edición: 28267 , Jueves, 17 octubre 2019
08/10/2019

Desvergonzada Calviño:

Unas décimas de nada que no son nada. Una crisis que no está pero que se espera. Presagios, incertidumbres, dudas y temores a una nueva crisis. Miedos racionales, temores razonables que, sin embargo, quieren quedar invalidados, eliminados tras las mansas palabras y mejor promesa de la ministra de Economía, Nadia Calviño. Se trata de pedir calma a los ánimos y a los votantes que albergan dudas sobre la que llaman buena marcha de la economía patria.

Ella no ve -y gasta gafas para cerca- elemento alguno de preocupación en el horizonte más corto, tan sólo aprecia un leve frenazo. Quizá porque el interlocutor no completó la pregunta con un "¿y un poco más allá, qué me dice?". Con el más allá anulado y despreciando el pretérito, quiere poner el acento y llamar la atención sobre la tendencia como esa querencia a orientar la mirada, el tacto o lo que sea en la dirección más adecuada, en la tendencia. Es lo que hacíamos antes, antes de que aquel ministro de Zapatero, Pedro Solbes Mira con su corta mira asegurase que él, por más que miraba nada veía.

Y allá que se nos vino la mundial, como una guerra o peor (nunca se sabe qué es mejor, si morir en la guerra o sobrevivir en mal estado). En aquella ocasión nadie avisó, todo parecía perfecto, el cielo despejado y la calle tranquila. Doce años después se siguen viviendo los efectos de la falta de aviso. Y sin embargo, no es la advertencia o prevención del peligro lo mollar del asunto, sino la forma y el fondo de la notificación. Uno se imagina a la ministra avisando de la llegada de la crisis a mediados del mes que sea pero no cómo ni en qué términos; abróchense los cinturones, no salgan, no coman, no gasten, trabajen más los que puedan y no pidan aumentos salariales, mejor que se queden como están.

Es irreal y cínico, insolentemente hipócrita asegurar que "por supuesto que avisaré si viene la crisis", cuando su función es que no venga y que si esta se acerca será su deber esquivarla, evitarla y proteger a la ciudadanía que representa de sus efectos. El descaro de Calviño se convierte en afirmación hiriente en tanto que toma al personal por una masa de borregos y lelos que seguirían a lo suyo hasta que la ella avisara de ¡que viene la crisis! Sepa la ministra que desde hace varios meses muchos ciudadanos -los que pueden- han comenzado a ahorrar, y otros muchos -los que no pueden- a dejar de gastar. Un ministro no avisa que hay fuego, lo apaga, desvergonzada Sra.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Esta web no utiliza cookies y no incorpora información personal en sus ficheros

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2019 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...