edición: 2493 , Jueves, 21 junio 2018
21/02/2018
banca 
Envenenada misión

Draghi encarga a De Guindos resolver la crisis bancaria italiana

Se estrenará con los bancos italianos rescatados por el Gobierno que, a diferencia de la cobaya del Popular, se librarán de la liquidación
Juan José González
Llegará Luis de Guindos en junio a su despacho en el Banco Central Europeo con un primer `marrón´ pendiente de solución: el cambio de los mecanismos de resolución y los criterios de actuación de la Junta Única de Resolución (JUR) brazo ejecutor y verdugo de la resolución de la crisis de Banco Popular. Decisión de la Junta -ejecución si se prefiere- que dejó al descubierto las debilidades, carencias y ligerezas en el gobierno de la institución y de sus miembros. Un evento, una prueba piloto que fue el Popular para una Junta que decidió intervenir en vivo al enfermo y que concluyó -resolvió- mediante inyección letal, y que a la postre determinó la necesidad de un cambio profundo en la Junta y sus `mecanismos´ técnicos. Será todo un `marrón´ para De Guindos por la tarea -derribo y nueva construcción- que deberá afrontar en tanto que español y buen conocedor -de primera mano- de todos los aspectos de la crisis de la entidad ejecutada y de los informes que precedieron -y motivaron- su liquidación, informes públicos y confidenciales. No será el escenario ideal, inicialmente soñado por el nuevo vicepresidente del BCE que, en la entrada a su nueva casa se encontrará con una unión bancaria atascada por los problemas y obstruida por intereses enfrentados. No cabe duda por tanto que el nuevo vicepresidente del BCE podrá jugar un papel relevante en los litigios futuros que afectan a los damnificados del Popular y al nuevo dueño, el Santander. Aunque la banca italiana será el segundo `marrón´ sobre la mesa.
El proyecto de Unión Bancaria europea aparece hoy día atascado en un callejón sin salida, víctima de un complejo engranaje político y técnico, inmerso en una nube en la que se cruzan los entornos monetario y financiero, ambos en una fase convulsa y de cambio de los mercados. Pendiente del desatasque del proyecto europeo se encuentra un buen número de instituciones, si bien, el más conocido hasta el momento sea la JUR, uno de los mecanismos de resolución bancaria que inició su andadura en enero de 2016. Mecanismo del que sólo se pudo celebrar la celeridad de su decisión más polémica: la resolución del Banco Popular.

En efecto, la rapidez en la ejecución del caso Popular, ha advertido a las autoridades europeas sobre el peligro de que la JUR vuelva a repetir una actuación como la llevada a cabo con la entidad financiera española, admitiendo numerosas lagunas y flaquezas técnicas detectadas en el infausto episodio. La observación de las autoridades, aceptando el `roto´ existente en la Junta, ha servido para activar los trabajos de reforma del mecanismo, tarea que se llevará a cabo mediante la reforma de la Directiva de Resolución y Recuperación ( ya en marcha) al tiempo que deja abiertas las expectativas judiciales de los damnificados inversores del Popular.

Si en la crisis del Popular la JUR mostró sus carencias, flaquezas y error de ejecución final, el BCE tendría que darse prisa en la reforma del mecanismo y cambiar la Directiva con urgencia. El motivo de la premura era evidente: los bancos italianos `rescatados´ por el Gobierno pueden dar una sorpresa en cualquier momento, porque con Italia nunca se sabe, pensaron en el supervisor del italiano Draghi.

Otro asunto diferente, y no obstáculo menor, será la desconfianza de los mercados -monetario y financiero- hacia cualquier tipo de reforma o proyecto de las autoridades europeas, posición que no facilita la puesta en práctica de la Unión Bancaria. Los mercados, los inversores, siguen sin fiarse de las instituciones, de la falta de transparencia de los balances bancarios, de la inseguridad de la red bancaria europea, todavía pendiente de resolver la protección de los depósitos. Sin ir más lejos, las crisis bancarias de Italia -los costes del rescate- serán a cargo del contribuyente local.

De Guindos, por tanto, llegará en el instante preciso, el elegido por el presidente del BCE para acelerar las reformas que desatasquen el proyecto de Unión Bancaria europea, comenzando por la Directiva de Resolución. Pero no será tampoco el de la resolución del Popular el tema más espinoso, sino los problemas de la banca italiana, sumida en una profunda crisis, `rescatada´ hoy día por el Gobierno de la república y, habida cuenta de la dimensión de sus desfases, consentida por Bruselas.

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