edición: 2890 , Viernes, 24 enero 2020
02/10/2017
banca 

El Banco de Inglaterra exige un incremento del colchón para créditos en las reservas de los bancos

El crédito al consumo preocupa al regulador británico que ya alertó sobre el problema en mayo
Carlos Schwartz
El Comité de Política Financiera del Banco de Inglaterra hizo serias advertencias al sistema bancario de Reino Unido sobre la tasa de crecimiento del crédito al consumo y el volumen que ha acumulado en los últimos dos años. “El problema no es tanto en el sector del crédito hipotecario, se trata centralmente del crédito al consumo. En parte el desplazamiento hacia el consumo tiene que ver con la fuerte competencia en las hipotecas. Los tres sectores del crédito al consumo más expuestos son la compra de automotores, las tarjetas de crédito con periodos de carencia y aplazamientos de pago, y los grandes créditos personales sin garantía. El regulador ha informado a los bancos que los requisitos de capital necesarios para compensar esos activos son del orden de los 10.000 millones de libras esterlinas y será aplicado a casos específicos. Los casos se anunciarán tras las pruebas de estrés del regulador en noviembre”, señaló a ICNreport una fuente de medios financieros en Londres.
En el mercado se sabe de quién se está hablando sin necesidad de mencionarlo y los analistas apuntan de momento a tres nombres por la tasa de crecimiento de su balance en tarjetas de crédito y créditos personales. Barclays, el más grande en el sector de tarjetas, Lloyds Group que intenta crecer en ese mercado y el advenedizo Virgin Money son los nombres que ruedan por los círculos de enterados. No es la primera vez que el regulador menciona la soga en casa del ahorcado. 

En realidad la primera advertencia la hizo en mayo. Es evidente que el conocimiento de que podía haber un recargo en el coste de las operaciones a través de un reforzamiento del capital golpeó en mayo a las puertas de Banco Santander UK quien aplicó el freno a la cartera de créditos para la compra de vehículos, hipotecario y crédito al consumo en julio. También redujo en un 50% el rendimieto de las cuenta 123. Lo que no obsta para que tenga una cartera de crédito muy grande en todos los sectores. El Banco de Inglaterra ha hecho una prueba de estrés preliminar solo para el sector de crédito al consumo y ha llegado a la conclusión que en ese segmento puede haber pérdidas de hasta 30.000 millones de libras para la banca si hay una reducción de la actividad económica.

Los reguladores temen que los bancos estén subestimando el riesgo derivado de los segmentos de crédito al consumo. En particular las tarjetas de crédito se han convertido en una palanca peligrosa a la que acuden clientes endeudados más allá de sus posibilidades. El Banco de Inglaterra estima que las pérdidas en el caso de las tarjetas pueden ser de un 25% de la exposición total, mientras que en créditos al consumo sería de un 15% y en coches del 10%. El endeudamiento de las familias ha seguido una marcha ascendente mientras que los incrementos salariales este año han sido del 2,4% comparado con un aumento del coste de la vida del 2,6% lo cual ha creado una brecha negativa que los consumidores obturan con deuda. Esto se ha reflejado en una tasa de crecimiento del crédito al consumo del 10% anual y el regulador teme que los bancos se hayan deslizado en una falta de celo en materia de controles por un escenario excesivamente benigno que puede tocar a su fin.

El auge del crédito al consumo es un indicio de que el sistema financiero ha regresado al escenario de 2007/2008 en lo que el Banco de Inglaterra considera “autocomplacencia”. El regulador ha hecho un llamado a los bancos para que incorporen el coste de las mayores garantías en la forma de capital y colchón de capital en el precio del crédito lo cual tendría como efecto una menor demanda por parte del público. Pero el cuadro en su conjunto lo que indica es que el regulador teme que haya un deterioro en la actividad económica o al menos una menor expansión, entre otras cosas por los incrementos de tipos de interés que el emisor tiene previstos.

Lloyds está entre los bancos con mayor exposición al negocio de tarjetas de crédito tras su adquisición este año del emisor MBNA a Bank of America Merrill Lynch lo que incrementó su cuota de mercado del 15% al 26% lo que lo ha dejado cerca del primero en ese sector, Barclays. Al finalizar el primer semestre de este año la cartera de crédito en tarjetas de Lloyds era de 17.600 millones de libras tras pagar 1.900 millones de libras por MBNA.

Los analistas de Credit Suisse consideran que Lloyds será el banco más afectado por el test de estrés de noviembre tras el cual se puede ver obligado a incrementar sus requisitos de capital en hasta un 13,2%. Otros analistas consideran que el banco seguirá teniendo una posición de capital fuerte y esperan un dividendo del 8% este año. La entrada del banco en el segmento de las tarjetas de crédito ha sido una estrategia deliberada con el objetivo de tener en este segmento activos en línea con los depósitos de clientes que mantiene el banco que tiene un 25% de ese mercado.

Otro banco que ha acelerado su expansión en el sector de las tarjetas de crédito ha sido Virgin Money, un recién llegado al mercado bancario, que ha elevado su cartera de tarjetas de crédito hasta los 2.800 millones de libras casi una décima parte de su cartera total de créditos.

Algunos analistas señalan que los requisitos de capital que el regulador imponga en algunos casos van a limitar la capacidad de pagar dividendos altos a sus accionistas. La forma de sortear el escollo señalan es encarecer los créditos para mantener la rentabilidad de las operaciones lo cual a su turno va a desalentar a los prestatarios. Este año algunas entidades como MBNA y Halifax ofertaban tarjetas de crédito con un periodo de carencia de hasta 40 meses para la disposición de saldos con el riesgo de que los prestatarios comiencen a tener problemas de ingresos incluso antes de que comiencen a amortizar su deuda con los emisores de tarjetas. Un capítulo aparte analizado por el Banco de Inglaterra es la posibilidad de que el mercado de seguros y derivados denominados en euros quede paralizado con el comienzo del Brexit en 2019 por la necesidad de trasladar contratos a las filiales en Europa continental, desplazamiento complejo y para el que de hecho no hay tiempo antes de marzo de 2019.

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