edición: 3099 , Martes, 1 diciembre 2020
05/10/2017
banca 

El BCE hace pública una regulación suplementaria para los créditos morosos a partir de 2018

El documento que entrará en vigor en enero próximo con un periodo de adaptación se somete a consulta
Carlos Schwartz
El Banco Central Europeo (BCE) ha publicado un suplemento a la regulación difundida el 20 de marzo de este año como Guía para el tratamiento de los créditos en mora (NPL Guidance, por sus siglas en inglés) en la que se establece ahora la necesidad de hacer dotaciones de capital por el total de los créditos que entren en mora. La exigencia que entrará en vigor el primero de enero de 2018 se refiere sólo a los créditos que registren un impago superior a 90 días a partir de enero próximo, excluyendo de la normativa a los créditos morosos generados por la crisis financiera desatada en 2007/2008. Sin embargo, el banco emisor europeo advierte que en marzo de 2018 abordará el problema de los créditos heredados de la crisis. El banco emisor advierte que esta “Adenda por lo tanto refuerza y suplementa la Guía para el tratamiento de los créditos en mora al especificar las expectativas cuantitativas del supervisor en lo que concierne a los niveles mínimos de provisiones consideradas prudentes que se esperan para las exposiciones a los fallidos y morosos (NPE).
Las medidas deben ser vistas como “una limitación mediante provisiones” destinadas a un tratamiento prudente de los NPE y por tanto como una forma de evitar una acumulación de NPE que envejecen sin estar provisionados en los balances de los bancos en el futuro.” El objetivo del regulador es encarecer el mantenimiento de los créditos morosos incentivando su eliminación de los balances de los bancos. En el primer semestre de este año de acuerdo con el BCE había créditos morosos por importe de 865.000 millones de euros en los bancos europeos bajo supervisión lo que representa un 6% de la cartera total de créditos. Desde luego la distribución es irregular y hay sistemas bancarios con una sobrecarga significativa en comparación con otros, aunque siempre hay casos específicos en países en los cuales los fallidos no son necesariamente altos.

La cotización de las acciones bancarias ha mejorado este año con algunos picos significativos. Sin embargo, visto en perspectiva, en los últimos cinco años el sector de banca se ha desempeñado mucho mejor en Estados Unidos. Uno de los motivos para ello es que el número de acciones por entidad bancaria se ha mantenido estable en Estados Unidos desde 2010 mientras que en Europa esa ratio de cantidad de acciones por capital se ha disparado por las sucesivas ampliaciones de capital lo que determina que la relación entre activos por acción comparativamente beneficie a la banca estadounidense.

El volumen de acciones en los bancos de Europa ha crecido en un 50% por los incrementos de capital desde el 2010. “Algunos bancos considerados de mejor calidad como el Santander han visto crecer el número de sus acciones aun más”, señalan algunos analistas. A resultas de esta situación el valor tangible neto de los activos por acción de los bancos europeos sigue en los niveles del 2009. El segmento de vigilancia bancaria del BCE, el Mecanismo Único de Supervisión, ha sido objeto de ataques por parte de analistas y algunos banqueros por su incapacidad para hacer frente a este problema en el sistema bancario europeo.

El ejemplo de Italia ha sido especialmente irritante este año, pero también hay problemas con esos créditos en muchos otros países entre ellos Grecia y Chipre. Actualmente la regulación europea establece que los bancos deben dotar de forma prudente los viejos créditos morosos y fallidos sin una guía específica sobre el tiempo o el nivel de cobertura. Estos son elementos dejados al “criterio prudente” de los bancos. Esta libertad de opción ha llevado a que los criterios se hayan separado en torno a un tronco central y mientras algunas entidades dotan al 100% otras lo hacen de forma que afecte a su capital en forma menos significativa.

Esto es un elemento particularmente relevante en los casos en los que un banco adquiere a otro en crisis y debe hacer frente a una cartera de activos especialmente dañada como es el caso del Banco Santander y el Banco Popular, donde el primero ha estimado el quebranto del Popular en 10.000 millones de euros y ha ampliado capital en 7.072 millones de euros. Esta última emisión de acciones ha contribuido a diluir aun más los activos por acción de la entidad considerada un dechado de solvencia por el conjunto de los analistas. “En realidad las disposiciones y normas establecidas por los reguladores nacionales han permitido que en el conjunto de la Unión Europea haya bolsas de incumplimiento en cuanto a las provisiones de los créditos morosos, que han determinado que algunos sectores del sistema bancario estén más expuestos a quebrantos que otros.

Según esta opinión el riesgo se mantiene alto y a finales de 2016 excedía el 5% de la cartera total de créditos. El periodo de adaptación a esta normativa es de dos años para los créditos morosos sin garantía y de siete años para los créditos morosos con garantía. Los analistas consultados señalan que la decisión del BCE es un intento de imponer cierto grado de presión para que el problema de los créditos morosos sea encarado con mayor rigor por los bancos.

Sin embargo, puntualizan, las provisiones sugeridas están en línea con las que aplican las entidades más conservadoras en este sentido y no introducen novedades significativas. Estas fuentes lo que subrayan es que habrá que ver cuál será el grado de cobertura y plazos para las provisiones que se apliquen a los créditos morosos que están encapsulados en los bancos desde la crisis financiera. Aquí desde luego los reguladores tropiezan con las estrategias de ocultamiento por parte de los bancos afectados.

Las cifras de créditos en mora como es obvio no incluyen este ocultamiento. El asunto adquiere todavía más relevancia si se tiene en cuenta que el apalancamiento de los bancos si se incluyen los derivados y los riesgos que están fuera de balance es de 25 veces su capital y reservas. Esto hace que los créditos morosos sean una bomba de tiempo sepultada en las entrañas del sistema bancario europeo.

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