edición: 2579 , Lunes, 22 octubre 2018
17/07/2015
LA OREJA DE LARRAZ

Economía rebaja el coeficiente mínimo de activos líquidos de las instituciones de inversión colectiva

Javier Ardalán
Las instituciones de inversión colectiva (IIC) de carácter financiero deberán contar con un coeficiente mínimo del 1 por ciento de su patrimonio en activos líquidos en lugar de con un 3%, según se establece en el proyecto de Reglamento que modifica el de IIC, que actualmente ultima el Ministerio de Economía y Competitividad.
Esta norma, que forma parte de la batería de medidas para aumentar la seguridad jurídica y la transparencia en las inversiones, incluye, también, la obligación de que las IIC dispongan en todo caso de un nivel suficiente de activos convertibles en efectivo diariamente que les permitan atender los reembolsos en los plazos establecidos.

Si el depositario no tiene la consideración de entidad de crédito, la IIC deberá incluir en el folleto la identificación de la entidad de crédito en la que materializará, en su caso, el efectivo, los depósitos o cuentas a la vista.

El patrimonio no invertido en activos que formen parte del coeficiente de liquidez deberá invertirse en los activos e instrumentos financieros aptos para la actual legislación. Además, la sociedad gestora o, en el caso de ser autogestionada, la SICAV deberá contar con sistemas internos de control de la profundidad del mercado de los valores en que invierte considerando la negociación habitual y el volumen invertido, para procurar una liquidación ordenada de las posiciones de la IIC a través de los mecanismos normales de contratación. Los documentos informativos de la IIC deberán contener una explicación sobre la política adoptada a este respecto.

El depositario tendrá que garantizar que los flujos de tesorería de la IIC estén debidamente controlados y, en particular, asegurará que todos los pagos efectuados por los inversores o en nombre de los mismos, en el momento de la suscripción de participaciones en una IIC, se haya recibido y que todo el efectivo de la IIC se haya depositado en cuentas de tesorería que estén abiertas a nombre de la IIC, o del depositario que actúe por cuenta de la IIC.

Además, estas cuentas deberán estar abiertas en una entidad de crédito y permitan en cualquier momento y sin demora distinguir el efectivo dela IIC del efectivo de otras IIC y otros clientes, así como del suyo propio; garantizar su exactitud, y, en especial, su correspondencia con el efectivo de las IIC. Además, tendrán que ser conciliadas regularmente con las de aquellos terceros en cuyo poder se mantenga el efectivo depositado.

Como condición, además, se incluye la obligación de que garanticen que el efectivo de la IIC depositado en un tercero se distinga del efectivo que pertenezca al depositario y del que pertenezca a dicho tercero, mediante cuentas con denominación diferente en la contabilidad del tercero, u otras medidas equivalentes con las que se logre el mismo nivel de protección.

Además, habrán de garantizar que los fondos de la IIC que se hayan depositado en un banco central, una entidad de crédito o un banco autorizado en un tercer país o un fondo del mercado monetario habilitado estén contabilizados en una cuenta o cuentas distintas de aquellas en las que se contabilizan los fondos pertenecientes al depositario.

Se les exigirá que minimicen el riesgo de pérdida del efectivo de la IIC, como consecuencia de suma la utilización, fraude, administración deficiente, mantenimiento inadecuado de registros o negligencia, y salvaguardarán los derechos de propiedad de la IIC sobre el efectivo, sobre todo en caso de que el depositario sea declarado en concurso de acreedores, e impedirán la utilización por cuenta propia de dicho efectivo de la IIC, salvo en el caso de que manifieste su consentimiento expreso.

En caso de que las cuentas de tesorería se abran a nombre del depositario que actúe por cuenta de la IIC, no se consignará en dichas cuentas el efectivo de la entidad a que se refiere la letra b) del apartado anterior, ni el efectivo del propio depositario.

En ningún caso podrá la sociedad gestora o, en su caso, los administradores de la sociedad de inversión, abrir cuentas o disponer directamente de los saldos de cuentas pertenecientes a la IIC. La sociedad gestora o, en su caso, los administradores de la sociedad de inversión, no podrá extender cheques ni ningún otro instrumento de pago contra las cuentas de la institución de inversión colectiva en el depositario o en terceras entidades, siendo el depositario el único autorizado para ello siguiendo las instrucciones de la sociedad gestora o, en su caso, de los administradores de la sociedad de inversión.

Corresponderá a los depositarios recibir y custodiar los activos líquidos de las IIC y éstos podrán mantener saldos transitorios asociados a la liquidación de compraventas de valores, en otros intermediarios financieros que legalmente estén habilitados para el mantenimiento de dichos saldos.

Cuando la institución de inversión colectiva disponga de cuentas de efectivo en entidades de depósito diferentes al depositario, cuando éste no sea entidad de crédito, únicamente el depositario podrá realizar o autorizar movimientos sobre estas cuentas. Esta medida, además, se aplicará también respecto de los saldos transitorios asociados a la operativa con valores, operaciones bilaterales e inversiones en otras IIC.

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