edición: 2828 , Viernes, 18 octubre 2019
14/04/2011
Impasse en el nuevo banco, que peligra por la división interna de los dos copresidentes

El Banco de España trata de evitar la ruptura en Banca Cívica tras el fracaso de Banco Base

Forzado por los plazos, la Cívica aumentaría su apelación al Frob en 850 millones
Antonio Pulido (Caja Burgos) y Enrique Goñi (Caja Navarra)
Juan José González

Primero fue Banco Base y ahora es Banca Cívica la que parece amenazar ruptura. Esta es una de las entidades de la que el Banco de España cifra unas necesidades adicionales de capital de 850 millones de euros, a los que hay que sumar las ayudas públicas solicitadas al Frob por valor de 977 millones. Recapitalizado el banco, la unión de Caja Navarra (CAN), Cajasol, Canarias y Burgos, aún se queda corta, y a bastante distancia del tamaño crítico estimado como el más adecuado para que los inversores privados institucionales (fondos y bancos de inversión) identifiquen que Banca Cívica es una opción atractiva de rentabilidad. Por supuesto, es una situación, la actual -peleas políticas en la cumbre incluidas- que aleja de cualquier chance a un grupo de cajas -cuyo sumatorio en recursos, 77.850 millones de euros, debería dar para mucho más que esa pelea-pulso de los dos copresidentes- que pretende conseguir en el mercado bursátil lo que se le niega por la vía de un socio financiero.

Las desavenencias entre los dos copresidentes del banco, Antonio Pulido (Cajasol) y Enrique Goñi (Caja Navarra) está situando la unión con el resto de socios al borde de la ruptura, al menos eso parecen indicar las prisas y la presión ejercidas por el Banco de España en la última semana. El pasado viernes, se llegó a hablar, incluso, de un ultimátum del supervisor, quien habría advertido a las dos cajas que lideran la Banca Cívica (con un 29% cada una de estas dos) la urgencia en resolver los planes para esos 870 millones de euros adicionales, y que el supervisor estaría intentando que no salieran también del Frob.

Al Banco de España le preocupa ahora si Banca Cívica cuenta con algún plan ‘B’ para, entre otras cosas, llevar a cabo una expansión de la entidad que según la estrategia de los copresidentes iba a ser la base para casi el 50% del crecimiento futuro de la nueva entidad. Estrategia y planes de crecimiento que pasaban por el ambicioso proyecto de firmar acuerdos de colaboración y negocio con entidades locales en EE UU, si bien, hasta la semana pasada Banca Cívica no contaba todavía con las autorizaciones para poder abrir su oficina de representación.

También preocupa al Banco de España el difícil encaje de bolillos que deberá afrontar la entidad en el caso de que no se encuentre ningún socio institucional financiero para formar parte del proyecto, lo que tendría su reflejo en la parte del capital que Banca Cívica espera conseguir por la vía de la salida a bolsa.

El grupo Banca Cívica no parece tener una mala foto en el momento de encarar un año complicado para todo el sector financiero, y particularmente para las entidades en proceso de transformación societaria, como es el caso. Con los saneamientos realizados en el pasado ejercicio, el grupo puede exhibir un core capital del 8% y un Tier 1 cercano al 10%. Con márgenes a la baja y reducción de la actividad crediticia y financiera en general, el tándem Pulido-Goñi esperan dar la vuelta a una entidad que en el presente ejercicio mejorará margen bruto, margen de intereses y beneficio bruto. Y todo ello a pesar de estar gestionando una reestructuración o, como prefieren en la entidad, “adaptación de tamaño a las nuevas exigencias del mercado”.

Esa adaptación, en realidad, una reordenación interna en toda regla, como consecuencia de la unión de cuatro entidades que hasta hace unos meses funcionaban de forma independiente, y que ahora, están obligadas a eliminar duplicidades de puntos de venta (cerrará 120 oficinas de las 1.600), plantillas (9.500 trabajadores) y productos, en dos palabras: conseguir las sinergias y economías de escala latentes en un grupo que prejubilará a 1.100 trabajadores en dos años. Reordenación que, por otra parte, es obligada por compromisos con los fondos procedentes del Frob, cuyo destino no es otro, en principio, que realizar la fusión de las cuatro cajas que integran Banca Cívica.

A la espera de acontecimientos en esta misma semana, el Banco de España puede ser quien marque la pauta a partir de ahora en la gestión de los planes de Banca Cívica, y para lo que ambos copresidentes deberán ponerse de acuerdo, de lo contrario y puesto que en esa hipótesis la apelación a los fondos públicos superaría los 1.800 millones de euros, el previsible que, a las puertas de una nacionalización, cantada, Economía y Banco de España tendrían ‘capacidad’ para sugerir un gestor ‘primus inter pares’.

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