edición: 2614 , Miércoles, 12 diciembre 2018
03/07/2013
Indicadores de paro mal avenidos

El abismo entre la EPA y el Servicio Empleo mina la credibilidad de las cifras

La profunda diferencia entre los datos de paro acelera la reforma de los indicadores laborales
Juan José González

Si el paro cae en un mes (junio) en 127.248 personas, pero desde el mismo mes del año antes hay 148.411 parados más, el "estamos claramente mejor que hace un año" del presidente del Gobierno Mariano Rajoy, debe tener en cuenta ese matiz que indica que todo es relativo. Lo que no resta valor e importancia a los datos del paro registrado en junio, corta tendencia que por cuarto mes consecutivo registran los Servicios Públicos de Empleo. Es un respiro para un Gobierno en apuros, con escasa imaginación y menores recursos. Un alivio que le puede permitir ganar tiempo para profundizar en las reformas pendientes y entre las que se encuentra, precisamente, la de modernizar las estadísticas públicas, los registros de empleo y desempleo, de afiliados y bajas en la Seguridad Social, de los contratos, duración, número y tipos. Romper con la confusión y dualidad que conlleva que el mercado laboral cuenta con dos termómetros para medir la temperatura, y que según convenga, pueden tener, como de hecho sucede, diferente valor de interpretación y, por tanto, de manipulación interesada, habitualmente política. En la reforma de las estadísticas oficiales y siguiendo al presidente, sí sería posible que dentro de un año -y de menos- estemos claramente mejor. 

El paro registrado es una fotografía hecha en base al puro y simple recuento de los “desempleados” que se apuntan -registran- en los servicios públicos de empleo (antiguo Inem) de las Comunidades Autónomas. Cifra difusa que nada dice, por ejemplo, acerca del número de personas que pierden su trabajo y no se registran en el paro. Como tampoco aporta nada si se trata de una primera incorporación al mercado laboral al término de los estudios. El ámbito temporal del paro registrado recoge el último día de mes. La EPA, en cambio, es un método que recopila datos mediante una encuesta o sondeo que resulta ser una instantánea más exacta de la situación y salud del empleo. Por tanto, esta no es un registro, como el del paro, sino una encuesta con cuantiosa y valiosa información que aportan las respuestas -subjetivas- de varios miles de entrevistados con un ámbito temporal trimestral.

La confusión de mayor visibilidad es la que corresponde a las grandes cifras y porcentajes, de modo que  mientras la encuesta -EPA- cifra los parados en 6,2 millones (última cifra del primer trimestre del año) el ministerio de Empleo registra 4.763.680 desempleados (junio). Tan elocuente disparidad de medida viene siendo una petición de todos los sectores interesados en la medición del mercado, pero en particular por los analistas que a menudo deben manejar dos fuentes bien distintas para estudiar la evolución laboral de la economía española.

En Bruselas mantienen las dudas sobre el uso de ambas metodologías de análisis porque inducen a confusión y a posible utilización con sesgo político, sindical o empresarial de sus valoraciones. Como tampoco entienden el empecinamiento de las autoridades españolas en conservar dos varas para medir una misma magnitud. Son precisamente las disparidades entre ambas lo que podría estar acelerando la necesidad de un cambio en la medición del mercado, y para el que Bruselas ya tendría preparado el modelo a aplicar, terminando así con la actual `guerra de indicadores´.

Entretanto, los tan distintos datos para medir el desempleo seguirán aportando numerosos elementos para la más variada interpretación, cada uno de ellos con sus puntos fuertes y débiles, enfrentando (o comparando) la profundidad de la información de una encuesta (EPA) a la fiabilidad de un registro oficial. La coyuntura, a la altura de la mitad del año, parece animar a la esperanza de que se repitan las cifras de mayor empleo en meses sucesivos -y no sólo en cuatro- y eliminar la idea de que se trata de una mejoría eventual, pasajera, pues de lo contrario, el mensaje gubernamental lanzando las campanas al vuelo del final de la recesión habría resultado tan equivocado como falso. 

En cualquier caso, si los datos positivos del registro de Empleo en estos cuatro meses seguidos, se mantienen en el futuro, tendrían mayor validez si fueran `refrendados´ o corroborados por los de la encuesta (EPA) del segundo trimestre que se espera para el próximo día 27 y que contribuirían a consolidar una primera parte del año de recuperación. Sería el preludio para la salida ideal de una recesión que dura ya siete trimestres seguidos. De lo contrario, muchas cosas deberían cambiar para que no se repita un ejercicio como el pasado, donde perdieron el empleo  850.500 personas, según la EPA, o 426.364 personas según las oficinas públicas de empleo.

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