edición: 2763 , Jueves, 18 julio 2019
08/06/2010

El agua sustituirá al petróleo como causa de las próximas guerras

Pedro González
De momento, las energías alternativas no han relevado todavía al petróleo como el combustible que mueve los engranajes de la actividad productiva y económica mundial. La lucha por conseguirlo, por extraerlo y distribuirlo en las mejores condiciones sigue siendo la principal fuente de tensiones. No obstante, esa primacía no será por mucho tiempo. Dentro de 20, o a lo sumo 30 años, el agua se convertirá en el principal elemento de tensión y en la primera causa de conflictos a lo largo y ancho del planeta. Tal es la principal conclusión del VI World Water Forum, que durante varias semanas ha logrado reunir en Marsella a más de 400 ministros y 30.000 delegados de gobiernos y organizaciones políticas, económicas y sociales de todo el mundo.

Aunque no es la primera vez que científicos y analistas hacen sonar los timbres de alarma, es esta la primera ocasión en que tan ingente cantidad de especialistas dictaminan que se está a punto de traspasar un umbral, más allá del cual la situación puede volverse irreversible. El denominado “oro líquido” se está convirtiendo aceleradamente en un bien cada vez más escaso, razón principal por la cual se augura una explosión general en sus costes.
 
“O bien los gobiernos se toman en serio una gestión eficiente de los recursos acúiferos y ponen coto a su despilfarro, o crecerá inexorablemente el número de personas que no tiene acceso a un bien tan básico como el agua”.  Tal es la convicción de Ben Braga, vicepresidente del Consejo Mundial del Agua, que se atreve a definir los contornos de los próximos conflictos: “Los ríos y lagos de agua dulce compartidos por dos ó más países serán las zonas más amenazadas. El mundo desarrollado se ha acostumbrado a considerar que el agua de calidad es prácticamente gratis. Nada más lejos de la realidad, tanto más cuanto que el evidente, y parece que inexorable cambio climático, puede convertir en zonas desérticas a regiones que en un pasado no muy lejano fueron vergeles”. Ben Braga considera que el Amazonas, el Nilo, el Zambeze y el Tigris se convertirán en territorios potencialmente conflictivos, a menos que los países por los que discurren sean capaces de configurar rápidamente una gestión racional compartida.

Una gran mayoría de los delegados se ha mostrado de acuerdo en considerar el esquema español de cuencas hidrográficas como el mejor modelo conocido de gestión integral y eficiente del agua. La base del sistema se centra en grandes ríos y sus correspondientes afluentes como un todo integral de gestión. Los analistas del World Water Forum estiman que si los políticos de los diversos países ribereños fueren capaces de trasladar semejante  modelo a sus respectivas regiones ahorrarían conflictos a sus ciudadanos. Para ello es precisa una visión global más allá de particularismos nacionales. No deja, pues, de ser paradójico que un modelo español instaurado en el siglo XIX y que se aprecia justamente como una innovación exitosa, haya sido puesto en cuestión en España por diversas autonomías, e incluso que Andalucía haya inscrito en su Estatuto la propiedad exclusiva y excluyente de su río principal.
 
En el capítulo de las cifras, el Forum ha recordado e insistido en las siguientes: cada uno de los 6.500 millones de habitantes de la Tierra toca a 200 millones de metros cúbicos de agua, o lo que es lo mismo a 200 millones de toneladas. Pero, solo el 1% de esta cantidad es accesible y está disponible en condiciones adecuadas. 1.000 millones de personas carecen de agua potable mientras que 2.600 millones no tienen acceso a instalaciones de saneamiento. Para el año 2015 la predicción es que dos tercios de la población mundial habitará en áreas con escasez de agua.

Por otra parte, mientras a fecha de hoy la agricultura consume el 70% del agua disponible, la presión sobre su consumo tiende a dispararse a la vista del acelerado desarrollo de los grandes países emergentes, propensos a adoptar la dieta occidental, la misma que precisa 1.000 litros de agua para producir un kilo de trigo ó 13.000 litros para conseguir un kilo de carne de vacuno.

Loic Fauchon, el presidente del Consejo Mundial del Agua, ofreció a los gobiernos soluciones prácticas para evitar lo que algunos delegados calificaron de “catástrofe previsible pero evitable”. Sin embargo, en este como en muchos otros campos será preciso que las decisiones políticas tendentes a la cooperación ganen la partida a quienes puedan tener la tentación de utilizar el agua como una herramienta de guerra y de dominación. 

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