edición: 2724 , Viernes, 24 mayo 2019
28/09/2015
Insostenibles

Banca y construcción deberán ampliar capital si quieren seguir pagando dividendos

Materias primas a la baja, petróleo por debajo de 50 dólares y mercados emergentes en recesión obligarán a revisar la rentabilidad
Juan José González
En los últimos meses prolifera el interés por una mejora del dividendo. Sucede en una buena parte de las compañías cotizadas en el Ibex 35. Quizá a la sombra del mensaje oficial de recuperación económica, salida de la crisis, crecimiento económico, también mayor empleo y mejor consumo, es dónde se quiere situar el nuevo mensaje de las empresas. Una prueba reciente del interés por `agitar el optimismo´ y reducir la incertidumbre se puede observar en la intención de algunas compañías en mejorar el dividendo, el reparto del beneficio a los accionistas. Si bien es cierto que las cajas, las tesorerías, parecen haber acumulado un ingente volumen de liquidez, y que también buen parte de ellas cuentan con un cash flow operativo suficiente como permitirse alguna alegría, el mantenimiento del dividendo a toda costa, puede convertirse en un arma de doble filo. Incluso, en algún caso, puede darse el caso de que se vea obligado a suspenderlo.
Loa casos de Banco Santander, como también el de OHL y otros, puede servir para alentar sobre la práctica empresarial de crear escenarios de esperanza, de crecimiento y recuperación de los beneficios a futuro. Recuperación o crecimientos que posteriormente se revisan y corrigen (siempre a la baja, claro). Si los inversores, institucionales, particulares o pequeños ahorradores, llegan a `comprar´ el mensaje, es probable que se vean defraudados y frustrados cuando llegue el momento de anunciar una rebaja del dividendo, un mantenimiento del mismo o, como en los últimos años de esta crisis, la célebre fórmula del `scrip dividend´ por la que, en la mayoría de los casos, siempre ha salido perdiendo el inversor, el ahorrador. En esto, también el Banco Santander puede dar alguna lección.

Esto viene a cuento de las empresas que en los últimos tiempos hacen `su particular venta de estimaciones de beneficios y crecimientos futuros´ para demostrar que su banco, constructora o empresa de distribución, será una buena inversión por dividendos. La `venta´ en cuestión se antoja, sin embargo, complicada desde el momento en que los escenarios donde se desarrollan sus actividades, de donde proceden sus ingresos y, por tanto, donde se puede generar el beneficio que sea la base de un dividendo, decaen. El `abc´ de las inversiones sentencia que crear expectativas de beneficios futuros, y en este caso, de mayores dividendos, cuando se dan a la vez bajo crecimiento económico, baja inflación y bajos tipos de interés, suelen ser expectativas que acaban mal. Una prueba de que el aumento del dividendo suele aportar más dudas antes que despejarlas es que no siempre un anuncio de incremento de dividendo es valorado en la bolsa de forma positiva. El ejemplo de cotización del Santander la pasada semana lo confirma.

Una mirada al horizonte más cercano puede mostrar que el crecimiento económico no se espera que supere el 3% de media en Europa, que Brasil, Argentina, México, Chile, los emergentes, no van a tirar cohetes, si no todo lo contrario, que China puede ser una bomba de relojería, que las materias primas no parecen atisbar una subida importante y que, finalmente, el precio de la materia prima de referencia, el petróleo, ofrece la certidumbre de que seguirá por debajo -muy por debajo- de los 100 dólares por barril. No será fácil, por tanto, que las cajas se recuperen ni los beneficios se disparen, y si esto es así, cuando los problemas se prolongan en el tiempo, el primer recorte que se hace afecta al dividendo. De ahí que, hoy por hoy, las promesas de mejora de dividendos futuros deban ser valoradas teniendo en cuenta la situación de la compañía, pues los dividendos no siempre son sostenibles.

Es probable que siguiendo el ejemplo y la técnica de algunas compañías mineras y petroleras, o incluso, constructoras -en España OHL y Sacyr- algunas entidades bancarias que estos días anuncia a bombo y platillo que regresará a la buena práctica de mejorar el dividendo, anuncie próximamente que también ampliará capital. De lo contrario, no se explica nadie cómo piensan mejorar el dividendo. Aunque no se sabe qué es peor, si ampliar capital para subir el dividendo o repartirlo porque la propiedad -y al mismo tiempo gestor- ya está harto de no cobrar beneficios, como es el caso de algunas constructoras.

Los supervisores del mercado, en su labor de vigilancia de las inversiones y defensa de los inversores- deberían pronunciarse al respecto. La frivolidad en el pago de dividendos que vienen mostrando algunas cotizadas, constructoras y bancos, puede tener un precio más alto que el previsto por el consejo de administración. Cuidado.

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