edición: 2616 , Viernes, 14 diciembre 2018
17/05/2017

El alza disparatada en el precio de las ciber monedas despierta el temor a que el mercado se desmorone

La moda de las colocaciones iniciales de dinero virtual arrastra a una generación de nuevos especuladores
Carlos Schwartz
A pesar de que el nombre de Bitcoin se ha aferrado al imaginario popular como una moneda esta carece de cualquier representación física que la pueda asemejar a un medio de pago estable. Entre otras cosas porque a pesar de que se la puede mover alrededor del mundo a través de la red de plataformas que la negocia,  no hay ningún prestamista de último recurso dispuesto a hacer bueno el compromiso de pago de la misma y a mantener su valor dentro de los márgenes de lo que un banco central puede realmente hacer. Ciertamente que el dinero en una cuenta corriente es un apunte contable. Pero el banco se ve obligado a convertir ese apunte en dinero físico en una ventanilla si el cliente lo pide y a hacer los pagos que ordene el titular de la cuenta. Bitcoin fue, es y será un apunte inmaterial que a diferencia de una música en formato digital que se puede reproducir o archivos de texto que constituyen un libro, no puede reproducirse bajo ninguna suerte de sistema de ejecución. Será por siempre jamás una anotación en un sistema de registro distribuido.
La desaparición de Bitcoins de las cuentas de la “minera” y mercado de esta moneda, Mt. Gox, ha puesto además en entredicho la teoría según la cual no puede haber robo de Bitcoins. En estas condiciones el fuerte incremento del precio de esta “cripto moneda” en el último año ha despertado el temor a un crack en el mercado, a una precipitada caída del valor de la moneda que está determinado por factores subjetivos. En el último mes el precio de la moneda ha subido un 55% para sobrepasar el precio del oro en el mercado con 1.900 dólares por unidad. Pero este es sólo un detalle.

De acuerdo con analistas autorizados del mercado de monedas “alternativas”, no solo cripto monedas, hay no menos de 800 de estas en circulación. A tal extremo que el valor de su saldo vivo mientras no haya una corrección del mercado es del orden de los 50.000 millones de dólares. Una de las modas de inversión más recientes son las colocaciones iniciales de monedas (ICO, por sus siglas en inglés) sean estas cuales sean. La idea es la misma que la salida a bolsa de empresas en los mercados alternativos o las rondas de financiación de 'start ups'.

Los que han generado la moneda capitalizan la demanda ampliando o consolidando su negocio, o a lo mejor simplemente haciendo caja con esa operación. De acuerdo con fuentes del sector el perfil habitual del inversor en este tipo de monedas es un técnico del sector de la informática que cree a pies juntillas en el futuro del sector y se fía más de estos engendros que de las ofertas bancarias. “Pero lo cierto es que no se trata de un inversor sofisticado con conocimientos sobre los mercados y las clases de activos, simplemente consideran a las criptomonedas como algo que les resulta afín a lo que hacen en la vida real”, señala un “broker” del sector de las criptomonedas.

La carrera alcista entre estas monedas mantiene el ritmo y ha creado una cierta incomodidad a los analistas de inversiones que consideran que hay una burbuja similar a la que se registró a finales de los 90 con las “dot com”. Hace un mes “salió al mercado” una nueva moneda bajo el nombre de Muse. Con unos pocos miles de dólares de inversión cualquiera que haya entrado en esa moneda se puso las botas porque su inversión es ahora equivalente a 500.000 dólares, la semana pasada el precio de la moneda subió un 278%. La preocupación de los analistas es fácil de comprender.

Muchas de estas inversiones especulativas se han hecho tomando prestados Bitcoin a un cierto plazo en las plataformas que actúan como mercados para esa moneda. Un ejemplo de estas monedas es Ether, lanzada al mercado por la plataforma Ethereum en 2014 al precio de 0,40 dólares por unidad que hoy tiene un valor de mercado de 92 dólares. La empresa dotada de un plan de negocio a la hora de sacar su moneda al mercado recaudó 18 millones de dólares. Ethereum tiene una peculiaridad y es que se basa en un sistema de contratos que establecen un límite de la emisión de la moneda. Su cantidad es una magnitud fija.

La mayor parte de las copias de bitcoin por el contrario están sujetas a la posibilidad de explotarlas mediante la “minería”. Esta actividad consiste en una generación de monedas sobre la base de la fuerza bruta de los ordenadores encadenados al servicio de “emitir” unidades contables en el sistema de registro distribuido que es la base teórica de la inviolabilidad de bitcoin y sus pares. La actividad de la “minería” en sí misma genera riqueza para el que la explota en tanto que tiene derecho a una fracción de la emisión que pone en circulación.

El auge de las cripto monedas amenaza con beneficiar de forma especial a los ciber criminales que han pedido rescate por la información que ha encriptado ilegalmente el virus Wannacry inyectado por ellos a escala global en Internet: el rescate se paga en bitcoins, aunque los cacos parece que hasta el momento sólo  han obtenido 55.000 dólares con su operación a escala mundial. Algunos analistas señalan que el objeto de la inversión es poco relevante, mientras por el contrario lo que es muy relevante es que los mercados que operan en las monedas alternativas toman dinero del público para el desarrollo de sus unidades de cuenta.

Y cada vez que se toma dinero del público con un activo que se denomina objeto de inversión la actividad debería recaer en un mercado regulado y no seguir actuando por libre de forma “asilvestrada”. En marzo la Securities and Exchange Commission (SEC) la comisión de valores estadounidense rechazó un fondo cotizado en bolsa (ETF) para Bitcoin tras un procedimiento de años de debate. La acción de la SEC hizo caer la cotización de Bitcoin un 18%, aunque la criptomoneda se recuperó hasta sus niveles actuales en poco tiempo. La SEC anunció este mes que va a revisar su dictamen a solicitud de los promotores del ETF, los hermanos mellizos Tyler y Cameron Winkelvoss vinculados a la empresa Digital Asset Services.

Los analistas del sector consideran de que no hay elementos del mercado que puedan hacer a la SEC cambiar de opinión. El regulador afirmó en marzo que: Para ser aprobado un mercado que opere con un ETF sobre bitcoin “requiere acuerdos compartidos de vigilancia con mercados significativos para comercializar el activo subyacente o los derivados sobre el mismo. En segundo lugar, dichos mercados tienen que estar regulados”.

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