edición: 2557 , Miércoles, 19 septiembre 2018
12/02/2014
A pesar de los incumplimientos

Economía acaricia los 100 puntos de prima de riesgo

Déficit público, desempleo, endeudamiento de empresas y familias, y ausencia de crédito, obstáculos hoy por hoy insuperables
Juan José González

La posición financiera española registra todavía un balance negativo. La relación entre la suma de factores inconvenientes y la de factores que mejoran continúa del lado de los primeros. El balance lo lleva al día el Tesoro Público y muestra una situación cómoda a la hora de colocar deuda. El instituto público se está apuntando algún récord histórico  en rebajar los costes de emisión, caso del bono a diez años, casi al 3,6% que no se registraba desde hace ocho años. El clima de confianza hacia la deuda pública -y también privada- española comienza a asentarse en un mercado que hasta hace pocos meses tenía casi todas las puertas cerradas. Situación singular la que se presenta para el Tesoro y el Gobierno españoles, en la que a pesar del incumplimiento de objetivos con Bruselas, el concurso envenenado de riesgos políticos internos y la crisis de las divisas, la percepción de los inversores internacionales sobre el riesgo soberano español, ha dejado de ser un problema de primera fila.

Se puede decir que si la prima de riesgo, el riesgo país o riesgo soberano, ha resistido aceptablemente el último revés de la crisis de las divisas, es probable que pueda superar posteriores pruebas o turbulencias, potenciales riesgos de futuro. Las autoridades españolas parecen recuperar la normalidad y la confianza tras comprobar el fin del deterioro de la posición de la deuda en los mercados internacionales. Un asunto que se había convertido en cuestión de Estado porque el propio Gobierno había elevado la prima de riesgo a la categoría de barómetro y enseña nacional. Las tensiones en el mercado de divisas emergentes, un amago de crisis en toda regla, ha servido para poner a prueba el grado de dureza de la prima de riesgo y que parece haber superado de forma satisfactoria.

Ahora el escenario muestra un paisaje más despejado, con menos nubarrones. Vuelve la estabilidad a los mercados y los inversores muestran un cierto, relativo y limitado apetito por la deuda española. Porque que el Tesoro haya conseguido reducir los costes en algunos plazos y para importes limitados, no significa que se vayan a alcanzar los objetivos del departamento en los próximos meses. Al contrario, nuevos temores que pueden volverse en contra del actual escenario, están forzando al instituto financiero a modificar el calendario y pensar en un adelantamiento en determinados plazos y aumentos de volumen en las subastas. Sin embargo, al amago de la crisis de divisas en emergentes podría seguirle una crisis en Europa; la situación creada por Suiza tras la decisión de limitar la inmigración, puede alentar otros problemas financieros y empresariales en la eurozona. Y tampoco habría que perder de vista los asuntos internos, tales como la corrupción, la tensión nacionalista o la precampaña electoral para las generales, que el Ejecutivo parece estar poniendo en marcha.

Lo cierto es que si el Tesoro tiene razones suficientes como para pensar que el objetivo no declarado de los 100 puntos básicos de la prima de riesgo puede alcanzarse a finales del año, el ministro de Economía es capaz de ilusionar a un Ejecutivo que sueña con presentar algún éxito político financiero, a pesar de que el indicador de riesgo dependa en menor medida de su gestión, y sea la exposición a los factores externos lo que vaya a marcar su evolución. Por tanto, para lograr alcanzar los 100 puntos básicos será preciso contar con la volatilidad en estado de reposo absoluto.

El escenario en el que se desarrollará el riesgo país español, apunta a que se verá favorecido por la recuperación por el efecto de la recuperación de las economías del entorno, Italia y Francia. Pero al mismo tiempo, podrá contar con la `ayuda´ del bono alemán, al alza para los próximos meses y por tanto, con mayores posibilidades de reducir el diferencial de la española con la deuda germana. Por tanto, el camino para que la prima de riesgo española se acerque al objetivo (no declarado) de los 100 puntos básicos, parece, incluso a pesar del incumplimiento de algunos compromisos con Bruselas, que puede estar al alcance de las últimas subastas del año que celebre el Tesoro. Y quién sabe si, llegado el caso, la deuda española puede llegar a convertirse en uno de esos refugios temporales que buscan los especuladores en caso de tormenta. Siempre y cuando ésta no se lleve por delante la deuda española, claro.

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