edición: 2361 , Lunes, 11 diciembre 2017
20/01/2016
banca 
Comienza el movimiento

El Banco de España sugiere que los grandes bancos se ’coman’ a los pequeños

Las sinergias marcan la pauta en la nueva fase de consolidación, de ellas dependerá la solución de varios problemas a la vez
Juan José González
El mal tiempo que dibujan algunas borrascas parece estar en el origen de la demora en la señal de salida de los movimientos corporativos bancarios. Resaca electoral, cierre anual de cuentas, Gobierno en funciones y demás problemas se dan cita en el inicio del año y provocan un arranque de la nueva fase de consolidación en cámara lenta. El Banco de España ha fijado criterios y comunicado a los interesados -los compradores- sus preferencias, sin perjuicio de que luego los implicados elijan pareja. El tiempo corre en esta ocasión en contra de las entidades, pues la presión sobre los beneficios se dispara en 2016 y aumenta la exigencia de los reguladores sobre el capital, aspecto que impacta de lleno en la rentabilidad. El escenario parece despejarse y se perciben con mayor definición algunos de los protagonistas.
Si 2016 se caracterizará para la banca por algo será por una mayor presión sobre los beneficios y, por ello, mayor exigencia sobre los márgenes. Pocos avances se esperan de la reducción de costes generales y de financiación mientras se mantienen, y al alza, las exigencias de capital. Costes, rentabilidad y capital, tres problemas que se pueden resolver de forma sucesiva si los números de las sinergias lo permiten. Se intensifica el proceso y aceleran los contactos. El Banco de España se mueve con mayor rapidez para explicar un nuevo marco normativo europeo más exigente para el sector bancario.

En el capítulo de la reducción de las redes, el proceso seguirá adelante porque si el criterio de generar sinergias se mantiene como el mayor aliciente de los procesos de concentración, en el caso español está más claro aún dado el fuerte solapamiento existente entre las redes de las 14 entidades financieras. La mayor parte de ellas calculan niveles medios de sinergias que podrían superar el 40% de los costes del banco adquirido. Al menos, es lo que indican los resultados de las operaciones más recientes realizadas en el mercado español.

Si esto es así, es razonable que en una nueva oleada de fusiones, las autoridades contarían con sus preferencias, puesto que los movimientos y combinaciones de entidades, influirían de forma notable en la conformación futura del sector y, por supuesto, en los niveles de riesgo, costes, ingresos, capital y demás ratios. Para el Banco de España, y de ahí sus preferencias por uno u otro tipo de operación, que los más grandes bancos se `coman´ a los más pequeños o medianos siempre será mejor en la medida en que se producirían mayores sinergias, dado que la red del grande es muy superior a la del pequeño. Por contra, una fusión entre entidades pequeñas provocaría un menor ajuste de capacidad y, por ello, menores sinergias.

Con las cartas sobre la mesa, Bankia, Popular y Liberbank aparecen en las quinielas como probables candidatos a ser adquiridos. Difícilmente las tres entidades cuentan en la actualidad con recursos suficientes como para ejercer el complejo papel de comprador. Bankia, recuperado tras la primera fase de saneamiento y reestructuración, se encuentra ahora en una nueva fase de la que saldrá un nuevo plan estratégico. El movimiento se puede interpretar como un acto previo a una próxima operación corporativa.

Pero en todo caso, un banco nacionalizado y con los recursos limitados no parece que vaya a jugar, de forma inmediata, como comprador. Justas andan también las fuerzas y los recursos en Popular, aunque donde se muestran escasas con toda crudeza es en Liberbank, excaja cotizada en el Mercado Continuo bursátil y con serios problemas de rentabilidad. Es una clara candidata a ser absorbida que encajaría a la perfección en Caixabank (con mayor experiencia y conocimiento del mercado asturiano) y Santander. En BBVA se muestran `servidos´ en el norte asturiano, y rechazan cualquier interés estratégico por Liberbank.

No sucede lo mismo con Bankia, quizá la pieza angular o el eje alrededor del cual puede girar el proceso de consolidación bancaria. BBVA, al igual que otras entidades, han identificado siempre una oportunidad en la compra de Bankia. Un único motivo parece mover al banco de Francisco González: el elevado nivel de activos fiscales diferidos (DTA): la adquisición de Bankia por BBVA se beneficiaría del gran volumen de dichos activos -garantizados por el Estado-. En todo caso, el banco de FG se ha mostrado siempre más dispuesto que Santander y Caixabank al encaje en su grupo del nacionalizado. Lo que no resta para que Santander y Caixabank hayan identificado (al igual que el BBVA) el mismo atractivo de los DTA en la entidad madrileña.

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