edición: 2327 , Viernes, 20 octubre 2017
19/11/2012
De supervisar a regular

Economía urge a Elvira Rodriguez a ejecutar la reforma de la CNMV

Prisas para que la institución recupere pronto la confianza y cuente con poder normativo, como sugiere el FMI
Elvora Rodríguez, el día de su jura como presidenta de la CNMV
Juan José González

A los 35 días de su toma de posesión en el cargo de presidenta ejecutiva de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, Elvira Rodríguez y su equipo, no parecen estar en el buen camino apuntado por su benefactor y jefe jerárquico; el ministro de Economía Luis de Guindos. Es cierto que cuatro semanas son poco tiempo para dar cumplimiento a la orden ministerial de "recuperar la confianza en la institución", sobre todo porque De Guindos le vino a sugerir que debería darle la vuelta a todo el tinglado montado por su antecesor Julio Segura". Lo cierto es que las labores en la Comisión se pueden clasificar en dos grandes grupos: en el primero figuran las cuentas pendientes, es decir, los asuntos abiertos y no cerrados por Segura, y en el segundo la necesidad, e imposición política, del futuro, que es lo mismo que cambiar la CNMV en su casi totalidad.

De Guindos había pensado en una nueva Comisión con capacidad normativa, más supervisora del mercado, de los intermediarios y de los inversores. También más independiente, algo que viene de lejos, pues desde el FMI no es la primera vez que se hace alusión a esa carencia del organismo público. En definitiva, Rodríguez debe comenzar a aplicar, ya, el plan de reforma de la Comisión, al parecer muy rico en el apartado de nuevas funciones.

La máxima de trabajo elegida por la nueva presidenta de la CNMV (piano, piano chi vo lontano) comienza a inquietar en Economía. Apenas cinco semanas de su llegada a la institución, Elvira Rodríguez no parece contar todavía con todo el equipo necesario para poner en marcha la reforma de la Comisión. El organismo público no era uno de los mejor dotados, con un presupuesto demasiado justo, asunto denunciado en varias ocasiones por su antecesor, quien en una conversación con Ordóñez, anterior Gobernador del Banco de España, le transmitió la imposibilidad de seguir adelante "con el número de efectivos actuales así como sus retribuciones", lo que propiciaba que los técnicos de casa (muy demandados en tiempos de crisis) aceptaran ofertas a la primera de cambio. Así que, tanto el número de técnicos como sus retribuciones permanecen en el mismo lugar y condiciones que en la etapa de Segura. Y es que el último presidente razonaba que "si tratamos con entidades que gozan de un gran poder económico, para que las relaciones de trabajo se produzcan en pie de igualdad, el personal del organismo debería contar con mejores condiciones laborales".

Testigos de esa etapa, hoy aún en la Comisión, destacan que el asunto de las retribuciones y falta de efectivos pudo ser uno de los motivos de alejamiento entre los dos ex, CNMV y Banco de España, así como que a Segura se quedase descolgado en la nueva etapa del Partido Popular, al entender el equipo de De Guindos que, tanto las sugerencias de Segura como sus planes de futuro, pasaban por una reforma de la CNMV que a su vez, deberá propiciar la reforma de la Ley del Mercado de Valores. 

Pero el asunto de mayor premura para el ministerio económico es el relativo al propio estatus del organismo hoy sólo supervisor, y parcialmente, del mercado, algo que en la práctica lleva a un cambio cualitativo y cuantitativo de sus funciones. La primera idea del cambio en la Comisión procede de un informe elaborado por el Fondo Monetario Internacional hace un año, que en si ´Financial Sector Assessment Program, destacaba la necesidad de vigilar más de cerca las emisiones de productos coomplejos destinadas a los pequeños ahorradores. La recomendación fue interpretada, obviamente, como la necesidad y "conveniencia de dotar de un respaldo más robusto en este tipo de actuaciones", según apuntaban los responsables de la CNMV que leyeron aquel informe con detenimiento. La demanda del organismo (en el momento álgido de las preferentes y demás) apuntaba directamente a que el organismo español estaba constreñido en su actuación, no sólo por la carencia de medios apuntada por Segura, sino además por las "insuficientes facultades en materia normativa".

Y esta carencia, o debilidad, es en la que se apoya el ministerio de Economía para poner en marcha las dos reformas; tanto la de Comisión como la de la Ley. Es quizás la mayor demanda que se puede formular para que el organismo hoy tan sólo supervisor e insuficiente pueda regular además de supervisar. Como señalaba un antecesor de Segura "mientras se trate únicamente de supervisar, fácil será que se cuelen preferentes y otros pagarés de empresa (Nueva Rumasa), ya que en el mercado si se quiere proteger a los minoritarios y pequeños ahorradores, será preciso ir más allá de la simple detección del problema".

Ahora, la labor de Rodríguez en la CNMV pasa por ampliar esas funciones, lo que equivale a que no se va a limitar a detectar y/o indentificar irregularidades, peligros y amenazas, sino que además deberá poner remedio a tiempo para evitar escándalos monumentales como las preferentes o los pagarés de Nueva Rumasa que han ido, (también piano, piano) minando la confianza en la institución de poderes, intermediarios y pequeños ahorradores/inversores. Por otro lado, la carencia de funciones reguladoras llevaba a que algunas de las funciones de supervisión fueran triviales.

A Rodríguez le apremian para que deje ya el "pasito a pasito" que corre por la casa para que pase a lo fundamental, al meollo de la plan de reforma del organismo y se cumpla esa sugerencia (exigencia velada) del FMI para que la Comisión no se limite a la emisión de circulares técnicas, recomendaciones así como buenas prácticas, tan sólo de aceptación voluntaria, y por tanto, en la mayoría de los casos, inútiles. Quizás el resultado de tan restringido ámbito de actuación sea el balance presentado (4-junio-2012) por el organismo sobre su actuación en los mercados de valores: 1.218 informes favorables a los reclamantes, 586 desfavorables, 322 reclamaciones no resueltas y 232 no admitidas a trámite. Si el balance en el capítulo de reclamaciones (2.000) deja que desear, el de las sanciones (15 millones de euros) resulta paupérrimo en exceso.

Así que el hoy supervisor sigue siendo eso; sólo supervisor, conserva la dependencia ideológica del Gobierno (otra crítica del FMI) y sigue proponiendo cambios y más cambios, circulares y registros con el único aporte de cargar a un supervisor, ya sobrecargado, de mayor burocracia, prueba de ello son, por ejemplo, las reclamaciones no admitidas a trámite por incumplir los requisitos formales. Por todo ello, Rodríguez deberá cambiar el ´tempo´ y pasar del ´adagio´ al ´vivace´. Es sólo una cuestión de velocidad en la ejecución de la pieza.

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