edición: 2783 , Viernes, 16 agosto 2019
15/09/2013
Renuncia a las ayudas directas

De Guindos deja pasar el último tren para sanear la banca

Las `prisas políticas´ del Gobierno subestiman una prórroga del programa de rescate bancario
Juan José González

La prórroga del programa de rescate bancario español, parece haberse convertido en un asunto de `orgullo nacional´. El Gobierno español no tiene entre sus planes seguir manteniendo la actual situación de intervención y seguimiento del sector bancario español, más allá de enero del próximo año, momento en el que expira el programa de rescate bancario. Aunque todo dependerá del resultado de los informes que los inspectores de la Troika realicen a lo largo de las próximas semanas. Para el Ejecutivo es una cuestión de honor, pero en Bruselas se desconfía de la capacidad real del sector para hacer frente a los problemas que pueden aparecer en cualquier momento, en los próximos meses si no se compleja la recapitalización de algunas entidades que previsiblemente necesitarán el soporte de capital público. Las `prisas políticas´ del Gobierno en mostrar una imagen de un país que deja atrás la crisis, está en el origen de la renuncia española a prolongar el programa de rescate hasta abril de 2014.

No se sabe si como consecuencia de una sobrevaloración de recursos, o quizás de una arriesgada interpretación de la realidad, el ministro de Economía Luis de Guindos ha dejado bien claro a los responsables del Banco Central Europeo que el sector bancario español ya puede caminar con paso autónomo y firme, que no serán necesarias más ayudas en los próximos meses y, por tanto, no habrá prórroga del programa de rescate bancario de la Unión Europea. Es el mensaje que el Gobierno español quiere hacer llegar a los mercados, a los inversores y a los socios de Europa. No se trata, únicamente, de una cuestión política, sino también de mantener una posición firme y contraria a dejar en manos de Bruselas, de la Comisión Europea, la capacidad para liquidar entidades bancarias con graves problemas financieros.

Sin embargo, el Ejecutivo español parece haber hecho de la prórroga del rescate bancario una cuestión de honor. Las autoridades españolas tratan de evitar lo que consideran en el sector como una salida excesiva de información de las entidades intervenidas. El Comité Ejecutivo del BCE advirtió antes del verano que sería conveniente que España mantuviera, al menos, la prórroga del programa de rescate al menos cuatro meses más allá de su vencimiento, es decir, desde el próximo mes de enero hasta abril de 2014. Pero el Gobierno español mantiene su posición inicial, contraria a la transparencia de los balances bancarios basada en la necesidad de su análisis exhaustivo para `reparar´ desequilibrios e insuficiencias.

Una posición contraria a la transparencia en la que el Gobierno se encuentra, por un lado con la Comisión Ejecutiva del BCE, pero por otro a la banca española. A lo largo de los últimos meses, el sector parece estar logrando una postura común, contraria a las pruebas de la Autoridad Bancaria Europea, a los test de estrés, pruebas de resistencia, pruebas de escasa utilidad como han demostrado en la práctica. Ahora, en la tercera versión de los test de estrés, las autoridades del BCE ya parecen estar adelantando una primera necesidad: la mayoría de los grupos bancarios europeos, y entre ellos los españoles, necesitarán más recapitalizaciones.

Hablar de recapitalizar supone para los Gobiernos hablar de ayudas públicas, algo que difícilmente podría encajar en los planes del Ejecutivo español, aunque por otro lado, reconoce que una recapitalización directa `limpiaría´ de su balance cerca de 26.000 millones de euros de deuda pública. La cuestión, lejos de preocuparle, parece estar fuera de cualquier discusión puesto que la aceptación de una recapitalización directa no estaría exenta de contrapartidas, una de ellas, la que trata de evitar, es precisamente, la presencia en los consejos de administración de los bancos intervenidos y rescatados de técnicos representantes del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE).

De esta forma, parece que la posición española respecto al programa de rescate bancario está clara. Se combinan en ella razones políticas, de mercado y razones técnicas como es la de evitar una excesiva transparencia de los balances así como el conocimiento, también excesivo, de las decisiones de las entidades, en las cuales estaría sentado un técnico del MEDE. La postura española significa, en la práctica, renunciar a la última oportunidad que ofrece el Banco Central Europeo para sanear el sector bancario, una oportunidad que, por ejemplo, Irlanda, ha visto muy clara y no dejará pasar de largo.

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