edición: 2830 , Martes, 22 octubre 2019
02/06/2009
OBSERVATORIO DE COYUNTURA

El ajuste del déficit español: ¿Dónde escondimos la hucha?

SERVICIO DE ESTUDIOS DE 'LA CAIXA'
Escribía Charles Dickens en su novela David Copperfield que la diferencia entre la felicidad y la miseria de una persona dependía de no gastar sistemáticamente más de lo que ingresaba. Si lo trasladáramos al nivel nacional, esto equivaldría a decir que la economía española ha reducido su felicidad durante los últimos diez años. En este periodo, España ha presentado crecientes déficits por cuenta corriente, registrando en el segundo trimestre de 2008 su máximo histórico, del 10,5% del PIB, y situándose entre las economías desarrolladas con un mayor déficit, muy por encima del 5,0% de la estadounidense. Este desequilibrio ha elevado el endeudamiento neto externo español hasta el 80% del PIB en 2008.

El saldo de la balanza por cuenta corriente y de capital equivale al flujo financiero neto con el exterior, esto es, la diferencia entre el ahorro y la inversión nacionales. Como se aprecia en el gráfico, la brecha entre ambas partidas ha aumentado considerablemente durante los últimos diez años debido al fuerte impulso que cobró la inversión, generando una importante necesidad de financiación exterior de la economía española. Por su parte, el ahorro agregado se mantuvo bastante estable, a pesar de la reducción del ahorro de los hogares que fue compensado parcialmente por el mayor ahorro de las administraciones públicas. Este comportamiento difiere considerablemente del vivido en los Estados Unidos, donde la necesidad de financiación vino provocada por el deterioro del ahorro tanto de los hogares como de las administraciones públicas.

Así, el ciclo expansivo español de los últimos años, impulsado por la inversión en construcción y bienes duraderos, se sustentó en el endeudamiento de los agentes económicos, en particular empresas y hogares, que pudieron disfrutar de una facilidad de financiación casi sin límites.

¿Es sostenible este elevado déficit de la economía española? Un déficit por cuenta corriente puede tener efectos positivos para el desarrollo de una economía si los recursos obtenidos se utilizan para generar rentas futuras que permitan la devolución de las deudas y obligaciones adquiridas, o lo que es lo mismo, si es sostenible a largo plazo.

Dado que el déficit por cuenta corriente tiende a incrementar la deuda respecto al resto del mundo, una manera de juzgar la sostenibilidad del déficit es evaluando el endeudamiento asociado a éste. De una manera simplificada, la sostenibilidad de la deuda depende, además del déficit anual, de la tasa de crecimiento nominal de la economía y del tipo de interés que se aplica a la deuda acumulada.(1) El ingreso de España en la Unión Económica y Monetaria (UEM) y el aumento del ahorro mundial en los últimos años generaron una revisión al alza de las expectativas de crecimiento españolas, así como una reducción de los tipos de interés y del riesgo asociado a la inversión en el país, que aliviaron la carga de la deuda.

Sin embargo, un ejercicio hipotético muestra que dado el déficit corriente actual, para que la deuda neta acumulada española se estabilizara alrededor del 80%, serían necesarios, en términos nominales, un crecimiento del PIB superior al 10% y un tipo de interés de la deuda del 1,5%, supuestos poco probables. El mismo ejercicio, bajo hipótesis más plausibles (crecimiento nominal del 5,5% y tipo de interés del 4,5%), alcanzaría un endeudamiento de equilibrio elevadísimo (seis veces superior al PIB del país). En ambos casos cobra una gran importancia la carga de los intereses asociados a la deuda neta, que asciende, con el nivel de endeudamiento neto actual, al 3,6% del PIB, hecho que dificulta aún más la compensación del desequilibrio.

Este elevado endeudamiento significa un factor de riesgo muy importante para la economía española, ya que la deja vulnerable ante, además de un incremento del tipo de interés, una desaceleración económica o un estancamiento de los flujos de capital internacional, situaciones que están teniendo lugar en la actualidad y que eran impensables ahora hace dos años. Como consecuencia, el elevado desequilibrio que presenta la economía española respecto al resto del mundo debe corregirse durante los próximos ejercicios.

El estallido de la crisis financiera en el tercer trimestre de 2007, provocó un aumento de la incertidumbre, repercutiendo en una mayor aversión al riesgo, acompañada por el endurecimiento del acceso al crédito y la necesidad de liquidez. Este contexto ha provocado una congelación del mercado de capitales, que junto al agotamiento del modelo de crecimiento español, ha reducido el atractivo de la inversión en España, contrayéndose drásticamente las entradas de capitales extranjeros. Así, la partida que ha sufrido una mayor reducción ha sido la inversión extranjera en cartera, que se ha visto parcialmente compensada por el crecimiento de la partida de otras inversiones, reflejo de la nueva cobertura de las necesidades de liquidez de las instituciones financieras, con un elevado aumento del financiamiento a corto plazo.

Ante esta situación de restricción de la financiación externa, la economía española se enfrenta a un ajuste severo del déficit por cuenta corriente y, por consiguiente, a un acusado ajuste del gasto interior. Los datos del déficit acumulado durante doce meses ya muestran una reducción del déficit de un punto porcentual durante los dos últimos trimestres. Esta caída habría podido ser mayor sin la posibilidad del recurso a las subastas de liquidez del Banco Central Europeo (BCE), que ha permitido satisfacer una parte de la necesidad de financiación externa, aunque a expensas del aumento del peso de la financiación a corto plazo.

La corrección del desequilibrio exterior se está produciendo a través de la menor necesidad de financiación del sector privado que compensa el mayor endeudamiento del Estado debido a la menor recaudación impositiva y el aumento del gasto motivados por los planes de estímulo fiscal. Todo apunta a que durante los próximos ejercicios se mantendrá esta tendencia, con una reducción del déficit que, según nuestras previsiones podría situarse alrededor del 5% en los dos próximos ejercicios.

No obstante, en el nuevo marco en el que el capital privado será más reacio a la adquisición de activos extranjeros, estos niveles continuarán siendo muy elevados. Por lo que después de este último ciclo de endeudamiento excesivo, la economía española, especialmente familias y empresas, deberá hacer caso de las palabras de Dickens..., es momento de recuperar las huchas.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Esta web no utiliza cookies y no incorpora información personal en sus ficheros

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2019 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...