edición: 2362 , Martes, 12 diciembre 2017
05/09/2014
Los motivos de Lloyd´s, Citi y Barclays

El Banco de Inglaterra mantiene a España con un 30% de riesgo de `default´

Los recelos del supervisor británico, entre las causas de la salida de los bancos ingleses del mercado bancario español: "es vulnerable"
Juan José González

Ni las cifras de los seguros de protección frente a impagos (CDS) ni el riesgo soberano son argumentos válidos en la actualidad para avalar la tesis del supervisor británico sobre el riesgo de `default´ de la economía española, el cual no habría bajado del 30% desde principios de año. Un experto bancario asegura que esta es una de las razones que han provocado la salida de los bancos ingleses del mercado español en los últimos tiempos, algunos de ellos con larga y acreditada presencia en el mapa bancario nacional. Es probable que no haya sido el motivo principal, pero la opinión de las autoridades monetarias de Reino Unido ha pesado por su insistencia y continuo martillo que no ha dejado de golpearles cada vez que un banco británico tomaba posición en deuda pública española. Por tanto, el desfile de entidades anglosajonas de vuelta a la City, apenas cuenta ya con representantes, una vez han abandonado Lloyd´s, Citi y ahora Barclays. La banca española se queda más sola.

Es otra de las consecuencias de la reforma financiera y de la crisis económica española: los bancos británicos han hecho las maletas y regresan al Reino, a sus cuarteles de invierno, habida cuenta de la baja rentabilidad o de las pérdidas, según el caso, que han logrado en el mercado español. Es probable que, llegado el momento de hacer balance, la salida de las entidades inglesas se haya saldado con números negros, aunque la idea general abunda en que los números son rojos, muy rojos. Este es el color que, precisamente, domina en los informes de los técnicos de Reino Unido, del Banco de Inglaterra sobre España cuando analiza la exposición directa de las entidades británicas, en particular, los grandes bancos, en los sistemas bancarios de Alemania, Francia, España e Italia, donde curiosamente, España figura con diez puntos porcentuales menos que Italia.

La clasificación no deja de ser una valoración sencilla que tiene en cuenta la percepción del riesgo soberano como probabilidad (inferior o superior a 50 puntos) que tiene una economía de suspender pagos en un período de cinco años. La misma clasificación que otorga a Grecia el 100% de probabilidades de quiebra, seguida de Portugal e Irlanda, ambas por encima del 50%. Y esta opinión técnica ha tenido una notable influencia en los últimos años sobre la actuación y gestión de las entidades británicas en los mercados de la Unión, la `zona euro´. Influencia que el supervisor británico ha hecho valer obligando a reforzar el capital como también a evitar la distribución de dividendos entre los accionistas.

El regulador británico se viene caracterizando por sus enérgicas presiones sobre los bancos ingleses para que reduzcan su exposición en los mercados de la `zona euro´ considerados como altamente vulnerables. A finales de 2012 la exposición de la banca de Reino Unido al mercado español se situaba en torno a los 39.000 millones de euros para superar los 42.000 millones un año después, cifra que en la actualidad es significativamente menor. Pero en todo caso, el Banco de Inglaterra ha considerado muy elevada siempre la exposición de sus entidades en los países periféricos, los más vulnerables de la Unión.

La salida del mercado español encuentra otra explicación en las necesidades de las entidades inglesas de estar bien dotadas para los exámenes de la banca europea, los test de estrés que desde el 7 de agosto han comenzado a recibir información de los bancos. Las autoridades británicas vienen preparando esta cita desde hace un año y para lo que vienen haciendo `recomendaciones´ expresas a Barclays, Lloyd´s y Citi y RBS. En concreto, la posición de Barclays y RBS era la que más preocupaba al tratarse de la principal cartera de activos en España, lo cual les obligó a una reestructuración urgente que en el caso de RBS tuvo como hecho más llamativo dejar el préstamos de Pescanova apuntándose una pérdida del 90% del valor nominal.

Lo que parece estar claro es que la historia de la presencia de la banca británica en el mercado español se cierra por el momento con un balance en números rojos, un fracaso que ha obligado a deshacerse de forma precipitada de activos que seguramente las entidades españolas sabrán poner en valor.

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