EDF busca la cartera nuclear británica de Iberdrola
edición: 2533 , Jueves, 16 agosto 2018
25/05/2009

EDF busca la cartera nuclear británica de Iberdrola

Le urge rentabilizar la venta de sus enclaves atómicos
Javier Aldecoa

Respira por las grietas de su liquidez: aún no hay quien compre su red eléctrica británica -sólo 3i y SSE se asoman de lejos- y ya ha pagado caras las urgencias de los sitios nucleares de Bradwell que compró a la Autoridad Nuclear NDA por más de 400 millones de libras. Se regodea con el acuerdo recién sellado con Centrica por el 20% de British Energy. Quiere hacer virtud de la obligación europea de delimitar sus fronteras nucleares y juega a vestir de necesidad la voluntad  manifiesta de Iberdrola de subirse al tren atómico en la Pérfida Albión. Pero, en cada amago de Gadonneix, desvela las cartas de sus propias zozobras. EDF reparte papeletas entre Iberdrola, GDF o SSE, pero la escocesa mira sólo a la red de distribución eléctrica de la gala y GDF entretiene su liquidez en las nuevas aventuras nucleares galas. Sólo Sánchez Galán ha levantado hasta ahora las lanzas del interés. Se miden las distancias, los precios y las urgencias. En el ‘poker’ nuclear británico hasta ahora la española se ha hecho fuerte en el ‘laissez passer’. Dejó marchar el primer lance de los enclaves nucleares, a la espera de otros más baratos y accesibles, ahora que Gadonneix y RWE se han llenado los ojos de la avidez. Puede reeditar ahora su estrategia.

Se midieron las distancias, las ajenas en España y las propias en British Energy, juegan al ‘póker’ nuclear, cada uno desde una orilla: EDF desde las heridas de su deuda, la recesión en el mercado galo y la avidez de sus desembarcos internacionales pendientes. Con una mano, tienta a SSE con la eléctrica, con la otra le calienta los emplazamientos nucleares a Iberdrola. La gala intenta  que Sánchez Galán y sus socios ‘enviden’, enseña cartas marcadas y tiene prisas, su órdago nuclear puede caer en el aire. Sólo quiere vender uno de los dos emplazamientos y se niega –al menos de entrada- a ceder la titularidad de las centrales que se levanten en ellos. Ignacio Sánchez Galán –solo o en compañía de Scottish & Southern Energy- quiere los terrenos, próximos a la planta nuclear de Dungeness en el condado de Kent o la instalación de Heysham en Lancashire. Pero no tiene menos interés en otras posibles opciones que abarcan 11 emplazamientos identificados por la Autoridad Desinstalación Nuclear'.

No le sale el sudoku de la Pérfida Albión. Le sobran piezas eléctricas -su red no encuentra compradores- y, a pesar de la alianza a cuatro manos con Centrica, le falta liquidez atómica. Hasta ahora la consumación  de su matrimonio con British Energy no le ha traído más que líneas rojas y competidores. Las tierras del Thamesis se han convertido en decisivas para EDF y sus mercados, tanto como BE para los planes del Gobierno británico de relanzamiento de la producción nuclear. Se lanza a la piscina de las nucleares británicas con el lastre de 15.750 millones al cuello, de amortizar los costes crecientes de las ocho viejas centrales de British Energy y de compensar el precio desbordado de sus reactores EPR. La joint venture con Centrica y el matrimonio con el que EDF planeó consumar su desembarco atómico llega con casi un semestre de retraso y por la puerta de las rebajas: nada de los 3.200 millones de libras esperados.

Por primera vez, la estatal francesa reconoce, aunque sea en voz baja, que es hora de repensar la estrategia internacional y soltar lastre: para empezar, las redes de distribución eléctrica. a EDF la gula de sus inversiones la condena, en Francia, a cocinar la primera emisión obligatoria para particulares, pero del otro lado del Canal de la Mancha le hace ahora ‘ojitos’ a Iberdrola. Para Galán, el pulso atómico con EDF es un plus, se ha puesto cómoda en la electricidad y el viento de la Pérfida Abión, lo justo como para dejar pasar el primer  de sitios nucleares. Pierre Gadonneix sabe que la apuesta británica de Sánchez Galán con Scottish Energy se llama generación de electricidad y renovables, antes de nada. SSE ya le ha recordado que no se lo pondrá tan fácil: con o sin compra, estudia denunciar el acuerdo de EDF con British Energy y sus efectos ante los consumidores ante la autoridad local de la competencia.

LA ESTRATEGIA DE GALÁN

Rindió ante Pierre Gadonneix las lanzas de los precios en la carrera por British Energy en 2008, pero Ignacio Sánchez Galán prometió no irse de los planes de Downing Street y el presidente de Iberdrola sigue dispuesto a demostrar que todos los atajos conducen a las nucleares británicas, sin pasar por el peaje de los 15.750 millones de euros que Electricité de France ha pagado. Iberdrola dejó pasar hace un mes la primera oportunidad para entrar en la carrera nuclear británica. El consorcio formado por la eléctrica española, el grupo francés Suez y la empresa escocesa Scottish & Southern Energy abandonó la puja abierta por el Gobierno de Brown para ceder tres emplazamientos nucleares.

EDF hincha el globo sonda eléctrico con el fuelle de sus promesas nucleares británicas. RWE está más cerca que ninguna, pero se la juega a dos manos con la nuclear en UK, acaba de comprar mucho más caro de lo previsto uno de los enclaves atómicos. Y no quiere más que lo que tiene en casa. SSE amasa buenos resultados y una deuda asequible, pero no necesita más. La española no quería pagar más de 200 millones de libras por el terreno que más le interesaba (en Essex, al Este de Inglaterra), pero no renuncia al sitio en el proceso por el que Reino Unido quiere renovar todo su parque nuclear. Miran de cerca a los enclaves de Wylfa en Anglesey, de  Gloucestershire y de Oldbury, que pondrá a la venta la Autoridad Nuclear Británica, desde un precio de partida de 180 millones de libras.

En 2011 podrían aparecer otras oportunidades de compra de terrenos, a precios mucho más cercanos al de salida, con menos competencia -no se espera que EDF y RWE-E.ON compitan muy duro por más terrenos- quizá con la sueca Vattenfall como principal enemigo. El coste de esa estrategia para Iberdrola es que su parque nuclear funcionará más tarde que el de sus rivales, que contarán antes con la electricidad de los nuevos reactores para complementar su oferta. Pero en los diez años que cuesta construir una central atómica, Iberdrola espera enjugar parte de esa desventaja, que hoy supera los 3.000 millones de euros por cada reactor.

Otra cosa serán las tentaciones eléctricas. Y ésas no requieren tampoco de EDF: el segundo mayor productor eléctrico en el Reino Unido e Irlanda ha incrementado su potencia instalada a lo largo del primer trimestre de 2009 un 4,3%, hasta alcanzar los 6.740 MW, gracias a la puesta en marcha de 276 MW renovables. Y no esconde la búsqueda de nuevas fuentes de generación con las que asegurar y acrecentar el suministro a sus 9 millones de clientes y un ambicioso plan de inversiones de más de 6.500 millones de libras en los próximos cinco años. Iberdrola, con la experiencia en el diseño de Westinghouse AP1000 en el Reino Unido, no oculta sus planes de contar con producción eléctrica de origen nuclear para complementar el parque actual,  basado en plantas térmicas de carbón y gas y en instalaciones de energía renovable, de su filial británica Scottish Power, que supone ya un 27% del Ebidta de Iberdrola, sólo un 3% menos que España; ha generado en el país 7.981 millones de kWh durante el primer trimestre en Reino Unido (+10,1%) y espera consolidar su apuesta energética este año en tierras de Brown, pero con la vista puesta en un mix energético que no requiere nuevas redes.

EMPACHO BRITÁNICO

Desde su llegada a EDF en octubre de 2004, Pierre Gadoneix ha hecho de la conquista británica “cueste lo que cueste” la bandera de su chauvinismo. La aventura de sus 2 reactores EPR en marcha en Francia y los 10 que están ya en proyecto, el viaje nuclear que se ha empeñado en encabezar en Gran Bretaña, la digestión de British Energy y de Constellation en EE UU comienzan a pesar.

EDF es la eléctrica europea  a la que los analistas le han recortado más las previsiones en el último trimestre -a pesar de que la compañía adquirió a finales de 2008 British Energy, con lo que se convirtió en el mayor generador de energía del Reino Unido y le situó en una posición privilegiada para llevar a cabo el proceso de renovación de las centrales nucleares del país- la más castigada por el parqué -se ha dejado un 21% en lo que va de año frente al 6,5% que pierde el CAC galo- y la que arrastra una deuda más pesada: 25.000 millones de euros, un montante superior a los 23.100 millones de sus fondos propios.

Con las dentelladas en la mesa de la energía británica, la mayor adquisición de la historia de EDF atraganta hasta el recuerdo de los analistas, que previenen a Gadonneix: puede acabar reeditando la ofensiva de su antecesor François Roussely en Latinoamérica y encallar -como él hizo en Brasil- en las barreras del techo de precios al consumo.  Inútil, muy arriesgada y, sobre todo, carísima -como la califican los seis sindicatos del Consejo- la voracidad de  EDF sobre BE ni siquiera era un plato imprescindible en la mesa de su buffet energético: la gala disponía ya de terrenos en Gran Bretaña que podían acoger los reactores y de galones suficientes como para que BE y Downing Street hubieran acudido a ella y a sus reactores para el despegue nuclear. A la vista de los 35.000 millones que promete invertir antes de 2010 y del empeño en embriagarse con sus ansias napoleónicas, no da para muchas alegrías más. Quiere ser el perejil de todas las salsas nucleares. Pero el malabarismo puede acabar con más de una pelota en el suelo.

Gadonneix ha comenzado a hacer oídos a las dudas de los analistas, que se preguntan desde hace meses cómo podrá aumentar- como necesita- sus tarifas eléctricas domésticas y estar a la altura de la mitad francesa de las inversiones que el exige el Elíseo sin levantar el pie del acelerador de sus pretensiones imperiales. Sólo su programa de desinversiones le habría permitido una reducción de 5.000 millones de euros, pero no antes de 2010. Gadonneix piensa, por primera vez en reordenar el mapa de las ambiciones de EDF, sobre todo en sus rebordes exteriores. El galo -y sobre todo los minoritarios- reconocen que es la hora de centrarse en la generación eléctrica, tanto como para hacer saber que pone en el escaparate la mayor red eléctrica británica (que da acceso a 7,8 millones de clientes en el este y el sur de Inglaterra), a pesar de que cuenta con la oposición abierta y pública de su presidente local: no está dispuesto a soltar así como así la ‘gallina de los huevos de oro’ del 75% de los 1.200 millones de beneficios anuales de la filial británica, EDF Energy. A la vista de antecedentes como el de Vattenfall-que ha tenido que devolver al congelador su red eléctrica alemana por falta de ofertas- Los mercados y los analistas le recuerdan ya que no será su único inconveniente. Las urgencias le ponen a Pierre Gadonneix en bandeja la oportunidad, la regulación del mercado británico, las tentaciones. Otra cosa serán los apellidos para una desinversión por la que espera embolsarse más de 3.000 millones de euros.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2018 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...