edición: 3024 , Miércoles, 5 agosto 2020
16/01/2019

Draghi afirma que la desaceleración económica de la UE hace necesario el apoyo de la política monetaria

Alemania creció por debajo de las expectativas en 2018 reflejando la crisis en China y otras incertidumbres
Carlos Schwartz
Con buena parte de la atención internacional puesta en el Reino Unido, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, afirmó ante el Parlamento del bloque en Estrasburgo que: “hemos estado recibiendo datos más débiles de lo previsto durante un periodo de tiempo mucho mayor de lo que hubiésemos esperado hace sólo algunos meses”. “No  hay espacio para la complacencia”, afirmó, añadiendo que “Todavía se necesita una cantidad significativa de estímulos de la política monetaria para apoyar el crecimiento de la presión sobre los precios domésticos y la inflación general”. La mención a la política monetaria es llamativa, puesto que el consejo del BCE ha iniciado hace sólo un mes el final del programa de estímulos económicos mediante la compra de bonos por importe de 2,5 billones de euros, en el camino de incrementar los tipos de interés. 
El mensaje no ha sido todo lo claro que le hubiese gustado a “los mercados”, pero es sin duda un llamado de atención sobre la creciente incertidumbre económica. Incertidumbre que la crisis británica en torno al Brexit no hará menos que agudizar, y que es la clave de bóveda de las incertidumbres.

El mensaje está directamente relacionado de un lado con los datos económicos difundidos esta semana, en particular sobre la caída en la tasa de crecimiento interanual de la economía de Alemania en 2018. Del otro por la incontrolable crisis desatada por el rechazo al plan de separación del Reino Unido de la Unión Europea, con un desenlace incierto pero que ya ha condicionando los calendarios políticos europeos, incluidas las elecciones al Parlamento Europeo y la formación de la nueva Comisión Europea. 

La economía alemana ha crecido el 1,5% comparado con el 2,2% en 2017. Esta es su desaceleración más importante desde 2013. Las cifras de Alemania difundidas no han dado a conocer el crecimiento en el cuarto trimestre del año pasado, aunque fuentes de una consultoría económica europea señalan que el país “ha escapado por los pelos a una recesión técnica”. El instituto de estadística del país afirmó que “la economía se había estabilizado en el cuarto trimestre tras una caída significativa en el tercero”. A la espera de que esto sea confirmado, el hecho es que las exportaciones de máquinas herramienta y coches de gama alta a China, uno de los principales mercados para ese país, se han reducido de forma apreciable.

Alemania es una de las pocas economías que ha logrado crear un nicho estable para sus productos en China y las exportaciones a ese mercado han sido parte de los excedentes de balanza comercial del país envidiados por otras economías. Draghi afirmó que los reguladores no esperan que la UE caiga en una recesión y argumentó que la economía doméstica muestra firmeza y que la desaceleración refleja en parte factores de carácter transitorio que se van a disipar. Entre ellos destacó un debilitamiento de la industria del automóvil en Alemania.

Pese a ello, el presidente del Banco Central señaló que los recientes acontecimientos internacionales han cuestionado los pilares que han sostenido a la economía global desde el fin de la segunda guerra mundial en una referencia a la guerra económica desatada por el Gobierno de Donald Trump. Draghi mencionó a las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, el Brexit, y la “negación del sistema multilateral”.

“Hemos notado que algunos de estos elementos mejoran y otros empeoran, actualmente la incertidumbre está afectando a los negocios y al nivel de confianza de los consumidores, y el BCE está por lo tanto controlando de cerca esta situación”, dijo Draghi. 

El euro cayó frente al dólar a su nivel más bajo en más de una semana, tras la publicación de las cifras alemanas, hasta los 1,143 dólares. Los analistas económicos se han centrado en la posibilidad de que la aparición de datos de debilidad en Alemania sean el anuncio de un cambio en la tendencia económica global tras una década de fuerte crecimiento en el mundo. Los mercados financieros han reflejado con dientes de sierra la apreciación errática de los inversores sobre las cifras del comercio internacional, y las medidas de política monetaria de los bancos centrales.

Alemania es una pieza central para la economía europea, por sus fuertes excedentes de balanza comercial frente al resto del mundo y su papel como polo de demanda dentro de la UE. Es precisamente esta naturaleza del país lo que ha llevado a los analistas a determinar que un deterioro de sus términos de intercambio y la reducción de los excedentes puede constituir la puerta de entrada de la crisis de China en Europa. 

Los economistas del Banco Mundial redujeron la semana pasada su previsión del crecimiento económico global en 2019, pero indicadores más recientes que los que el BM tuvo en cuenta sugieren que la caída del crecimiento global será más aguda que las previsiones de ese organismo multilateral. El departamento de estudios de Deutsche Bank redujo esta semana sus previsiones de crecimiento para 2019 en Alemania desde el 1,3% hasta el 1%. China ha sido crucial para Alemania desde hace tiempo.

Es su mayor socio comercial mundial y fuente de beneficios para sus corporaciones. El crecimiento de las exportaciones alemanas a China se redujo a un 4% en noviembre del año pasado respecto del mismo mes en
2017 comparado con crecimientos interanuales de dos dígitos hace muy poco tiempo. “Esto te recuerda a 2008”, afirma una fuente del sector del automóvil. Las dificultades de los fabricantes de automóviles, con su caída de ventas en China, tiene efecto inmediato sobre la industria auxiliar de este sector, que es una importante fuente de ingresos y de empleo del país. “Pero no todo va de coches, en Alemania hay 5.200 empresas y entre ellas varias pequeñas empresas de ingeniería que han logrado un nicho en el mercado de China, y sus productos forman parte del desarrollo de la infraestructura industrial del país asiático”.

Mientras tanto las tasas de crecimiento en ese país están en línea con las registradas durante la crisis financiera internacional iniciada en 2007/2008.

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