edición: 3073 , Viernes, 23 octubre 2020
24/09/2020
De acuerdo con un estudio del BCE

España será el sexto receptor de subsidios del Fondo de Recuperación

Los estados de la UE podrán acceder a los recursos sobre la base de planes vinculados a los presupuestos
Carlos Schwartz
El Banco Central Europeo (BCE) ha publicado un documento en el cual además de hacer un panegírico del Fondo de Recuperación y Resiliencia (FRR) de 750.000 millones de euros aplica una serie de parámetros para deducir quienes serán los receptores de los 390.000 millones de euros en subsidios que forman parte del FRR. Del estudio surge que el principal receptor será Grecia, seguido de Portugal, Eslovaquia, Letonia, Lituania y España. Italia es el noveno receptor de las ayudas. De acuerdo con el mecanismo de adjudicación aprobado por la EU en 2021 y 2022 los fondos se van a distribuir sobre la base de los ingresos per capita y los registros pasados de desempleo y a partir de 2023 el método de estimación va a sustituir la tasa de paro por la caída del Producto Interior Bruto en 2020 y 2021. La distribución de fondos implicará un significativo apoyo financiero neto para esas naciones del área del euro que hacen frente a los mayores retos fiscales y económicos tras la pandemia. Grecia será el principal receptor de apoyo del FRR por relación a su PIB, pero España e Italia, que se espera que estén entre los más afectados en términos de muertes y caída económica, también recibirán un significativo apoyo fiscal” de acuerdo con la versión del BCE. De acuerdo con el estudio el año con mayor asignación de subsidios será 2024.
Para poder acceder al apoyo financiero bajo las normas del fondo los estados miembros de la UE necesitan preparara los planes nacionales de recuperación estableciendo su agenda de reforma e inversión para los años 2021-2023. “Estos planes se espera que expresen de forma acabada paquetes coherentes de proyectos de reforma e inversión pública y se dirijan a los retos identificados en contexto del Semestre Europeo. Deben además reforzar el potencial de crecimiento, la creación de empleo, y la resiliencia económica y social del estado miembro concernido.” El apoyo financiero será desembolsado en cuotas cuando los objetivos y las dianas identificadas en esos planes se alcancen.

Esto implica que el dinero llegará sí, y cuando, los compromisos adoptados, en el supuesto que sean aceptados por el Consejo Europeo, se vayan alcanzando. El procedimiento equivale a pagos  por certificación de acciones. La cuestión básica de este plan es que se deberá armonizar con los presupuestos generales de cada estado miembro. Estas son cláusulas inviolables en el sentido que una parte considerable de las naciones que han accedido a regañadientes a la mutualización de la deuda que debe rellenar la hucha del FRR, incluidos los denominados “frugales”, estarán al acecho de los planes y su cumplimiento. Considerar que estos son fondos incondicionales como algunos han querido vender, incluida la Comisión Europea, es faltar a la verdad. España va con retraso con respecto a estos objetivos. En primer lugar, porque la comisión parlamentaria para la reconstrucción ha dejado infinidad de temas sin atar, mal perfilados y sin encaje alguno en un programa presupuestario. 

El ministerio de Economía se ha ocupado de que algunos temas, como la reforma laboral necesaria para que se implemente una operación de mucho alcance como es la cuenta de capitalización para los trabajadores, Nadia Calviño mediante, se apruebe con la inclusión del voto “equivocado” de Unidas Podemos. También hay un Pacto por la Sanidad fechado el 22 de julio que ha sido votado por PP, PSOE y UP, que no refleja en nada las necesidades inmediatas de la sanidad pública española y por el contrario si deja en pie, sin controles cautelares añadidos, que la experiencia reciente demuestra necesarios y urgentes. Sin hablar de los efectos perniciosos de la ley 15/97 que es la puerta de entrada del sector privado en la sanidad pública o del artículo 90 de la Ley General de Sanidad.

En un momento de verdadero desborde de los centros de asistencia primaria de la sanidad pública privados de personal, medios y recursos presupuestarios durante años, el establishment político busca su resolución por la vía de la privatización de esos servicios. En cualquier caso un progreso en el sentido de compromisos claros con la UE y el FRR en línea con los intereses reales de la población de España, brillan de momento por su ausencia. Ni que hablar de un presupuesto en el que esos objetivos se reflejen y condicionen en el tiempo.

El BCE por su parte aboga por hacer permanente los mecanismos colectivos para hacer frente a los requisitos fiscales de los estados miembros de la UE, y considera que el establecimiento del FRR debe originar un debate sobre formas permanentes de herramientas fiscales colectivas. Sin olvidar por otra parte recordar que las reglas de gasto deberán ser introducidas de nuevo en el futuro, una vez superada la crisis actual. “La forma en que ha respondido a la crisis la UE también tiene implicaciones para el diseño futuro e implementación de la estructura europea de gobernanza. En primer lugar, mientras que la política expansiva es necesaria para sostener la recuperación, con la vista puesta en el futuro será necesario que las reglas fiscales sean eficaces en el objetivo de apoyar la reducción de los altos niveles de deuda pública durante las épocas de bonanza económica.

En segundo lugar, la política de Nuevas Generación de la Unión Europea (NGEU) constituye un elemento nuevo e innovador de la estructura fiscal de Europa. Tendrá como resultado la emisión de una cifra significativa de deuda supranacional en los próximos años, y su establecimiento ha señalado la disposición política para diseñar una herramienta fiscal común cuando surge la necesidad. Esta innovación, aun cuando es para una sola vez, puede implicar lecciones para la Unión Económica y Monetaria, que aún carece de una capacidad fiscal permanente a escala supranacional para la estabilización en periodos de crisis profundas.

La revisión del marco de la gobernanza económica, que puso en circulación la CE en febrero de este año y que ha sido pospuesta a causa de la pandemia, brinda una buena oportunidad para incorporar estas importantes consideraciones,” señala el documento del BCE. Como colofón se podría decir que Francia, que no es uno de los grandes receptores de ayuda, sin embargo ha puesto en un documento de 300 páginas su plan para el FRR y a su turno ese programa está estrechamiento vinculado al desarrollo de un presupuesto general del estado.

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