edición: 2362 , Martes, 12 diciembre 2017
10/09/2010
La urgencia en recapitalizar las entidades de ahorro acelera los cambios normativos

El Banco de España sigue la ruta alemana en la reordenación de las cajas

Sin recursos no hay SIP que pueda salir adelante y los de las cajas catalanas peligran
Juan José González

Un nuevo decreto que verá la luz previsiblemente en noviembre, y que se unirá a las reformas de la LORCA, hará posible que las cajas de ahorros puedan colocar una parte de su capital social en los mercados de renta variable. El Banco de España parece haber encontrado la fórmula o sistema para superar los inconvenientes jurídicos promovidos por al menos tres cajas medianas y cinco pequeñas para evitar ser absorbidas en un proceso de fusión en el que por obligación les había puesto el supervisor. Poner barreras a que las cajas de ahorros puedan acudir al mercado de valores es tanto como firmar la defunción de varias marcas, pero también de varios SIP en marcha. En el Banco de España están convencidos de que las cajas necesitan bastante más recursos que los 16.000 millones de euros que pueden cubrir el Fondo de Garantía de Depósitos y el FROB, aunque esta cantidad se quede pequeña en comparación con las necesidades reales para mantenerse en el mercado financiero de forma operativa.

Pero los responsables del banco central no quieren precipitarse en este asunto y, en vez de alimentar las esperanzas de una rápida solución a los problemas de las cuotas participativas, han optado por dilatar los plazos en los que las cuotas verían la luz en el mercado: se prefiere seguir la corriente reformista del sector emprendida por Bruselas, en vez de acometer la reforma en solitario. Por su parte, las cajas tienen la sensación de estar en terreno de nadie y que el supervisor estaría a la espera de ver con claridad el modelo que aplique Alemania en su reordenación de los bancos locales y cajas de ahorros regionales.

En la actualidad, el Banco de España esta inmerso en el proceso de reordenación bancaria, en particular, en las cajas de ahorros, y mantiene la misma preocupación que al principio del proceso. Es decir, si las cajas no pueden emitir preferentes ni convertibles para financiarse mientras no concluya el proceso de reordenación, cómo van a conseguir los recursos necesarios para abordar la nueva situación que se le presenta a una entidad que ha pasado de contar con 500 sucursales a tener que coordinar 1.500. En el sector se da por descontado que fusiones como la de Unnim (Caixa Catalunya) puede tener serios problemas sino logra recapitalizar la fusión para lo cual apenas dispone de poco más de cuatro meses.

La última de las tácticas elegida por el emisor destaca la oportunidad que se abre con la necesidad apremiante de la banca alemana –y también sus cajas y bancos locales- para poner en orden el sector bancario al completo, de arriba abajo. Con una banca alemana descapitalizada hasta extremos insostenibles, el Gobierno alemán parece querer ganar tiempo en la recuperación económica del país para que sean los bancos uno de los principales beneficiarios de la actividad económica.

Sin embargo, desde Bruselas, el economista jefe del Banco Central Europeo, Juergen Stark presiona, como puede, para que el Gobierno de Merkel pise el acelerador de las reformas financieras y permita que los bancos alemanes, también las cajas y los locales, puedan buscar recursos en los mercados de capitales y, más concretamente, puedan vender parte de sus acciones a grupos privados, es decir, que puedan proceder a una privatización con absoluta libertad.

La preocupación del BCE no es otra que la que marca el déficit en recursos financieros de las diez mayores entidades del país germano cuyas necesidades de recapitalización, solamente para ajustarse a la normativa del Comité de Supervisores de Basilea, ascendería a 105.000 millones de euros, según Bruselas. La situación del sector bancario alemán no dejaría de ser una de esas preocupaciones internas sino fuera porque los mercados aprovechan estas situaciones para realizar ataques especulativos. En particular, los mercados no han aceptado como buena práctica la postura de las entidades germanas de negarse a publicar la mayoría de los resultados de las pruebas de  stress, ocultando algunos datos confidenciales respecto a sus posiciones en renta soberana de algunos países en crisis o en bancarrota técnica.

Si las dudas que tienen los mercados respecto a la solvencia de la banca alemana que no se ha sometido a las pruebas de stress, mantienen a las entidades germanas bajo sospecha permanente, las españolas, sobre las que recae un suspenso para varias de sus cajas en esos test, son metidas también en el mismo paquete por parte de los inversores internacionales. Así que la única forma de hacer posible que las cajas supervivientes a la concentración actual tengan viabilidad futura es permitiendo que se privaticen y puedan conseguir recursos en un mercado que se cierra y abre, según el último en llamar a la puerta.

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