edición: 2980 , Miércoles, 3 junio 2020
18/06/2010
Aulas "responsables"

Educación y Responsabilidad Social, la nueva alianza para el futuro sostenible

El Club de Excelencia en Sostenibilidad se une a las iniciativas que abogan por la integración de la RSC en todas las fases del sistema educativo
En las escuelas de negocio sólo un mínimo porcentaje de los estudiantes considera la ética como materia relevante
Beatriz Lorenzo

Para el filósofo inglés Herbert Spencer “el objeto de la educación es formar seres aptos para gobernarse a sí mismos, y no para se gobernados por los demás”. Es, la actual, una época en la que los que las grandes ciudadelas económicas han caído y la confianza ciudadana se encuentra bajo mínimos, una época en la que la Responsabilidad Social Corporativa se erige como estandarte de un nuevo modelo productivo más transparente y fiable, en la que surge un escenario económico nuevo vigilado por miles de ojos críticos que exigen un diálogo fluido y veraz, que apuestan por el desarrollo sostenible y que reniegan del oscurantismo y los arcaicos afanes cortoplacistas. Sería lógico que en este orden de cosas -con la sociedad y los medios de comunicación cada vez más familiarizados con términos como triple balance, auditoría social y medioambiental, transparencia, sostenibilidad, etc- la Responsabilidad Social ocupase un lugar destacado en los programas educativos y de formación a nuevos directivos, sobre todo teniendo en cuenta  los componentes deontológicos – o más bien la falta total de deontología- de la caída de grandes gigantes económicos como Lehman Brothers y otros gigantes.

La tensión no es para menos, si tenemos en cuenta que los ángeles caídos, los “grandes” gestores que se han visto abocados al fracaso por una política muchas veces trasnochada y exenta de ética, también fueron alumnos de las más prestigiosas escuelas. El mismo Richard Fuld, presidente de Lehman Brothers, anota en su expediente académico un MBA por la Universidad de Nueva York, y Franklin Raines, presidente de la también caída Fannie Mae, estudió en la prestigiosa facultad de Derecho de Harvard, institución que aparece en muchos rankings como la mejor del mundo y que no está adscrita a los principios para la educación responsable en gestión, iniciativa impulsada por Naciones Unidas el pasado año. También en esta misma escuela estudiaron John Thain, ex responsable ejecutivo de Merrill Lynch, y Christopher Cox, ex presidente de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC). En la Universidad de Georgetown se especializó en leyes el ex presidente de Citi Charles Prince. También de la cantera de Harvard salió Andy Hornby, responsable ejecutivo del banco británico HBOS, que tuvo que ser rescatado en una fusión con Lloyds Bank y, más tarde, ambos tuvieron que ser auxiliados por el Gobierno del Reino Unido.

En este orden de cosas, un estudio llevado a cabo por la EFMD (Fundación Europea para el Desarrollo de la Gestión) revela que sólo un 5% de los estudiantes de MBA consideran necesaria la ética como parte integrante de los programas lectivos. A este respecto, Josep M. Lozano fundador del Instituto Persona, Empresa y Sociedad  se pronuncia sobre el tema en su trabajo “Del síndrome de Sansón a Zelig como modelo educativo”, estableciendo que “las escuelas de negocios que estén en un contexto universitario no pueden nunca limitarse a ser sólo transmisoras de cultura empresarial, también han de ser críticas de la cultura empresarial. (…). Y ya va siendo hora de que las estructuras del carácter y los sistemas de valores interiorizados se consideren también factores de riesgo en las organizaciones y en la sociedad. Porque lo son.”

GESTIÓN RESPONSABLE EN LAS AULAS

Ciertamente, la necesidad de “imponer” los principios éticos y la gestión responsable como ingredientes esenciales de los ya de por sí variopintos temarios de las escuelas de negocio, ha llegado a preocupar incluso a Naciones Unidas, que  ha dado varios tirones de orejas a las principales escuelas de negocio a las que considera  ‘fundamentales para enseñar a los futuros líderes’. Con el fin de mejorar la formación de los futuros empresarios en asuntos sociales, derechos humanos, protección del medio ambiente y lucha contra la corrupción, la ONU  hizo públicos hace meses varios principios, que han sido pactados con las organizaciones que engloban a las principales escuelas de negocios del mundo y con los que pretende crear el marco de referencia para las instituciones educativas de postgrado. Uno de los objetivos prioritarios pasa por ‘desarrollar las capacidades de los estudiantes para convertirse en generadores de desarrollo empresarial y social sostenible en una sociedad globalizada no excluyente’. Los otros principios abogan por incorporar a todas las actividades académicas los valores de la RSC y crear materiales de estudio que permitan el aprendizaje de experiencias para el liderazgo responsable. Además, se insta a las escuelas de negocios a facilitar el diálogo entre académicos, empresas, gobiernos, medios de comunicación, organizaciones de la sociedad civil y otros grupos interesados en la responsabilidad corporativa y la sostenibilidad.

Pero los nuevos vientos la de “educación responsable” van todavía más allá; y en España soplan con especial ímpetu- aunque todavía en el plano teórico-a la hora de intentar integrar la RSC en todas y cada una de las fases del sistema educativo, desde la primaria hasta la universidad. Esta es la intención de iniciativas como la del Club de Excelencia en Sostenibilidad que, con su reciente informe”Una aproximación al estado de la RSE en la enseñanza en España” expone que en la Educación Primaria y Secundaria la responsabilidad social se encuentra presente, a través de algunos de sus diversos aspectos, en 2 y 5 asignaturas respectivamente como son Educación para la Ciudadanía y Conocimiento del Medio; y en el bachillerato en 4 asignaturas entre las que figura dentro del área de Economía para la Empresa. El documento analiza también 37 universidades y 10 centros de postgrado y concluye que para esta etapa educativa son 5 las universidades en las que existe al menos alguna asignatura obligatoria sobre responsabilidad social, y otras 5 con asignaturas optativas. El documento aboga, entre otros aspectos,  por el refuerzo de las asignaturas obligatorias de responsabilidad corporativa en las titulaciones relacionadas con la empresa y ampliarse con carácter optativo las posibilidades de acceso a la misma formación en todas las demás titulaciones.

INICIATIVAS INTERNACIONALES

No puede dejar de hacerse, tal y como hace constar el documento, una comparación entre la incipiente situación española y las iniciativas internacionales que abogan por  incluir la sostenibilidad en el ámbito de la educación, entre las que destacan la Declaración Final de la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior 2009, convocada por la UNESCO; la Conferencia de Bonn, organizada por la UNESCO y el Ministerio de Educación e Investigación alemán; la Década de la ONU de la Educación para el Desarrollo Sostenible o la Carta de la Tierra, concebida ésta como un instrumento educativo, sobre todo en el marco del Decenio de las Naciones Unidas de la Educación para el Desarrollo Sostenible.

Mientras tanto en España, y desde el ámbito de la Administración Pública, destaca el grupo de trabajo sobre responsabilidad corporativa y educación en el seno del Consejo Estatal de Responsabilidad Social de las Empresas constituido con el objetivo de sensibilizar, informar, divulgar y formar en materia de RSE y extender su conocimiento a todos los ciudadanos, mediante la educación, formación y divulgación. En el campo de las asociaciones cabe señalar el grupo de trabajo de Calidad Ambiental y Desarrollo Sostenible de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE)12, constituido con el propósito de fomentar las iniciativas relacionadas con la prevención de riesgos, la gestión, participación y sensibilización ambiental en las universidades, así como la cooperación interuniversitaria en estas materias.

De ese modo, investigaciones como la realizada por el Club de Excelencia en Sostenibilidad, se unen a peticiones como la del director general de la Economía Social del Trabajo Autónomo y de la Responsabilidad Social de la Empresas del Ministerio de Trabajo e Inmigración, Juan José Barrera, ha insistido en recientes declaraciones en “la necesidad” de incorporar el concepto de responsabilidad social “en la enseñanza primaria y secundaria”. Es deseable, por tanto, que el nuevo impulso a la Responsabilidad Social en el ámbito de la educación no quede- como tantos otros conceptos de sesgo responsable- relegado al ámbito de lo puramente teórico, de lo abstracto, sino que trascienda del limbo del “barniz responsable” para seguir avanzando en el camino de la integración real.

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