edición: 2361 , Lunes, 11 diciembre 2017
01/02/2016

El aumento del precio del petróleo promovido por la asfixia de Caracas puede disiparse sin consecuencias

Un intento de Venezuela instrumentado por Rusia asusta a los mercados de futuros de crudo
Carlos Schwartz
La semana pasada los operadores de futuros en el mercado del petróleo se lanzaron de forma precipitada a recortar posiciones tras declarar el ministro de Energía ruso, Alexander Novak, que tenía previstas reuniones con la OPEP en febrero destinadas a discutir una posible reducción del 5% de la producción de petróleo por parte de los exportadores. Arabia Saudi ha declarado el año pasado en vísperas de su reunión semestral que la única posibilidad de acordar una reducción de la producción de crudo era llegando a un acuerdo con países productores que no son miembros de la OPEP. Los contactos en ese sentido no prosperaron entonces. La OPEP se apresuró tras las declaraciones de Novak a desmentir que hubiese prevista ninguna reunión extraordinaria del cartel.
Venezuela lleva adelante una campaña de presión sobre el cartel de exportadores para materializar una reunión extraordinaria con el objetivo de acordar una reducción de la producción destinada a poner fin a la caída de los precios del crudo. Caracas anunció el fin de semana que su ministro del Petróleo y presidente de Petróleos de Venezuela (PDVESA), Eulogio del Pino, tenía previsto entrevistarse con Novak y con el presidente de Rosneft, Igor Sechyn, a comienzos de esta semana. El incidente pone de relieve que el mercado de crudo está sobrevendido.

Del Pino dijo además que el miércoles se entrevistaría con autoridades de Qatar y el jueves con autoridades de Arabia Saudi. El anuncio ha dejado al descubierto la maniobra de Novak: no se está en el proceso de negociar un recorte de la producción de crudo del 5%. Por el contrario estamos ante una nueva ofensiva de Caracas en su intento de lograr un recorte de producción que ponga fin a la caída de los precios del crudo.

El Gobierno de Venezuela hace frente a una verdadera asfixia financiera que ha despertado la inquietud de que pueda suspender pagos a corto plazo. Nigeria, también en dificultades por la caída de los precios del crudo, ha solicitado este fin de semana al Banco Mundial y al Banco Africano de Desarrollo un crédito extraordinario de 3.500 millones de dólares tras soportar un fuerte deterioro de sus ingresos fiscales.

En cualquier caso, la sugerencia rusa de que se podría llegar a un acuerdo con la OPEP sobre un recorte del 5% de la producción tuvo un efecto fulminante sobre los precios porque los operadores de los mercados de futuros se asustaron exhibiendo la desconfianza que tienen sobre la persistencia de la caída que ellos mismos han agudizado con sus posiciones cortas. El temor de los especuladores a quedarse con los dedos pillados en una inflexión del mercado ha operado el milagro.

Las declaraciones de un portavoz de Rosneft afirmando que no existía ninguna novedad en la situación respecto del año pasado, el mes pasado, o la semana pasada, y que toda la algarabía era “una estupidez” ocasionada por “gente que no puede leer” ayudó a desinflar las expectativas y dio a los acontecimientos su dimensión  real. Un acuerdo entre Rusia y la OPEP es teóricamente posible pero de momento irrealizable en la práctica. El presidente de Rosneft, Igor Sechin, lo puntualizó en reiteradas ocasiones. Una orden del Gobierno para reducir la producción sería difícil de cumplir por las condiciones meteorológicas de Rusia, sus compromisos internacionales y las características propias del mercado petrolero interno. Por añadidura es dudoso que el presidente Vladimir Putin tome una decisión al margen de su estrecho colaborador Sechin.

Venezuela y Nigeria seguirán presionando al cartel de exportadores para lograr una reducción de la producción pero de momento es dudoso que logren un avance en este sentido. Lo que está claro es que las maniobras de Novak lograron frenar la caída del precio del crudo y crear incertidumbre entre los operadores con posiciones cortas a quienes una subida repentina del precio del crudo puede arruinar. Pero los factores de fondo siguen siendo contrarios a una subida repentina de los precios.

La Agencia de Información de la Energía estadounidense dijo la semana pasada que el volumen de crudo almacenado en el país ha roto un nuevo récord con 494,4 millones de barriles. La cifra es superior al anterior récord registrado en abril de 2015. Mientras, fuentes del mercado de crudo señalan que el Gobierno ruso está embarcado en una operación para incrementar las cargas fiscales sobre las petroleras para hacer frente a las caída de ingresos por el precio del crudo y su efecto sobre el presupuesto.

Las petroleras se oponen a una medida de ese tipo, entre otras cosas porque afirman que les obligará a recortar las inversiones aun más que lo que han hecho hasta ahora debilitando las posibilidades futuras de explotación cuando los precios recuperen su normalidad. Pero el gobierno no está en condiciones de escuchar al sector porque el rublo ha recibido un fuerte castigo encareciendo las importaciones y la caída de ingresos ha multiplicado el déficit fiscal del país. Los objetivos fiscales del Gobierno por lo tanto podrían chocar con una reducción de la producción ya que esta tardaría en equilibrar el mercado si es que lo hace.

De acuerdo con las fuentes del sector una reducción del 5% no sería suficiente para limitar los excedentes que hay en el mercado y tendría “más que nada un efecto psicológico”. Un factor a tener en cuenta es que Irán tiene 40 millones de barriles almacenados que va a volcar al mercado, mientras que tiene previsto aumentar la producción ahora que se han levantado las sanciones en su contra.

Entretanto, el efecto de la caída de precios está siendo devastador para las empresas del sector. La semana pasada Chevron se convirtió en la primera gran petrolera en dar sus resultados trimestrales. Anunció las primeras pérdidas en 12 años en el último trimestre de 2015. La cifra negativa fue de 588 millones de dólares comparado con un beneficio de 3.470 millones de dólares en el mismo trimestre un año antes. Un dato significativo de sus resultados es que la actividad de refinería ha acusado una caída de sus márgenes. Esto sugiere que las petroleras integradas que habían amortiguado la caída de los precios del crudo con la actividad de refinería pueden encontrar problemas para sostener sus objetivos financieros.

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