edición: 2112 , Viernes, 9 diciembre 2016
26/09/2008

EDF se empacha con British Energy

Gadonneix llama ahora a Centrica para compartir una compra muy cara
Javier Aldecoa

Señor de los órdagos, el presidente de EDF se desgasta remando al viento de su ‘grandeur’. Amaga mucho -Iberdrola y Constellation lo saben-, pero remata menos. Y tiene problemas para digerir los bocados que sirve a la mesa del Elíseo.  La gula atraganta su hambre atómica. El banquete de Britih Energy -12.400 millones de libras,  al contado y a pagar con la OPA- y la avidez de compras comprometen sus cuentas y emponzoñan la confianza de los analistas, los inversores, sus socios y los británicos, que no están por la labor de que Francia abrillante sus galones en las espaldas de la Pérfida Albión. Gadonneix traga rápido para no degustar el amargor de una operación dilutiva, que le exige limitar su paraguas británico y abrir la puerta a sus competidoras europeas. EDF llama a la legión de Centrica, una pareja aliada de los ‘anfitriones’, con buena ‘digestión’, interés nuclear (podría equilibrar su negocio) y dispuesta a hacerse con el 25% de la empresa resultante. Pero el galo le pide tragar lo que durante las negociaciones ya rechazó: pagar a los precios de la OPA y bajo el bastón de mando parisino. Para ese viaje no hacía falta el paseíllo de Gadonneix.

Empacho para Gadonneix, que desde su llegada a EDF en octubre de 2004 ha hecho de la conquista británica “cueste lo que cueste” la bandera de su chauvinismo. El viaje a ninguna parte de sus ansias, después de tres meses de negociación con Downing Street,le costará a la nuclear francesa precios más caros, un bocado más enrarecido, las suspicacias en la City por las nubes. Y, a lo peor, la obligación de abrir las puertas de sus delirios a las otras energéticas europeas a las que quiso descabalgar, con Iberdrola y RWE en cabeza. El acuerdo con el Gobierno británico, que tiene un 35,6% del capital, y con Invesco le permitirán garantizarse un mínimo del 50% del capital en la OPA. El conjunto accionarial, la viabilidad regulatoria, la efciencia operativa, la digestión financiera y la acogida entre los clientes serán otra cosa. Para abrir boca, sólo podrá levantar sus EPR en emplazamientos que le cederá al Gobierno, a cambio de ofrecer a otros competidores terrenos de British Energy. En su otro banquete, el americano, el presidente de EDF enfunda sus cubiertos. Areva –el mayor fabricante mundial de reactores nucleares y hasta ahora su mano derecha en la aventura americana- ya le ha enseñado que lealtades las justas bajo la bandera de la sarkodiplomacia nuclear. Su pacto es con Constellation y con ellos seguirá, bajo las botas de Gadonneix o las de Warren Buffet.

Es lo que tiene la gula, que se alimenta sola. A EDF, la Europa continental se le ha quedado pequeña para los anuncios del despliegue de sus garras. Y sus costuras financieras, escasas para estar a la altura de los pecados capitales de Gadonneix. De momento, los bocados, grandes para ser digeridos, envenenan ya la mesa de Downing Street, al que las fanfarrias de Gadonneix y la sombra de Sarkozy tras el 85% de EDF le le acaban de recordar  por qué rechazaba la garra gala hasta que lo convenció David Hutton. Necesitada de la subida de tarifas para amortizar su compra, EDF emponzoña las mentes de los británicos, que sangran por la herida de su orgullosa majestad. Menos aún de que se cobre en los bolsillos británicos las subidas que no hace al otro lado del Canal de la Mancha, en un mercado galo con los precios más baratos de la UE. La designación de Gérard Longuet, uno de los principales senadores franceses, o de Henri Guaino - el padre de las ambiciones galas del presidente Sarkozy y su teoría de la grandeur diplomática - (ambos estudian ofertas para la nueva empresa) no hacen más que asustar a Brown, con la enseña francesa bajo el faldón de su 85% en Electricité de France.

Con las dentelladas en la mesa de la energía británica, la mayor adquisición de la historia de EDF atraganta hasta el recuerdo de los analistas, que previenen a Gadonneix: puede acabar reeditando la ofensiva de su antecesor François Roussely en Latinoamérica y encallar -como él hizo en Brasil- en los muelles regulatorios y las barreras del techo de precios al consumo.  Inútil, muy arriesgada y, sobre todo, carísma -como la califican los seis sindicatos del Consejo- la voracidad de  EDF sobre BE ni siquiera era un plato imprescindible en la mesa de su bufet energético: la gala disponía ya de terrenos en Gran Bretaña que podían acoger los reactores y de galones suficientes como para que BE y Downing Street hubieran acudido a ella y a sus reactores para el despegue nuclear. Es lo que tiene la Sarkodiplomacia atómica y su credo universal, nutrido del chauvinismo de saldo: para él las empresas galas son asunto sólo de franceses -que se lo pregunten a ‘Shock Gen’ y Fillon- y las de los demás, a medias. Cuestión de Estado, dicen en el Elíseo. Y saludan a la galería con la tricolor en una mano y el florete en la otra.

COSTURAS FINANCIERAS DESBORDADAS

Engolosinado con  BE ha tenido que dejar pasar a Iberdrola y ahora, embebido en la mordida sobre British Energy, afloja la venganza en Constellation. A la luz de los 35.000 millones que promete invertir antes de 2010 y del empeño en embriagarse con sus ansias napoleónicas, no da para muchas alegrías más. Se hipnotiza a sí misma con el alcóhol de los euros franceses y la tutela política del Elíseo. Sólo eso ha mantenido sus ratings y le ha permitido seguir de caza, a pesar de la falta de trofeos y de que su músculo financiero sufre más de una contractura, ahora que se atraganta con el humo de sus malabares recién estrenados en China con CGNPC. Ni siquiera las ventajas de los balones de oxígeno que la tutela de Nicolas Sarkozy le brindan impiden que analistas como los de Standard & Poor´s  le recuerden que el músculo no acompaña a sus cuentos de la lechera: tiene una “flexibilidad financiera” que resulta “limitada” ya sólo para afrontar la adquisición de British Energy. Y que Fitch y Moody´s den por hecho un descuento en la calificación de su deuda a medio plazo.

Quiere ser el perejil de todas las salsas nucleares. Pero el malabarismo puede acabar con más de una pelota en el suelo. Ni las sinergias de 220 millones de euros en tres años que se promete, ni el crédito sindicado de 13.900 millones con siete bancos, al que podrá sumar tesorería opacan el alto precio con el que Electricité de France tendrá que pagar las ambiciones de Pierre Gadonneix. La valorización bursátil  del gigante galo se eleva a 85.000 millones de euros, seis veces su resultado brutod de explotación de 2007, mientras que el  precio de la oferta por BE supone 13 veces su resultado brutod de explotación.  El desembarco en BE es prioritario para la gala porque reforzaría el abastecimiento de su filial EDF Energy -que suministra los dos tercios de la electricidad de Londres pero no produce más que el 50% de sus necesidades- y le daría un sillón preferente en el relanzamiento de la energía nuclear en Reino Unido. British Energy cuenta con ocho de las diez centrales nucleares del país, pero se trata de reactores viejos que deberían cerrar en quince años y la primera de las cuatro plantas en suelo británico que Gadonneix acaricia ya no estará operativa hasta finales de 2017. Y,  a la vista del bocado, de la magnitud de la operación y los costes relacionados con el envejecimiento de los activos de la compañía británica, la operación será dilutiva para EDF, al menos, un 1,2% sobre el beneficio por acción de 2008. Tanto, que S&P promete aplicar una bajada en la nota crediticia del grupo.

La cuarta eléctrica del mundo no está para espejitos de colores, por mucho que se agiten con “grandeur”. El despliegue de su plumaje opaca las debilidades de la gala, pero haberlas, haylas. En Alemania, Italia y el resto de Europa aumentó la facturación de EDF, pero bajó en el resto del mundo. En el Reino Unido, la facturación de su filial, EDF Energy, en el primer trimestre de 2008 fue de 2.198 millones de euros, una bajada del 15,9% con respecto al año anterior. Derrocha dividendos, aunque sea el Estado galo se lleva 1982 de los 2.332 millones.  Espera que el crecimiento orgánico anual de su EBITDA debería acercarse a un 3%, pero su resultado neto (excluidos los elementos no recurrentes) no debería superar el de 2007. La subida de ciertos costes (compras de energía, mantenimiento y transformación), la continuación de la “dinámica de inversión” y las medidas de acompañamiento relacionadas con la puesta en marcha de la reforma de los regímenes especiales de pensiones se han aliado para conjurar el lastre de sus cuentas. Y mercado y los analistas siguen juzgando como menos motivantes de lo esperado las previsiones para 2008,  que ni los mejores sueños de Gadonneix esperan que los resultados financieros experimenten poco más que una ligera evolución más favorable en el segundo semestre.

EL BANQUETE AMERICANO, AL CONGELADOR

La pereza con su socia americana dejó a Constellation en manos de los cuidados intensivos del ‘Oráculo de Omaha’, que con el interés y la inyección de 1.000 millones de dólares le ha insuflado oxígeno para revivir sus acciones. La mentira le llevó al galo a negar su interés por Constellation Energy cuando vio a los floretes de Warren Buffet pretender sus favores.  Pero ahora le pueden más la ira y el orgullo, tanto como para desafiar el acuerdo de 3.311 millones de euros entre los accionistas de Constellation Energy y los de MidAnerican Energy. Le pierde la envidia. Y es que Electricité de France no digiere bien las ventajas energéticas en EE UU de Iberdrola, la mayor propietaria de parques eólicos en el mundo, que quiere disponer en 2010  del 15% del mercado de la energía eólica en EE UU. Si el presidente de EDF sólo dejó pasar un día desde que Iberdrola comenzara – con la compra de Caledonia- a aplicar su plan para invertir 8.000 millones de dólares en renovables en EE UU hasta 2010, ahora ha buscado el desenlace en Energy East para volver a desplegar el humo de sus ambiciones. Aunque sea haciendo ruido con los cohetes ya disparados por otros.

Pero Gadonneix paga caros también sus pecados norteamericanos. Por ahora Gregory Abel, la cabeza visible de MidAmerican Energy, ya ha puesto en cuarentena sus planes. Si no consigue sacar de órbita al ‘Oráculo de Omaha’, el galo tendrá que conformarse -gracias a su 9,5%- a ser el sujetavelas del matrimonio de Buffet y los norteamericanos. Con Exelon no será posible ir más allá: la compañía ya ha escogido a los reactores de General Electric para equipar sus centrales futuras. Convertida en el ariete de los ensueños nucleares de la sarkodplomacia atómica, no pesca más que despecho en tierras americanas. El baile de los pretendientes ha comenzado, no lo tiene fácil. Sólo los fondos TPG y KKR  han querido prestarse para poco más que una venganza y despejarlos los puentes de la Competencia en EE UU.

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