edición: 2558 , Jueves, 20 septiembre 2018
28/04/2014

EEUU y la UE quieren acelerar el cambio en el régimen jurídico de la propiedad del suelo agrario en Ucrania

Los oligarcas intentan impedir la partición del país proponiendo reformas inclusivas que retengan al Este
Carlos Schwartz

En enero, la multinacional estadounidense Cargill adquirió un 5% en el gigante ucranio del sector agrario UkrLandFarming, registrada en Chipre. La empresa tiene en explotación 500.000 hectáreas de suelo y es propiedad del magnate ucranio Oleg Bakhmatyuk. La empresa se fusionó recientemente con otro holding del mismo propietario, Avangardco cotizado en Londres que es uno de los mayores productores de huevos y carne de ave del mundo. Cargill por su parte es uno de los mayores traders y productores de granos internacionales. Como es público para entonces la crisis en Ucrania estaba ya en su momento álgido. Por tanto no puede decirse que Cargill fuera sorprendida por ella en medio de sus negociaciones. Quizá se pueda decir todo lo contrario.

La crisis aceleró las decisiones. Otro gran acaparador de suelo agrario en el país es el fondo de inversión estadounidense NCH Capital, con 450.000 hectáreas en explotación, le sigue, paradojas del mercado, la empresa rusa con capitales chilenos y estadounidenses, Russian Ukrainian Agrarian Investments con 260.000 hectáreas en explotación, detrás de ellas está la empresa del oligarca ucranio Rinat Achmetov con HarvEast que tiene 220.000 hectáreas en explotación.

Pero todas ellas, incluyendo la francesa Agrogeneration (100.000 hectáreas) y el trader de granos alemán Toepfer que recibió financiación del banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (EBRD) al igual que el anterior para sus operaciones en Ucrania, tienen el mismo problema. El suelo agrario fue privatizado tras la caída de la Unión Soviética mediante la entrega de certificados a los ex trabajadores de las granjas del estado y las cooperativas. Esos certificados fueron registrables a partir de 2001. Pero el suelo no se puede comprar ni vender. La ley de privatización del suelo incluía el desarrollo de un mercado para el suelo agrario, pero sucesivas moratorias sobre la liberalización de su compraventa han bloqueado la posibilidad de transferir su titularidad.

También hay una limitación a la superficie que se puede explotar en arrendamiento. Pero esas limitaciones se han sorteado de forma cuasi legal mediante el arriendo a través de sociedades cada una de las cuales cumple con los límites oficiales, pero son todas ellas propiedad del mismo holding. Los expertos del sector, incluidos funcionarios de la Organización para los Alimentos y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), entienden que existen ventas no inscriptas pero formalizadas en documentos privados a la espera del cambio jurídico pertinente.

La moratoria sobre la venta del suelo agrario se ha extendido sucesivas veces y está vigente ahora hasta el 2016. Mientras, los agricultores han arrendado el suelo en un muy alto porcentaje y emigrado a las ciudades. Cada trabajador agrario ha tenido derecho a 4 hectáreas a partir de la ley de 1999. Pero esta situación crea incertidumbre e inestabilidad a unas inversiones colosales en el sector agrario, y a un negocio muy importante. De acuerdo con las estadísticas oficiales las explotaciones familiares representan el 50% de la producción agraria destinada al consumo interno. Hay 4,5 millones de propiedades familiares agrarias con 7,5 millones de hectáreas y 49.000 establecimientos agrícolas con 23 millones de hectáreas.

Las empresas directamente involucradas en la explotación agraria en Ucrania destinada a la exportación, son de empresarios locales, o de los Estados Unidos y de países miembros de la Unión Europea (UE). Los diplomáticos de ambos países tienen muy presente la necesidad de que se elimine la moratoria para que las empresas puedan consolidar su propiedad de suelo agrario mediante la inscripción en los registros de la propiedad que se han modernizado sobre la base de un catastro informatizado puesto en marcha recientemente gracias a la financiación del Banco Mundial. Por ello se han lanzado a un intensivo lobby sobre los partidos que entrarán en liza el 25 de mayo para el elección de un nuevo partido de Gobierno en Ucrania.

Pero en el camino de estas expectativas se ha levantado un obstáculo. La rebelión en el Este y Sureste del país que se ha autodenominado República Popular del Donbás, nombre de la cuenca del Donéts. Esta es la región minera e industrial y uno de los más grandes conglomerado de industria pesada en el mundo que vive esencialmente de las exportaciones a Rusia. Como es el caso, por ejemplo de Interpipe, el fabricante de tubos de acero al carbono competidor de varias industrias en Europa, especialmente en España, Francia e Italia. El principal cliente a nivel internacional de Interpipe es Gazprom. La empresa se ha visto seriamente afectada por la modificación de los aranceles de importación a Rusia tras el acuerdo del Gobierno de Ucrania para abandonar el CIS y establecer un acuerdo económico con la UE. Mientras se negocia la puesta en marcha del acuerdo de asociación “profundo y comprehensivo” entre la CE y Ucrania para un área de libre comercio la Comisión aprobó y el Parlamento Europeo refrendó rebajas arancelarias para Ucrania valoradas en 500 millones de euros, de los cuales 400 son solo para el sector agrario. Ese dinero es parte de los 11.000 millones de ayudas aprobadas para Kiev por la CE que están en realidad compuestas por beneficios indirectos y no por ayudas económicas directas.

 El oligarca dueño de Interpipe, yerno del ex segundo presidente de la Ucrania independiente, el proruso Leonid Kuchma, Víctor Pinchuk, como la mayoría de los oligarcas se ha desgajado del frente con Rusia, su gran cliente, y ha dado un apoyo de último momento a los rebeldes del Euro Maidán. Pero en este apoyo está implícita su voluntad de mantener la unidad de la nación: “Los ucranianos se han unido contra la violencia.

Pero ahora, diferencias culturales -ya sean étnicas, de lengua o de opinión general- suponen una amenaza contra la unidad del estado. Es por lo tanto aun más imperativo para los políticos y los líderes empresarios trabajar juntos por una Ucrania Unida” tal como dejó reflejado en un artículo publicado en el Financial Times. Pinchuk que se ha abierto camino en Europa y Estados Unidos a golpe de talonario, propietario de una mansión de 82 millones de libras en Londres en la que aloja una colección de arte, goza de la amistad de grandes personalidades de la política occidental. Mientras, Interpipe tiene sobre su cabeza la amenaza de una multa del Departamento de Comercio de los Estados Unidos por dumping en el precio de los tubos de acero para la industria del petróleo  y supone una amenaza para la industria europea del sector.

En esencia, tanto Pinchuk como la mayor parte de los denominados oligarcas que controlan la economía del país y la industria pesada del Este, aspiran a la reconstitución del hundido Partido de las Regiones y a una reforma federalista de la Constitución que de satisfacción a las regiones en rebeldía. Lo contrario los dejaría sujetos a la incertidumbre que suponen 40.000 efectivos militares rusos al otro lado de la frontera.

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