edición: 2597 , Viernes, 16 noviembre 2018
12/09/2014

Draghi hace un llamamiento a la eurozona para que incremente la inversión y apoye el crédito

Las expectativas de baja inflación en un indicador considerado clave cuestionan la eficacia del BCE
Carlos Schwartz

De acuerdo con el departamento de estudios de Barclays Bank en Reino Unido el indicador de inflación adelantado que mide la expectativa de la tasa de inflación dentro de cinco años para los cinco años siguientes marcó esta semana un 1,98% comparado con el mínimo de agosto de 1,95%. En opinión de los analistas consultados en la City de Londres, entre ellos dos pertenecientes a fondos de inversión activos en Europa, “el indicador es seguido de cerca por el Banco Central Europeo”. De acuerdo con las fuentes de medios financieros consultadas “el indicador debería estar bastante por encima de la senda marcada por el BCE del 2%, como ha ocurrido en el pasado, en particular tras el anuncio la semana pasada por el banco emisor”. La importancia de este indicador es que se elabora sobre la base de un consenso entre entidades financieras. “El hecho que está reflejando el indicador es la escasa confianza en que las medidas de estímulo anunciadas por el banco central sean eficaces”.

“Está claro que el BCE se ha quedado corto, pero desde el punto de vista de su cautela política debe tener la necesaria paciencia para avanzar de forma escalonada, porque de lo contrario corre el riesgo de un enfrentamiento con Alemania”, afirmó una fuente en España de medios financieros que solicitó no ser identificada.

El presidente del BCE en un discurso preparado afirmó en Milán que los países de la zona del euro debían incrementar la inversión pública sin romper con la disciplina fiscal. “Podría ser útil llevar a cabo un debate sobre la posición fiscal general de la zona del euro con el objetivo de incrementar la inversión pública allí donde haya espacio fiscal para hacerlo”, afirmó. Sus palabras fueron interpretadas como un llamamiento a Alemania, cuya balanza comercial positiva, coste ínfimo de la deuda pública, y grandes excedentes fiscales, para que actúe como fuerza motriz de la actividad económica en la zona. Las palabras de Draghi viene a respaldar de forma indirecta también el anuncio de Francia de que necesita más tiempo para hacer su ajuste fiscal. El nuevo presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, hizo pública una carta enviada al Comisario de Asuntos Económicos y Financieros, Impuestos y Aduanas, el francés Pierre Moscovici a quien le señala que forma parte de una nueva CE que tiene prioridades en torno al desarrollo, el crecimiento, el empleo y la inversión.

La carta señala que la UE ha hecho grandes esfuerzos por superar la mayor crisis desde la segunda guerra mundial pero que pese a ello “la recuperación tarda en acelerarse y el producto interior bruto de la UE sigue por debajo de los niveles previos a la crisis, mientras la deuda pública está en sus máximos históricos en Europa. Combinando una consolidación fiscal que no sea hostil al crecimiento, reformas estructurales y apoyo puntual a la inversión serán claves para una recuperación sostenible y fuerte”. La misiva reitera la necesidad de generar crecimiento, inversión y empleo a lo largo de su texto. Estas expresiones de deseos en el ejecutivo europeo fuertemente escorado a la derecha son llamativas y manifiestan la preocupación por la baja tasa de crecimiento económico de Europa y en particular de la zona del euro. Por su parte Draghi señala la necesidad de que los gobiernos de la UE den avales a algunas pequeñas y medianas empresas para facilitar su acceso al crédito señalando que este es un mecanismo utilizado en los Estados Unidos.

El presidente del BCE que viene de anunciar una política monetaria expansiva sobre la base de compra de activos privados pero sin llegar a una compra masiva de deuda pública, afirmó que el banco emisor por si sólo no puede cambiar el signo de la actividad económica afirmando que “sólo si las políticas estructurales, fiscales y monetarias van de la mano, la zona del euro podrá ver el regreso de la inversión”. Pese a que el indicador de las expectativas de inflación se encuentra cerca del nivel del 2% que es el objetivo del BCE, históricamente éste ha estado muy por encima de ese objetivo lo que sugiere que ahora lo que hay son dudas sobre la eficacia de la política anunciada por el banco central, y por sobre todas las cosas escepticismo sobre la sensibilidad que Alemania pueda demostrar hacia el estancamiento económico en la zona del euro.

Hasta ahora Berlín a lo que ha estado atento es a que los flujos de excedentes financieros que fueron cedidos a la periferia durante la crisis de la deuda y los profundos desequilibrios de balanza de pagos de esos países regresen al BCE y al Bundesbank. En esta gesta se ha embarcado no sólo Alemania sino sus aliados de Europa del norte con excedentes fiscales y de balanza de pagos. Desde luego una forma peculiar de entender una unión monetaria en la que lo que se propugna son ajustes fiscales en los receptores de flujos financieros, con lo cual la pobreza de unos facilita la recuperación de recursos de otros.

Draghi no ha dicho en cuanto tiene previsto la entidad que preside ampliar su balance, pero si ha señalado que alcanzará la dimensión que tuvo tras la crisis y antes de que los bancos comenzaran a devolver el dinero concedido para dar liquidez al sistema. El balance del BCE llegó a estar en los 3 billones de euros, para caer ahora a 2 billones. Es probable que sea esta previsión de volumen lo que hace dudar de la eficacia de las medidas anunciadas y lo que mantiene atadas las expectativas inflacionarias.

El último dato de inflación europeo del 0,3% no anuncia una reactivación económica, pero tampoco está escrito que la liquidez se traslade a las empresas. Un ejemplo es España donde la reactivación de la demanda se ha desarrollado entre las familias al mismo tiempo que estas continúan sufriendo una caída salarial, lo cual implica que la expansión del consumo privado se basa en el endeudamiento. Su reflejo ha sido el déficit comercial de la balanza de pagos. El Gobierno ha conseguido lo impensable, que el ahorro fiscal basado en los recortes sociales sirva para devolver los flujos financieros de la Europa del norte y que el consumo privado español traccione de la industria de esa región, en particular Alemania. A esto llama el Gobierno recuperación económica. Mientras el crédito no llega a las pequeñas y medianas empresas.

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