edición: 2849 , Martes, 19 noviembre 2019
28/06/2012
OBSERVATORIO MERCADOS EXTERIORES

El alto crecimiento económico garantiza la estabilidad política en China

CRÉDITO Y CAUCIÓN

En general, la situación política interna de China es estable. Se espera que este año se produzca una transición sin sobresaltos en el principal puesto de poder en el 18 Congreso Nacional del Partido que se celebrará en noviembre.

Para evitar cualquier descontento social importante, el principal objetivo de la administración es preservar un alto crecimiento económico que permita crear puestos de trabajo, combatir la inflación y desarrollar una red de seguridad de bienestar público.

Las protestas y revoluciones de Oriente Medio y el Norte de África han puesto en alerta al gobierno chino ante la eventualidad de que se produzcan acontecimientos similares en su propio país. Las autoridades impiden las manifestaciones públicas, y cualquier crítica al gobierno a través de Internet es cada vez más difícil.

No obstante, a pesar de las similitudes entre la situación política de China y los países de Oriente Medio, una diferencia clave es que el nivel de vida de gran parte de la población china ha mejorado en los últimos dos años,  pasando el PIB per cápita de 847 dólares en 2000 a 5.000 dólares en 2011. Sin embargo, existen grandes diferencias de ingresos entre la población rural y la población urbana, al igual que entre las provincias costeras y la zona occidental del país. En los últimos años, el descontento social ha ido en aumento en varias provincias, alimentado por los casos de corrupción en los gobiernos locales, los problemas medioambientales y una escasa protección de la propiedad y los derechos sobre las tierras. En muchos casos, las autoridades locales han expropiado ilegalmente tierras de labranza para su uso comercial. Pero, hasta el momento, las protestas sólo han surgido a nivel local y han sido rápidamente contenidas por las fuerzas de seguridad.

Además de las cuestiones sociales, los problemas medioambientales también están suscitando una atención considerable. A Beijing le preocupa cada vez más la disponibilidad de alimentos a largo plazo dado el ritmo al que se están perdiendo las tierras cultivables como consecuencia de la contaminación y la industrialización forzosa.

RELACIONES INTERNACIONALES ESTABLES, PERO CRECE LA ASERTIVIDAD CHINA EN LA REGIÓN

Las relaciones entre China y Estados Unidos son en general estables, a pesar de algunas tensiones provocadas por la venta de armas de Estados Unidos a Taiwán y cuestiones de derechos humanos. En los últimos dos años, ha aumentado la preocupación del ejército estadounidense por el incremento de la capacidad militar de Beijing: especialmente por lo que respecta a la implicación de las fuerzas navales y aéreas de China en la proyección de poder en el Pacífico. El reciente giro en la estrategia de defensa estadounidense, que establece un nuevo foco en la zona de Asia-Pacífico, responde principalmente al objetivo de Washington de equilibrar el creciente poder chino en la región. Un problema es la creciente asertividad de Beijing en el Mar del Sur de China, donde reclama su soberanía sobre una importante área en forma de U, lo que está suscitando polémicas con varios países vecinos. De hecho, desde abril de 2012 han aumentado las tensiones con Filipinas por la soberanía de una isla en esa zona.

Se ha avanzado poco en las cuestiones económicas que enfrentan a China y a Estados Unidos, tales como los tipos de interés y el superávit comercial chino. El Yuan sigue ligado a una cesta de divisas y ha ido apreciándose lentamente–aunque demasiado lentamente según la Administración y el Congreso estadounidenses, que siguen ejerciendo cierta presión para que se aceleren los avances.

Las relaciones con Taiwán siguen tensas, si bien han mejorado considerablemente desde 2008: China siempre ha estado a favor de un gobierno liderado por el Kuomintang. Las tradicionalmente más bien difíciles relaciones con Japón también han mejorado desde 2008. El aumento de la demanda china de materias primas también ha supuesto un estrechamiento de sus relaciones con los estados africanos, con casi un tercio de las importaciones de petróleo de China procedentes de África.

LAS EXPORTACIONES CHINAS PADECEN LA CRISIS DE DEUDA DE LA EUROZONA

En 2010-2011, aumentó la inquietud por el sobrecalentamiento de la economía en China y la sostenibilidad de sus altos índices de crecimiento (10,4% en 2010) a raíz del aumento de burbujas de precios de los activos en el sector inmobiliario – en particular en las grandes ciudades- y en los mercados de valores, además de la escalada de los precios al consumo (5,5% en 2011).  Como consecuencia de la implantación de políticas de crédito más restrictivas destinadas a reducir la inflación y enfriar el sector inmobiliario, el crecimiento económico chino ha ido poco a poco desacelerándose: llegando a un 9,1 % en 2011.

Se prevé que el crecimiento siga desacelerando –hasta llegar al 8,3% en 2012- debido al debilitamiento de la demanda de las exportaciones chinas y al descenso de las inversiones. En el primer trimestre de 2012, el PIB aumentó en un 8,1%: su ritmo más bajo en casi tres años. Los mercados de la zona euro representan casi el 15% del total de las exportaciones chinas, de manera que la actual crisis europea y la menor demanda global generalizada han afectado al comercio chino. La menor construcción de viviendas también ha contribuido a esta ralentización. En abril de 2012, bajó el crecimiento tanto de las exportaciones como de las importaciones, en tanto que la producción industrial creció a su ritmo más lento jamás visto desde 2009 y se asistió a una caída de las ventas minoristas.

Gracias al crecimiento de la importación, el superávit de cuenta corriente se redujo en los últimos dos años, tendencia que se mantendrá en 2012 y 2013. En 2011, la cuenta de servicios arrojó resultados negativos, con muchos chinos marchándose de vacaciones al extranjero. Dada la debilidad del sector financiero, la liberalización de capital será gradual.

En respuesta a las debilitadas cifras económicas y al temor de que la economía pueda sufrir una recesión más grave de lo esperado en un futuro próximo, el gobierno ha adoptado medidas para impulsar la demanda interna, compensando así el peor desempeño de las exportaciones. A principios de mayo, el Banco Central rebajó el ratio de requisitos de reservas de los bancos –es decir, la cantidad de dinero que los bancos tienen que mantener en reserva- por tercera vez en seis meses, en un intento por aumentar el crédito. El 7 de junio de 2012, el Banco Central rebajó sus tipos de interés clave –por primera vez desde 2008. Así, los tipos de interés de referencia de los préstamos se redujeron en un cuarto de punto porcentual hasta situarse en el 6,31% y los tipos de interés de los depósitos pasaron del 3,5% al 3,25%. El objetivo es que el crédito más fácilmente disponible estimule la inversión y la demanda interna. Estas medidas se ven reforzadas por el hecho de que la inflación de los precios al consumo siguió bajando hasta llegar al 3,0% interanual en mayo de 2012 -tras situarse en niveles máximos en 2011.

Gracias a esta política monetaria flexible, se prevé que el crecimiento económico aumente en los próximos meses. Se prevé que en la segunda mitad de 2012 la caída en la exportación y la reducción de las inversiones se vean compensadas por un aumento de la demanda interna. El consumo privado se verá impulsado por la creación sostenida de empleo y la subida de los salarios.  La inversión del gasto público en educación, pensiones y sanidad (según se pone de manifiesto en el programa "una sociedad armoniosa") también favorecerá el consumo. Asimismo, el gobierno ha anunciado que incentivará la inversión privada en sectores como el de la energía, los ferrocarriles y las telecomunicaciones. El incremento en el gasto público hará que el déficit presupuestario aumente este año hasta situarse en el 1,8 % del PIB.

UNA POLÍTICA ECONÓMICA CENTRADA EN EL RECUPERAR EL EQUILIBRIO
Es importante para China que la economía recupere su equilibrio, ya que el enorme paquete de medidas de estímulo de 2008/09 exacerbó los desequilibrios de la economía al fomentar las inversiones, que actualmente suponen el 47% del PIB. Lo cual también supone un riesgo económico importante,  ya que no todas las inversiones han sido eficaces, sino que, sumadas a la masiva expansión crediticia de los últimos tres años, han provocado la burbuja del mercado inmobiliario.
El objetivo oficial de crecimiento del PIB del gobierno se ha reducido al 7,5% para 2012: es la primera vez en siete años que se sitúa en niveles inferiores al 8%. Esta cifra relativamente baja pone de manifiesto la ambición del gobierno de dirigir la economía hacia lo que considera un modelo de crecimiento más lento y más constante, lejos de las inversiones en industrias contaminantes, energéticas e insostenibles, y más orientado hacia el consumo doméstico, especialmente en servicios y "productos ecológicos", tales como vehículos y materiales de construcción energéticamente eficientes. Esta transformación ayudará a reducir la vulnerabilidad de China a la volatilidad de la economía global y a frenar la caída en la demanda de exportación. Con un mayor gasto en servicios sociales, el gobierno está intentando moderar la creciente desigualdad social y restaurar el equilibrio de la economía.

POLÍTICA MONETARIA: PERSISTE LA APRECIACIÓN GRADUAL DEL YUAN

El yuan mantiene de hecho un tipo fijo, con una paridad escalonada frente al dólar que permite cierta fluctuación dentro de un rango de tipos. La banda en la que el Yuan puede moverse frente al dólar se ha ido ampliando un 1% al día (frente al 0,5% anterior). Se espera que las próximas apreciaciones sean graduales, ya que un ritmo más acelerado perjudicaría a la competitividad internacional de las industrias y exportaciones chinas.

FACTORES DE RIESGO INTERNOS MITIGADOS POR UNA GRAN LIQUIDEZ Y SOLVENCIA

Si bien China está lejos de ser inmune a una demanda externa más débil, los principales riesgos del crecimiento futuro del país tienen que ver con el mercado interno. El gobierno local y el sector bancario constituyen pasivos contingentes para la administración central. A día de hoy, la deuda pública es moderada, pero si tenemos en cuenta este pasivo contingente –como la reestructuración bancaria en caso de deterioro del sector financiero y futuros costes de pensiones y seguridad social–, la deuda pasa a ser mucho mayor.

A pesar de que las autoridades han conseguido finalmente reducir el precio de los inmuebles, cada vez preocupa más que la sobrevaloración percibida pueda supeditarse a un brusco reajuste de los precios. Además, la inversión inmobiliaria ha sido uno de los principales motores del crecimiento económico en el pasado y un brusco reajuste de los precios podría tener un impacto en toda la economía.

Además, China tiene un sector bancario débil. La cuestionable calidad de los activos constituye un motivo de inquietud. Los bancos chinos desempeñaron un papel fundamental en el programa masivo de medidas de estímulo 2008/2009.  El crédito bancario aumentó un 12% en 2008, un 31% en 2009 y un 18% en 2010, lo que supuso un alto gasto de inversión. En general el crédito bancario al sector privado se situó en el 131% del PIB a finales de 2011, frente al 107% del PIB al cierre de 2008.

Este fuerte aumento del crédito ha suscitado dudas sobre la calidad de los préstamos y se prevé que dé lugar a activos deteriorados. Una parte importante de las inversiones financiadas por bancos corresponde a sociedades de inversión de las autoridades locales (LGIC, por sus siglas en inglés).  Sin embargo, se estima que entre el 20% y el 25% de esos préstamos a las LGCI conllevan mucho riesgo. También preocupa la fuerte exposición de los bancos al mercado inmobiliario.
Si bien los préstamos no rentables en el sector bancario siguen siendo escasos (1%), este porcentaje subirá irremediablemente a medio plazo. A corto plazo, el aumento del “sistema financiero en la sombra”, que obvia la normativa bancaria habitual, también constituye un motivo de inquietud. Los problemas del sector bancario podrían llegar a extenderse al conjunto de la economía, pudiendo incluso provocar la necesidad de una intervención del Estado para ayudar al sistema financiero.

Los potenciales  problemas del sector bancario están estrechamente ligados al problema de las cuentas de los organismos de los gobiernos locales, que desempeñaron un papel importante en la política de estímulo masivo de 2008 y 2009. Existe mucha inquietud sobre la calidad de sus inversiones y los informes que hablan de altos niveles de endeudamientos han suscitado dudas sobre la salud financiera de los gobiernos locales. La Oficina Nacional de Auditorías de China comunicó que la deuda de los gobiernos locales ascendía al 26,5% del PIB al cierre de 2011. Dada la importancia que tienen los ingresos por venta de terrenos para la financiación del gasto de los gobiernos locales, cualquier ajuste brusco a la baja del mercado inmobiliario podría dificultar la financiación y dañaría al sector bancario en su papel de grandes acreedores.

No obstante, al contrario que muchos mercados maduros, las autoridades chinas siguen teniendo margen para estimular la economía. El gobierno central tiene un déficit presupuestario menor, su deuda pública y externa es muy baja, y las reservas internacionales de China son enormes. Esto constituye un colchón para la economía en caso de cualquier impacto externo o interno, ya que el gobierno dispone del músculo financiero necesario para adoptar las contramedidas que procedan.

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