edición: 2935 , Viernes, 27 marzo 2020
18/03/2009
El FGD se agota en la primera fusión de dos cajas

El ‘banco bueno’ enfrenta al vicepresidente y al secretario de Estado

Solbes dice no y Vegara por qué no
Vegara y Solbes
Juan José González

La vieja discusión sobre que el FGD se agotará con el primer roto, la fusión de CCM y Unicaja -se comerá el 75% del dinero del Fondo- permite recuperar la no menos vieja polémica del banco bueno, o del banco malo, depende de quién sea el que imponga al final su tesis. La referencia es para Pedro Solbes y para David Vegara. Son conocidas por el público sus diferencias intelectuales, generacionales y metodológicas. El ortodoxo Solbes, partidario de utilizar al ICO como instrumento financiero para resolver la falta de liquidez y hacerse con los activos de las entidades, siempre y cuando se trate de activos de alta calidad, se encuentra frontalmente con la idea de David Vegara, heterodoxo, imaginativo y mil veces más rápido que su jefe, discrepa y se muestra a favor de la solución de un banco malo para limpiar los balances de las entidades financieras, “siempre que no se creen disfunciones”.

“Si se agota el FGD habrá dinero público para las entidades con graves problemas” dijo Solbes recientemente. Y parece que ha llegado el momento de poner la solución sobre la mesa, la del Consejo de Ministros, porque la urgencia viene dada por el agotamiento de ese Fondo de Garantía de Depósitos de tamaño y dimensión más cercano de la anécdota que de la necesidad real. Y si no, ¿por qué vía se va a inyectar dinero en las cajas con auténticos apuros para llegar a fin de mes (de éste mes)?

Al final estas discusiones acaban obligando al jefe a poner los galones de vicepresidente 2º e imponiendo la idea del banco bueno frente al banco malo. Hay que tener en cuenta que el modelo de banco malo que lanzó el Gobierno de EE UU está pensado para reunir "activos hipotecarios que puedan tener dificultades", y este es un problema que no tenemos planteado, asegura Solbes. En realidad, señala un economista “no estamos tratando la compra de activos tóxicos sin sustrato de apoyo, sino que se trata de cubrir los desfases entre el valor de tasación actual de los inmuebles y el valor de tasación motivo del préstamo hipotecario”.

Una polémica que sirvió para poner de manifiesto que en el ministerio de Economía hay muchos asuntos que crean discrepancia y, lo que es peor, división. Hay que recordar que cuando el 2 de febrero Vegara se mostraba partidario de sacar los activos tóxicos de los balances por la vía más práctica, lo que equivalía a aceptar la idea de un banco malo, Solbes replicaba siete días más tarde que “en España no habrá banco malo para activos tóxicos derivados de las subprime porque aquí de subprime, poco o muy poco” y añadió que además para eso, tenemos al ICO.

Curiosamente, la solución de un banco malo, aunque no sea aprobada por todos, nadie la rechaza de forma radical, ya que es una fórmula destinada a eliminar el veneno del sistema y cuya forma de llevarlo a cabo es, sencillamente, un banco, al que denominamos ‘malo’ que es el que limpia los activos tóxicos de los balances del sistema bancario que adquiere los activos a precio de mercado y obliga a los bancos a amortizarlos.

Pero las cajas, como se ha escuchado ayer por boca del presidente de la CECA Juan Ramón Quintás, piden auxilio ante la imposibilidad de resolver sus propios problemas y convencidas que al final será el Banco de España el que deba poner en marcha algunas operaciones de salvamento en cajas de ahorros que cuentan con denominadores comunes en problemas. Acciones que se preparan para los próximos meses y para las que aún no se ha tomado decisión respecto al tipo de instrumentos que se utilizarán.

Varios miembros de la UE cuentan con un organismo similar al ICO español aunque orientado a funciones más cercanas al capital riesgo y próximas a la pequeña y mediana empresa. Así que el ICO aparece en esta crisis como un instrumento que puede reunir las condiciones de banco bueno (según Solbes) o malo (según Vegara).

La mecha del debate se encendió esta misma semana, en las reuniones previas al Consejo de Ministros, porque se esta acelerando la agenda en la que se incluyen los temas que serán potencialmente tratados en el próxima reunión del G-20 el 2 de abril en Londres. La forma en que se abordarían algunas decisiones, del tipo de intervención, apoyo, inyección o nacionalización de entidades financieras, saldrá de esa reunión. Concretamente, en el caso de la adopción de un sistema de banco bueno, o malo, el Ejecutivo español se muestra partidario de que sea una iniciativa que parta de la Comisión Europea y que este supervisada por el Banco Central Europeo. Merkel esta en contra de este instrumento mientras que Almunia se muestra favorable a su aplicación. Se intenta de esta forma, que la responsabilidad política sobre posibles actuaciones locales recaiga sobre un ente menos próximo –físicamente- al problema y que refuerce al mismo tiempo, independencia de criterio, trato y voto.

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