edición: 2593 , Lunes, 12 noviembre 2018
08/02/2011
Ni cajas de ahorros ni empresas, sólo les interesan los clubes de fútbol

Economía trata de reorientar inversiones hacia el sector financiero

Descoordinación de funcionarios en la captación de inversores árabes e indios
Juan José González

Extraña sensación. Clientes españoles (empresas privadas, instituciones públicas autonómicas y centrales, además de alguna que otra empresa pública) otorgan el mandato de búsqueda de socio capitalista en áreas preferentemente emergentes. Bancos de negocios, intermediarios, despachos de abogados mercantiles, brokers y otros intermediarios parafinancieros, hacen su trabajo. José Manuel Campa, secretario de Estado de Economía, y numerosos grupos de técnicos del Tesoro Público español, del ICO y de la Sepi, del Ministerio de Industria y Turismo, de Paradores Nacionales… casi un centenar de funcionarios públicos que en la misma batalla de una misma guerra se encuentran desde el 3 de enero disparando con dudosa coordinación y peor puntería en diferentes direcciones. El caso es que las delegaciones españolas que vagan por Asia y Oriente Medio, Arabia, etc, ofrecen España como destino de inversiones con fuerte potencial de rentabilidad futura, ofrecen participaciones estatales, deuda pública y en varios casos participaciones empresariales. Sin embargo, la respuesta tiene otros destinos más lúdicos y menos deseados, lejos del objetivo inicial.

Son: Ashan Ali Syed (indio), Nassir Al Kharaffi (kuwaiti), Abdullah Bin Nasser Al-Thani (Qatar). No están interesados en las nuevas oportunidades que se abren en el sector de las cajas de ahorros, que bien podrían estarlo si alguna de esas delegaciones públicas y otras privadas llegaran a ofrecérselas. Se trata del posiblemente la mayor fortuna mundial de India y los jeques más inquietos que en la actualidad buscan una proyección mundial de notoriedad. La fórmula elegida, como así se lo han hecho saber sus representantes a los funcionarios españoles, es la vía deportiva. Esta tiene menor compromiso político, menor profesionalización, menor peligro jurídico. No se trata de bienes ni de intereses públicos del Estado, sino de propiedades privadas. Persiguen un menor interés crematístico (pero que no falte en ningún caso) y mayor predilección por el provecho de la proyección pública y relacional.

A estos inversores no les gusta tanto la exposición en el mercado financiero como el acceso a otros centros de poder. Prefieren lo que no cotiza a lo cotizado. Y lo cierto es que los tiros apuntan (y disparan) hacia inversiones no cotizadas ni en el selectivo Ibex ni en el Mercado Continuo; desean otros mercados con otro tipo de volatilidad. Y nada más que enseñan sus poderes (‘petroeuros’) los clubes de fútbol español se rinden a sus pies, algunos al primer toque, otros tardan más. El modelo no es nuevo. En Reino Unido ya cumple una década con inversores americanos y canadienses en clubes como Manchester United, Liverpool, Manchester City, Chelsey, y los recientes intentos sobre el Blackburn Rovers, éste precisamente, protagonizado por el recién estrenado dueño del Rácing de Santander,  el indio Asham Ali Syed.

Dubai quiere ‘rescatar’ al Real Zaragoza y un grupo inversor mexicano al Real Oviedo, el ‘Depor’ no pierde las esperanzas de un potente ‘petroinversor’, el Córdoba es objeto de deseo de árabes y el Málaga y el Rácing de Santander ya hacen asientos contables en moneda ‘petroeuros’. Como media, invierten entre 10 y 25 millones de euros y asumen, evidentemente, la deuda pendiente del club en el que entran. En principio, el negocio parece satisfacer a las partes: el equipo deportivo asegura salarios y alguna figura en declive, y su administración –empresarios locales, socios apoderados y algún ayuntamiento- se aflojan la corbata del embargo inmediato por las deudas; los bancos acreedores sonríen ante los nuevos clientes ‘forzosos’ y la Comunidad Autónoma o ayuntamiento local asegura el inmueble del campo. Y naturalmente, los nuevos inversores acceden a palcos con relaciones políticas inmediatas. El objetivo para ellos se encuentra en los palcos del Santiago Bernabeu, Camp Nou, etc. Otros palcos caerán si la inversión se clasifica para la Champions o para la Europa League. Redondo.

Lo cierto es que la sensación de que el tiro ha errado, y mucho, ha dado lugar a que se esté abierto un debate en el seno del equipo económico del Gobierno sobre hasta qué punto las delegaciones comerciales españolas, de viaje por diversas zonas económicas del mundo, se deberían centrar más en ‘vender’ las prioridades (y nada más prioritario en este momento que un sector financiero en reconstrucción) en vez de querer ‘colocar’ pequeñas participaciones de empresas públicas y el sector turístico. Sin perder de vista que al tratarse de equipo multidisciplinares deberían estar, cuando menos, coordinados, para que el tiro no termine saliendo por la culata.

Al cierre de esta edición, no se descartaba la llegada inminente de inversores chinos. Naturalmente, interesados en el fútbol.

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