edición: 2974 , Martes, 26 mayo 2020
03/03/2020
El virus contagia las grandes cuentas

Economía no descarta la hipótesis de un nuevo retraso de la ley presupuestaria

Cambia el escenario y cambian los números, el Gobierno se verá obligado a tomar medidas de estímulo a la economía, algo que suele costar mucho dinero
Juan José González
Los presupuestos de Montoro podrán sobrevivir al coronavirus. Es la sensación más extendida entre los técnicos de Economía y de Hacienda que sus primeras responsables no quieren escuchar. Pero lo cierto es que, al igual que otros países del entorno se están planteando revisiones y ajustes presupuestarios dado los efectos y daños directos y colaterales de la epidemia (ya casi pandemia) no sería descartable que el Ejecutivo español estuviese considerando, o al menos, no descartase una revisión obligada de los números. Si esto fuera así, está claro que el calendario interno que manejan los departamentos de Economía y Hacienda, previsto para los próximos meses, no podría cumplirse y se vería abocado a una revisión. Algo inevitable si se tiene en cuenta que los números cambiarán porque estos corresponden a un escenario anual que ya no se va a dar como consecuencia de los efectos económicos del coronavirus. También deberán contar los departamentos ministeriales con la postura de sus socios de coalición y de los grupos políticos que pueden apoyar una revisión de los Presupuestos Generales del Estado o no. Lo que sí parece estar claro es que los acontecimientos ya han causado daños y estos cuentan con cifras concretas sobre sus efectos en la economía global, de la que la OCDE y otras instituciones nacionales dan cuenta estos días. Como también es seguro que el Gobierno deba aplicar alguna medida de apoyo a la economía, lo cual tiene su precio.
En medios técnicos del departamento de Hacienda dan por hecho que habrá que revisar las cuentas públicas, las grandes cifras de los Presupuestos Generales del Estado. La coyuntura fuerza la revisión, el ajuste y la modificación de algunos gastos porque lo que parece inevitable es que la senda de gasto ya no pueda responder al cuadro macroeconómico que la hizo posible porque el escenario base ha cambiado. Los técnicos no creen sin embargo que los retoques que tengan que hacer sean tan profundos como para que la modificación anule la ley presupuestaria que ya está lista para que siga su tramitación parlamentaria, una vez aprobado el techo de gasto la pasada semana.

Cambian el escenario y con este la hipótesis de crecimiento y de déficit, es decir, cambia todo. En anteriores coyunturas, el Gobierno revisó a regañadientes el cuadro macroeconómico, la base para elaborar las cuentas del Estado. Ahora, sin embargo, la revisión de las hipótesis, por supuesto a la baja, no parece contar con la aprobación del presidente, con otros criterios de necesidad política a corto plazo muy diferentes a los que manejan los técnicos. En cualquier caso, y a pesar de contar con el criterio en contra, estos confían en salirse con la suya, en revisar el cuadro macro y ajustar gastos. Nadie, dicen en el departamento de Hacienda, se quiere arriesgar a presentarse en público con un desequilibrio en las cuentas.

Por el momento, y a pesar de las noticias económicas que se van conociendo paralelamente a la evolución o propagación del coronavirus, y que constatan la caída de la actividad económica en forma de reducción de las ventas, viajes y anulaciones de pedidos industriales, el mensaje oficial, en la mayoría de los Estados, incluido el español, continua aconsejando prudencia. Se considera prematuro tomar medidas correctoras y de ajuste en el convencimiento de que la epidemia, con todas las reservas que pueda deparar su evolución en los próximos días, estará controlada en breve y difícilmente tendrá la repercusión anunciada por organismos como la OCDE, que apuntan una caída del crecimiento mundial de cinco décimas, desde el 2,9% inicial de noviembre pasado, al 2,4% revisado recientemente.

Claro que las estimaciones de los organismos supranacionales, o nacionales, deben ser tenidas en consideración conforme al crédito que avalado por su experiencia. Quizá por esta misma razón, los pronósticos de acaba de emitir la OCDE sobre la nueva previsión de crecimiento mundial son para algunos irrelevantes, de escasa credibilidad dado que el organismo económico cuenta con una trayectoria de notables errores a lo largo de su historia. Seguramente la crisis provocada por el virus de referencia se vaya a llevar por delante la credibilidad del organismo económico así como la de las numerosas instituciones públicas y privadas que a partir de ahora replicarán los pronósticos de la OCDE pero con las variantes, de más o menos décimas de desviación, del crecimiento económico mundial.

Aunque también es probable que las apreciaciones del organismo sobre la caída segura de la actividad económica mundial vayan a ser visibles en terrenos concretos de la actividad industrial, del transporte de mercancías y por supuesto de la caída del turismo mundial, al menos en estos próximos meses. En este escenario precisamente es donde España será un observador privilegiado en tanto su posición de país receptor de 80 millones de turistas extranjeros al año. Una cifra que no volverá a repetirse y que deberán ser ajustadas sus previsiones. Igual que la tabla macro, las cuentas, los gastos y el presupuesto del Estado.

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