edición: 2701 , Lunes, 22 abril 2019
29/02/2012
Los ministros desvelan sus planes de gasto

El 8,5 por ciento de déficit amenaza con endurecer los recortes: los internautas piden al Gobierno defender que el plan de Bruselas es inviable

El Gobierno presentará este viernes el techo de gasto de 2012, que podría basarse en un objetivo de déficit menos estricto que el actual
Bruselas sigue negándose a rebajar el tope del 4,4 por ciento mientras el Gobierno no presente sus nuevas medidas de ajuste
ICNr

Prepararse para lo peor. Ese es el espíritu con el que despertó ayer la opinión pública, después de que Montoro cifrara el pasado lunes el déficit de 2011 en nada menos que un 8,51 por ciento. La cifra, por sí sola, se basta y se sobra para hacer entender a Bruselas que cumplir con un 4,4 por ciento a final de este ejercicio es cualquier cosa menos una meta factible. Sin embargo, Europa ha dejado claro que no moverá ficha mientras no se conozcan las nuevas medidas de ajuste y se obtenga una explicación sobre los motivos de la desviación presupuestaria del año pasado. En definitiva, sin recortes no habrá revisión. Por ello, los internautas reclamaron en la Red menos cifras y lamentos y más políticas antidéficit. Se teme, además, que el Gobierno tenga que recortar a ciegas y antes de conocer el objetivo revisado al que se enfrenta para este año, ya que ello podría suponer que la tijera se afile pensando en el peor escenario posible.

De momento, el secretario de Estado de Administraciones Públicas, Antonio Beteta, anunció ayer que el Gobierno aprobará este viernes el techo de gasto de 2012, y se mostró convencido de que `para entonces, la Comisión Europea ya le habrá comunicado un nuevo objetivo de déficit para este año, menos exigente que el 4,4 por ciento actual´. `Se supone que Bruselas hará la correspondiente indicación en estos días, que quedará recogido en el techo de gasto de este viernes (...) Dentro de cuatro días se sabrá la cifra´, según declaraciones de Beteta a Radio Nacional de España. Es decir, que el propio Gobierno asegura que su previsión de gasto tendrá en cuenta un objetivo revisado que, por ahora, se desconoce.

Los lectores no vieron clara la estrategia del Gobierno y censuraron que se dé por hecho una revisión que no se ha producido y que desde Europa se niega sistemáticamente. El Gobierno estaría jugando con fuego en caso de que planee su política fiscal en torno a un objetivo menos ambicioso que el oficial. Sin embargo, la opinión pública también consideró evidente que el Ejecutivo `no tiene otro remedio´ porque bajar del 8,5 al 4,4 `supondría recortes salvajes, imposibles de llevar a cabo´.

Sea como sea, lo que resulta indudable es que un déficit del 8,5 por ciento -a lo que habrá que sumar `la multa por rebasar el objetivo´- obliga a una revisión en profundidad de la estructura fiscal. De ahí que, desde distintos foros de inversión, los lectores más especializados se pusieran en lo peor e hicieran hincapié en la dureza de los ajustes que vendrán. `No van a dejar títere con cabeza, hay que tocarlo todo´, comentó un lector. Y `todo´ significa, como poco, funcionarios, IVA, IRPF, Patrimonio, desempleo y pensiones. Lo malo es que, por la vía de ingresos, `poco se puede rascar´ para lograr el ajuste de 43.500 millones de euros necesarios para cumplir con la cifra actual.

El objetivo, por descarte, está en reducir el gasto -precisamente el punto en el que `menos se ha avanzado´- y, para calentar motores, la jornada de ayer sirvió de escenario a algunos ministros para lanzar los primeros titulares apuntando de dónde saldrá ese dinero extra. Los responsables de las distintas carteras comienzan así su cruzada individual contra el déficit, y lo hacen primero preparando el terreno a través de los medios de comunicación.

SALIDAD Y EDUCACIÓN

Prueba de ello es que, de un lado, la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato, afirmó ayer que el Gobierno seguirá impulsando `grandes reformas´ y `recortando el gasto´, para que España se ajuste al dinero que tiene y no gaste, como hasta ahora, `por encima de sus posibilidades´. Entre esas reformas, se encuentra la creación de un pacto por la Sanidad que racionalice el gasto con fórmulas de gestión que garanticen la buena atención al ciudadano, independientemente de que se basen en un modelo público-privado o no. También se revisará el modelo farmacéutico, ya que España `gasta en medicinas más que la media de la UE y utiliza menos genéricos que su entorno´.

De otro lado, el ministro de Educación, Cultura y Deporte José Ignacio Wert consideró prioritario `acabar con el fracaso estudiantil´ y remodelar el sistema de becas. `No estamos para gastar 4.000 millones en estudiantes que dejan la carrera a medias´. Su objetivo es vincular el acceso a la exigencia académica, sin eliminar los umbrales de renta que en la actualidad se exigen.

Las declaraciones de ambos miembros del Ejecutivo dieron lugar a cientos de comentarios por parte de los lectores, listos para recibir toda la batería de mensajes que empieza a generar la cifra de déficit hecha pública por Montoro. Consideraron que lo que Wert defiende es una apuesta por la educación `sólo para ricos´, ya que normalmente `en los centros privados las notas son más altas que en los públicos´. Se habló también de un nuevo `destrozo´ del Estado de Derecho, aunque tampoco faltaron lectores defensores de una mayor exigencia a la hora de conceder ayudas públicas a estudiantes que, muchas veces, no tienen la obligación de rendir académicamente para obtener ayudas.

En cuanto a la sanidad, los lectores no dudaron en traducir las palabras de Mato asegurando que `se acabó el todo gratis´ y que ha llegado `la hora del copago´. Una fórmula que, como siempre, generó opiniones enfrentadas, pero que se consideró útil para evitar `quedarnos sin recursos´ y rebajar la calidad del servicio. En definitiva, por mucho que se adornen las declaraciones, la conclusión es que `habrá más hospitales cerrados y colegios embargados´.

MAQUILLAR LAS CIFRAS

Dejando a un lado las medidas que se adopten para reducir el déficit, los lectores también se detuvieron en la posible estrategia del PP al anunciar una cifra tan elevada, aunque sin desmentir al estilo Reuters la gravedad de la situación. No se trata de manipular descaradamente la cifra real pero sí, en opinión de algunos internautas, de retocar las cifras a través de simples criterios de contabilidad que, aplicados convenientemente, pueden hacer que la situación pinte más dramática o más optimista.

`Hay una cosa que me gusta en este Gobierno. El déficit, a pesar de lo que dice Montoro, claro que puede variar un punto (15.000 millones o 20.000) según cómo se contabilice´. Por ejemplo, en materia de infraestructuras, `puedes contabilizar el gasto cuando se pagan (llave en mano), grado de avance (según el momento de la obra, y además hay varias maneras de calcular el grado de avance), e incluso se puede adelantar gasto por provisión´. Aunque la contabilidad pública es más complicada, `sí que permite este tipo de márgenes de contabilización´.

Por tanto, `lo que suele hacer un nuevo Gobierno es ser lo más conservador posible a la hora de evaluar y meter el mayor gasto posible en el devengo del anterior Gobierno (incluso a costa de señalar comunidades autónomas propias)´. Ahora, una vez aprobado el déficit del 8,51 por ciento, `en el cierre del año cambiarán de criterios (siempre aprobados por Eurostat) para suavizar en la medida de lo posible los ajustes (que aún así serán grandes) y decir al final de año lo bien que lo hacen´. En definitiva, esta política acaba siendo positiva `porque se dará un mensaje que la gente se puede tragar, y el que no se lo trague se callará porque conviene´.

LEY DE RESPONSABILIDAD POLÍTICA

Desde los foros de inversión, como Unience, se planteó también la urgencia de aprobar una Ley de Responsabilidad Política que sirva para poder ajustar cuentas en el futuro con aquellos gestores que tomen decisiones de gasto contrarias al interés general. El debate se centró en si sus efectos deberían ser retroactivos -de forma que el peso de la norma caiga también sobre los responsables de la crisis- o si, como estiman los expertos, habría que ser más comedido y velar por la seguridad jurídica, por mucho que duela no aplicar la norma a los actuales gestores.

`Leo escandalizado ¿ley de Responsabilidad Política con efectos retroactivos? Pues menuda democracia es esta. ¿Cuál será el siguiente paso? ¿Y contemplar a los políticos como algo distinto al resto de la ciudadanía? Me parece una idea profundamente hipócrita´. Parte de los lectores aseguraron que los políticos `salen precisamente de entre la ciudadanía y el sistema está muy legitimado por la participación electoral´. En este sentido, también se calificaron como populistas las voces que reclaman esa retroactividad, y se comentó que los `desastres de antes´ deben ir `por la ley vigente´. La nueva norma serviría para que en las próximas elecciones `lo políticos corruptos y los ineptos se lo piensen dos veces antes de firmar o aprobar un Plan E o parar la fusión de una caja en quiebra´.

 

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