusiones absurdas, lesivas para el sector y para el Estado por su coste económico. Establecen, sin quererlo, comparaciones entre aquéllos ejecutivos que hace unos años llamaron una mañana al presidente de un banco para comunicarle la intervención inmediata y el bloqueo de cuentas (el Banesto de Mario Conde). Cuesta trabajo imaginar al tándem Rubio-Rojo o Rojo-Martín, “abdicando” en el diseño, aplicación y gestión de una reforma financiera como la que está en ciernes. Es posible que para evitar la mirada profunda –asesina, la llaman algunos- inquisitiva, de policía serio, de Mariano Rubio o Luis Ángel Rojo, ni De Guindos ni Rajoy ni Montoro se acercarían por Cibeles para sugerir alguna idea de la reforma.

Ahora, la falta de personalidad para imponerse, y de experiencia y praxis financiera para imponerla de Ordóñez, han derivado, y concluido, en una bomba llamada Bankia cuyos daños colaterales han alcanzado al mismo sistema –por si acaso, alguien tenía dudas del carácter sistémico de esta entidad financiera-. Daños extensibles a la propia institución –incluso De Guindos tiene razón por lo del prestigio cesante- y que no evitan, tampoco, el contagio de la CNMV, instancia que se limitó –sólo- a “denegar las cuentas no auditadas”. Quizás, la intervención más decidida y activa de Julio Seguro, presidente del organismo encargado de la supervisión e inspección de los mercados de valores, lo que es la CNMV, hubiera anticipado una intervención en Bankia. Consecuencia de la falta de diligencia en la actuación de BdE y lenta en el caso de la CNMV, serán posteriormente, una vez finalizada la reforma, la base sobre la que descanse la petición de responsabilidades a ambos supervisores, Ordóñez y Segura, para entonces en situación de jubilación.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2018 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...