edición: 2575 , Martes, 16 octubre 2018
20/07/2015

El barril de crudo se aproxima al umbral de los 50 dólares por la persistencia de los excedentes

Las grandes petroleras continúan agobiadas por los costes de producción
ICNr
Los precios del barril de crudo reanudaron su declinación y el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense regresó a la proximidad de los 50 dólares por barril. El problema no es el precio en sí, sino que la cifra representa un umbral psicológico en las mesas de trading que puede imponer un clima bajista más extendido. El precio registrado el 16 de julio ha resultado influido por el acuerdo entre Estados Unidos e Irán por el cual este último abandona sus aspiraciones nucleares y se somete al control occidental. La cuestión de fondo es que Irán se verá liberada del embargo comercial que pesa sobre el país lo cual implica que quedará en libertad de vender el crudo que quiera, dentro de los límites que el mercado y la OPEP, a la que pertenece, le impongan. De momento no es previsible que el país pueda aumentar su ritmo de producción hasta diciembre, y en cualquier caso para aumentar realmente su capacidad de producción deberá hacer una inversión de al menos 10.000 millones de dólares que no está a su alcance.
Para que esto se haga realidad deberá llegar a acuerdos con las petroleras occidentales que abandonaron el país a causa de las sanciones internacionales. Pero en honor a la verdad tanto el Gobierno como las petroleras están en ello, es cuestión de tiempo. Lo que ocurre de momento es que el país tiene 40 millones de barriles de crudo almacenados que pueden salir al mercado a corto plazo y eso si pesa sobre los precios.

La persistencia en el bajo nivel de los precios y la falta de perspectivas de que esta situación se corrija en el corto plazo continúa ejerciendo presión sobre las grandes petroleras que apelaron antes de finalizar 2014 a una fuerte reducción de costes. Pero los planes de contingencia no parecen haber sido suficientes a la vista de la situación del mercado. Un ejemplo es Conoco Phillips que la semana pasada anunció que resolvía el contrato con la empresa texana Ensco con la que había contratado un buque para perforación en aguas profundas del Golfo de México. El Ensco DS 9 ha sido liberado de sus compromisos, lo que supone una pérdida para Conoco ya que hay una penalización por romper el contrato equivalente a dos años del alquiler diario del barco de perforación, lo que asciende a una cifra significativa.

De acuerdo con fuentes del sector el alquiler diario del barco puede alcanzar a los
500.000 dólares, es decir un millón cada dos días. Conoco esta dispuesta a pagar la penalización porque considera que a partir de 2017, gracias a la cancelación del contrato, mejorará sus flujos de caja. “El alquiler no es el único coste... y si bien perderá el alquiler de dos años se ahorrará todos los costes añadidos y como el alquiler era a cinco años le sigue resultando beneficioso romper el contrato”, señala una fuente del sector petrolero.

El problema para las grandes petroleras sigue siendo los altos costes de producción. Las empresas, sobre la base de una expansión sostenida de la demanda de crudo con precios al alza que llegaron a bordear los 145 dólares el barril de crudo firmaron contratos siempre al alza de los proveedores de servicios, es decir las empresas auxiliares de todo tipo pero por sobre todo las de perforación que aportan equipos y los operarios que las hacen funcionar. Con la caída de los precios del crudo las grandes del sector cancelaron proyectos y contratos de forma precipitada en los sectores en los que la explotación era insostenible, es decir en el del crudo no convencional en Estados Unidos y otros países, como Canadá. Pero los costes se elevaron de forma global para todas las operaciones de las petroleras y no sólo en el sector no convencional. Las grandes petroleras por añadidura tienen poca exposición al crudo no convencional.

La consultora Boston Consulting Group en un reciente análisis llega a la conclusión de que los costes de las grandes petroleras para encontrar y explotar crudo se han triplicado en los últimos 10 años. Esto ha provocado un desplazamiento en la fuente del beneficio. Las empresas obtienen cada vez más su beneficio de las operaciones vinculadas al gas natural lo que deja enmascarado el problema de los costes en el sector del crudo. Los costes para el desarrollo de nuevas explotaciones en 2014 alcanzaban a los 105 dólares por barril de acuerdo con las cifras de Boston Consulting Group.

La industria petrolera ya tenía un problema de costes con el crudo a 100 dólares el barril, no hace falta una gran dosis de imaginación para entender las exigencias de un barril a 60 dólares, o peor aun a 50. La grandes empresas ya han logrado fuertes reducciones en sus costes.

British Petroleum anunció recientemente que está obteniendo ahorros de entre el 20% y el 30% en sus grandes proyectos. El problema es que la gran industria del petróleo no puede equilibrar sus cuentas solo con un ahorro hecho a expensas de las compañías de servicios. La realidad es que ya en 2008 las compañías de servicios vieron sus márgenes sometidos a esfuerzo “y la verdad es que tampoco es que tengan beneficios extraordinarios y puedan absorber todas las necesidades de la industria”, afirma una fuente del sector. Los técnicos de la industria señalan que algunas actividades que tienen un exceso de oferta de servicios pueden lograr reducciones de costes del orden del 15% en actividades complejas como las perforaciones off shore. “Pero en la medida que la actividad se recupere los costes se volverán a disparar”, señala la fuente.

El problema de fondo, argumentan los analistas, es que en la última década la industria del petróleo ha registrado una significativa caída de la productividad. Las grandes empresas cuyos departamentos de ingeniería se lo pueden permitir, como es el caso de Shell, han comenzado a revisar el coste de los proyectos desde el diseño. “En los años de vacas gordas no se aplicaba demasiado ingenio a la reducción de costes. Muchos proyectos se podrían haber hecho más baratos. Se trata entre otras cosas de aligerar a los proyectos de la sobrecarga de ingenierías que en algunos casos pueden tener para lograr mayores ahorros en su desarrollo”. Los analistas se preguntan si, una vez capturados por la necesidad de ahorros forzados por los departamentos financieros, los proyectos seguirán siendo técnicamente solventes y conservarán el suficiente nivel de seguridad. Eso está por verse.

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