edición: 3098 , Lunes, 30 noviembre 2020
15/09/2015
Fin de las ampliaciones

La banca ve el camino despejado para mantener el dividendo

El BCE inyecta confianza a un sector que busca alternativas para mantener -o recuperar, según el caso- los márgenes
Juan José González
La autoridad bancaria europea quiere evitar cualquier sobresalto en el sector financiero de cara a la última parte del año, al menos, de aquellos que se encuentren al alcance de su mano. Aunque en el corto plazo, todo parece depender de una decisión que no controla directamente, como es el precio del dinero en EE UU, decisión de la FED que se conocerá mañana a última hora. Desde el Banco Central Europeo, sin embargo, la preocupación se centra ahora en las cuentas, en la marcha de la actividad bancaria, en concreto, en la evolución de los márgenes y las perspectivas de futuro.
Se reduce la presión del banco central en un asunto complejo como las fusiones bancarias, sobre el que no parece transmitir las prisas de antaño para iniciar esos procesos, si bien hay que entender que algunos ya se encuentren en marcha, en conversaciones. Aunque para tranquilidad del sector sirva que el BCE ve bastante despejado la recapitalización de los bancos, algo que indica que no habrá problemas para mantener el pago de los dividendos.

Si hace un año la urgencia que transmitían las autoridades bancarias europeas al sector financiero era la necesidad de aumentar de tamaño y conseguir una ratio de capital mínimo del 10%, la coyuntura ha debido cambiar tanto o lo suficiente como entender que este último objetivo, el del capital, ya ha sido cubierto por las entidades o que los peligros que acechan a la actividad bancaria son otros. Como otro es que ahora mismo y de cara a enfocar la parte final del ejercicio 2015, la mayor inquietud, tanto de autoridades como de los bancos, pasa por una decisión que se escapa al control del BCE como es la que se vaya a tomar - a comunicar- en la noche española en EE UU por parte de la FED sobre el precio del dinero. Una decisión con tantos elementos a favor como en contra pero que se convierte en el acontecimiento más esperado de los últimos tiempos.

De la subida de tipos en EE UU parece depender el futuro de algunas cosas en el sector bancario, puesto que a las entidades se les hace cada vez más difícil seguir trabajando con tipos de interés tan bajos. Y no sólo por su nivel sino por el largo período de su tiempo de duración, excesivamente prolongado, lo que ha causado algunos desequilibrios en las cuentas. El daño ocasionado con un precio del dinero tan bajo ha obligado al sector a aplicar las medidas más restrictivas en la remuneración del pasivo, única forma de compensar la caída de los ingresos procedentes de la actividad típica, los créditos. Los últimos meses parecen estar resultando ser un calvario para la mayoría de las entidades al tener agotada la capacidad de seguir reduciendo el pago por los depósitos a clientes.

Y la caída del margen, en la mayoría de los casos, como también las dificultades de los más grandes para mantenerlos, es lo que parece haber hecho reaccionar a las autoridades de Bruselas. Desde el pasado mes de abril, y según reconocen algunas fuentes del sector, se ha reducido la presión de las autoridades sobre los requerimientos a los bancos para que pusieran todos sus esfuerzos por alcanzar la ratio del 10% de capital. Menor presión que, por otra parte, debe ser interpretada como que las entidades ya han conseguido alcanzar el objetivo fijado por el BCE.

Los bancos españoles ya parecen respiran con cierto alivio al haber conseguido, al menos los considerados como "sistémicos", el nivel de capital requerido por la BCE. Una situación que les va a permitir desarrollar su actividad más centrados en los problemas de los márgenes. Porque la política de tipos bajos en Europa se mantendrá todavía por uno o dos años más, lo que obligará al sector a emprender guerras de todo tipo para hacerse con depósitos y nueva clientela, aunque haya que `robársela´ a la competencia.

Sí parece estar claro que la menor presión del BCE sobre los bancos españoles por los procesos de recapitalización, deja el camino despejado a las entidades para llevar a cabo algunos compromisos con los accionistas. Es el caso de los dividendos, cuyo mantenimiento se le ha puesto cuesta arriba a más una entidad, así como en otras llegar a reconocer las dificultades para seguir haciéndolo efectivo. Es probable que, salvo alguna excepción, se hayan frenado en seco las ampliaciones de capital, tan perjudiciales para los accionistas como para la propia imagen en el mercado de la entidad.

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