edición: 2616 , Viernes, 14 diciembre 2018
24/02/2016
banca 
Negocio bancario

El Banco de España descuida sus funciones y no advierte de los riesgos a los ahorradores

La banca suma comisiones de gestión en fondos de inversión mientras los inversores sufren los efectos de la caída bursátil
Juan José González
El dinero lleva varios meses inquieto y los ahorradores optan por `atrincherarse´ en los fondos de inversión sin reparar en los riesgos de una caída bursátil. Los bancos, agotado el margen que proporcionó en el pasado el ahorro de costes -por menores remuneraciones- ponen ahora el foco en las comisiones de gestión de los fondos. Se cuestiona si el Banco de España debería haber advertido con antelación a los ahorradores sobre los riesgos de mercado que influyen y repercuten en el valor de las carteras de los fondos. A todo esto, el horizonte del negocio bancario se desvanece ante la percepción general de que el precio del dinero está próximo a cero, una situación propiciada por la política de bajos tipos de interés del BCE. Es la realidad, pero es todavía peor la certeza de que esta situación se prolongue en el tiempo, no sólo en 2016, sino también en buena parte del siguiente. Así las cosas, los consejos de administración de las entidades dedican una parte de su tiempo a debatir sobre el asunto, todo un problema si se tiene en cuenta que los datos que llegan de la actividad bancaria adelantan un primer trimestre desconocido, regresivo e insinuante sobre el futuro de las cuentas.
La caída -más bien el desplome- de la rentabilidad de los depósitos a plazo hasta casi el cero absoluto, se ha cobrado la primera víctima en las nuevas operaciones de los particulares. Algo que, simultáneamente, convirtió en ganadores a las entidades financieras, hasta el punto de que ese trasiego de dinero -la menor remuneración del dinero a los clientes- se ha convertido en el ahorro de costes providencial para los bancos y que le ha convertido en el principal alimento del margen de intereses en el último ejercicio. Las cuentas del sector muestran que si el ahorro de costes en depósitos fue de unos 5.900 millones de euros en el pasado ejercicio, significa que uno de cada cuatro euros del margen de intereses procede de la caída del precio del dinero. Lo que equivale a que una cuarta parte del negocio recurrente bancario se debe al ahorro de costes de los depósitos.

Los resultados del sector en 2015 confirman el valor aportado por la caída de la rentabilidad de los depósitos a las cuentas, al mismo tiempo que se deben sumar al incremento de las comisiones que en ese ejercicio ascendieron a 19.288 millones de euros, 1.000 millones (5,1%) más que en el ejercicio anterior. Son unos resultados que se producen en un contexto positivo, de crecimiento económico y de empleo y, por tanto, de mayor confianza. Sobre el papel todo parecía encaminado hacia un avance en las mismas condiciones económicas y laborales que serían confirmadas tras las elecciones generales del 20 de diciembre, pero que en la práctica no se ha producido. El frenazo a las expectativas positivas parece haberse instalado en el ambiente.

El negocio bancario se había animado en la segunda parte del año pasado siguiendo la estela del mayor consumo privado, de una inflación contenida y baja y unos precios de unas materias primas, en particular, los combustibles. Era una recuperación de la actividad bancaria basada en la lenta recuperación del crédito, a su vez, consecuencia de la liquidez del BCE. Por otro lado, en este contexto, los ahorradores ya habían decidido que la única forma de combatir y compensar la caída de la rentabilidad de los depósitos era la de desplazar el dinero de los depósitos a otros activos más rentables. De esta forma, casi un 16% del volumen de depósitos se trasladó a los fondos de inversión.

Por tanto, la caída del precio del dinero y la consecuente menor remuneración del pasivo, ha llevado a un aumento notable en el saldo de fondos de inversión de las gestoras bancarias, de modo que el dinero que abandonó las cuentas de depósitos a la vista y a plazo se ha convertido en fuente de mayores ingresos por comisiones para la banca, pero no en más rentabilidad del dinero para los ahorradores que ahora contemplan el espectáculo de caída en la rentabilidad de sus inversiones. La mayoría de los fondos están invertidos en acciones de compañías cotizadas, lo que parece indicar que las pérdidas de la Bolsa se han proyectado sobre las valoraciones de cartera de los fondos.

Como resultado de la nueva situación de los mercados, los bancos habrán logrado asegurar los ingresos por comisiones -de gestión de fondos de inversión- y mantendrán los costes más bajos del pasivo por el mantenimiento de los bajos tipos de interés. Y sin embargo, los ahorradores que hayan optado por el traspaso de depósitos a fondos estarán sufriendo las inclemencias de la borrasca bursátil. Pero sobre todo, a diferencia de las cuentas en depósitos, los fondos sujetos al vaivén de los mercados, tienen un riesgo notablemente mayor al de una cuenta o depósito a plazo que, en el peor de los casos se mantendría en cero o próxima a cero. El Banco de España debería haber advertido a los inversores sobre estos riesgos, de la misma forma que en su día avisó a las entidades sobre las consecuencias negativas de una guerra del pasivo para sus cuentas.

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