edición: 3058 , Jueves, 1 octubre 2020
15/01/2014
Comienza la `subasta´

Economía ordena `vestir´ a Bankia para adelantar su venta

Prisas por recuperar parte de la inversión y presión de Bruselas para que avance la salida de la entidad financiera, en el punto de mira de inversores extranjeros
Juan José González

El calentón esperado de la Bolsa de fin de año y principio del actual, parece haber contagiado al inquieto deseo de los gestores de Bankia, convencidos de que el final ya está aquí. Es un sentimiento razonable y justificado en la medida en que la entidad representa el epicentro de la crisis del sistema financiero español. Es, sin embargo, una sobrerreacción de sus directivos y consejeros designados por el actual dueño, el Estado y a los que este debería exigir mayor diligencia y control de los estados de euforia. Al parecer, algunos consejeros de la entidad intervenida vienen presionando desde hace tiempo al presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, para que se sume a la ola de optimismo y `venta´ de la recuperación prescrito por el guión oficial de Moncloa. Con reclamaciones pendientes y otras más en marcha, miles de accionistas en espera de respuesta al fiasco producido en sus ahorros por la mala gestión de los anteriores gestores, no parece que haya llegado el momento de cantar victoria en un asunto donde en todo caso hay que contar que el punto de partida es un agujero de 23.500 millones de euros. El exceso de entusiasmo no será suficiente para mejorar la fotografía de la próxima `convocatoria´ de la prueba de estrés.

Todo indica que el aparato de comunicación de Bankia se ha puesto las pilas tras comprobar el entusiasmo de algunos directivos y consejeros de la entidad intervenida. La chispa que produjo la colosal alegría se produjo al comprobar que tras el reciente rally bursátil, la cotización de la acción llegó a superar los 1,334 euros y, por tanto, muy cercano al precio de entrada o intervención del FROB. Era una situación esperada porque la organización así como los responsables del Fondo estaban -y siguen estando- necesitados de buenas noticias y porque aunque por mucho que corran los meses, el Estado necesita dar cuenta del rendimiento de los más de 10.600 millones de euros inyectados en la entidad.

Sin embargo, parece que la salida a escena de los responsables de Bankia, anunciando que el banco va como una moto, no responde en puridad a la realidad, como parece que demostrarán las cifras del cierre anual que presentará en los próximos días. El mercado bursátil se ha limitado a reflejar una entrada de dinero, traslado de otros productos de pasivo y algunas inversiones del exterior que han acudido por una mejoría en la prima de riesgo y de la que se beneficiado el sector bancario, a su vez favorecido por las propuestas de Basilea respecto a los requisitos de capital y que la futura normativa relaja en parte. Es decir, el entusiasmo de la alta dirección de Bankia, puede encontrar su justificación, únicamente, en que el rally bursátil y el flujo de dinero al mercado español le han tocado de rebote. Por lo demás, la entidad nacionalizada sigue adelante en la ejecución de su plan de reestructuración, que finalizará la próxima primavera.

El plan de Goirigolzarri sigue adelante, cubriendo etapas, reestructuración, venta de participadas, limpieza, orden en la casa y la dirección comercial trabajando productos seguros, de riesgo limitado y exentos de problemas futuros. Al mismo tiempo, debe gestionar el frente jurídico, una batería de reclamaciones ante la CNMV, Banco de España y numerosos juzgados que esperan recuperar el ahorro invertido en la entidad. Pero de ahí a `vender´ su privatización, deseo que acaricia el Gobierno, media un buen trayecto. Y es que al Ejecutivo le entran las prisas en la medida de sus muchas necesidades financieras así como de la presión ejercida por el Banco Central Europeo, exigente con las autoridades españolas para que reduzca su participación en la entidad intervenida.

Prisas y presiones que justifican el contento de los gestores de la entidad pero que no son suficientes para que el Estado recupere en 2014 -según su objetivo- ni parte ni todo de los 10.600 millones inyectados en Bankia. Una posición del 68,4% de la propiedad que difícilmente podrá poner a la venta en tanto persistan los males que aquejan a sus cuentas, muy lejos de ver la rentabilidad así como la recuperación de las ratios básicas del negocio bancario. Que la entidad nacionalizada y cotizada en Bolsa haya alcanzado el precio de intervención de  los 1,332 euros, no tiene su traducción inmediata en la recuperación de los más de 10.600 millones de euros como señala algún inquieto analista que, en su precipitación adelanta una vuelta inmediata al mercado de la participación que detenta el Estado.

La revalorización de Bankia en el mercado bursátil, así como la confianza de algunos inversores que han adquirido deuda senior en los últimos días, junto al cumplimiento del plan estratégico parecen ser suficientes armas para que el ministro de Economía haya tomado la decisión de estudiar las ofertas de varios grupos financieros extranjeros.

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