edición: 2285 , Lunes, 21 agosto 2017
18/01/2017
banca 
Un fallo judicial, una circular y la fiscalidad

El 25% del beneficio de la banca, pendiente de las provisiones

El temor a un `profit warning´ aconseja retrasar la aplicación de una parte de la nueva normativa sobre provisiones
Juan José González
Algunos resultados no previstos, pueden deparar sorpresas negativas. Todo va a depender del impacto en las cuentas, del impacto final que se hayan apuntado los bancos como consecuencia de otro año con tipos de interés próximos a cero, o negativos. El fallo del Tribunal de Justicia de la Unión Europea llega en el peor momento, en el cierre del año, cuando el margen de actuación en la elaboración de las cuentas es menor y las soluciones son de emergencia. Claro que la situación es crítica por cuanto están en juego los beneficios, los márgenes y otras partidas que deberán ser modificadas en función de las decisiones jurídicas de última hora. Revisión que alcanza a la política de dividendos y que, en el mejor de los casos obliga a su revisión. Esta compleja realidad, con una fuerte caída de los resultados, alimenta el temor de un `profit warning´, evidente en algún caso por esperado, aunque sorpresivo en otros.
Las turbulencias de la libra no parecen haber hecho mella en los resultados consolidados de Santander y de Sabadell, aseguran, toda vez que en ambos casos se han `escudado´ en una cierta `inmunidad´ que les proporcionaría la diversificada presencia de su negocio en numerosos mercados, así como, en el caso de Santander, contar con una masa crítica suficiente en los mercados de Europa y América. Aunque habrá que esperar unas semanas para comprobar el efecto depreciación de la divisa británica para confirmar si hay o no "mella cambiaria". No en vano entidades como Santander, Sabadell, BBVA tienen presencia en zonas geográficas cuyos mercados están expuestos a vaivenes, caso de Reino Unido, Brasil, México y otros, todo lo cual se convierte en variables de mayor riesgo para sus resultados, en la medida en que se encuentran más expuestos a las vicisitudes de los mercados de cambios.

Lo cierto es que el cierre de cuentas de la banca de 2016 se ha convertido en un ejercicio de prestidigitación para los contables de las entidades, que en varios casos se han visto obligados a recurrir a veteranos expertos y a firmas de auditoría internacionales para la más que compleja lidia del cierre de cuentas. Un reputado asesor se confiesa sorprendido por la avalancha de novedades y variables que confluyen en el trabajo de los contables en el cierre y en la elaboración de las cuentas de 2016. De la misma forma que se declara impresionado por la desorientación de algunos responsables bancarios encargados de la tarea contable.

Fuera como fuese, el complejo edificio de las cuentas de la banca muestra su cara más arriesgada desde el momento en que las provisiones que deba reseñar en las mismas -por las cláusulas suelo- dependen de la interpretación contable del reciente fallo del Tribunal de Justicia europeo. En la mayoría de los casos, las entidades financieras deberán hacer provisiones en la medida de su implicación pero también y sobre todo, la factura final del fallo se reflejará con mayor o menor intensidad en las cuentas, dependiendo de la solución que apliquen las entidades: si devuelven el dinero cobrado en exceso por las cláusulas las provisiones serán muy inferiores a si bancos y clientes afectados acuerdan amortizar una parte de la hipoteca pendiente de pago. Los costes de una u otra salida tendrían consecuencias para las cuentas bancarias, en especial la devolución del dinero a los afectados, con el consiguiente recorte del epígrafe del beneficio final.

Si las primeras estimaciones sobre este considerado "quebranto" por las cláusulas suelo, apuntan a unas dotaciones de alrededor de 5.000 millones de euros para el sector, éste vería recortado su excedente en un porcentaje cercano al 25% de media. Un recorte con suficiente peso y trascendencia sobre el resultado final como para que sea a día de hoy la variable más preocupante, la que está amargando la vida a los contables del sector. Aunque no es la única, pues una nueva circular del Banco de España, vigente desde el primero de octubre pasado, sobre provisiones por créditos inmobiliarios, está planteando al respecto un buen número de dudas, aún sin resolver.

El escenario no es precisamente el más adecuado para `armar´ las cuentas definitivas de un ejercicio que, como el de 2016, además de las dificultades `recurrentes´ para los márgenes, se ha complicado al final por el fallo del Tribunal de Justicia europeo, amén de otros cambios fiscales (deducciones por activos fiscales diferidos) y normativos. Cambios todos ellos que han restado beneficios al sector y que, en el caso de Santander, han sido decisivos para la construcción de las cuentas, si bien habrá que esperar para comprobar si los resultados se corresponden y en qué medida, con los objetivos fijados para 2016.

Comienza así la temporada de presentación de cuentas -el primero y en breve será Bankinter- con la sombra de unos resultados exigidos en provisiones, con gastos por la reestructuración permanente, con crisis y cambio en la gestión del Banco Popular, dificultades para mejorar los aspectos financieros del balance, generación de capital, beneficio por acción así como cambios en la política de dividendos. Un escenario con motivos suficientes como para no descartar un `profit warning´.

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