edición: 2327 , Viernes, 20 octubre 2017
29/06/2011
OBSERVATORIO DE COYUNTURA

El BCE pausa las subidas de tipos, mientras que la Fed mantiene su discurso

SERVICIO DE ESTUDIOS DE 'LA CAIXA'
Haciendo repaso del contexto económico actual en sus distintos elementos, se puede concluir que el ciclo de crecimiento a nivel global se encuentra en fase de consolidación: se modera la velocidad pero se asientan las bases. La gradación de la misma difiere según el área geográfica y el país, situándose en primer lugar los países emergentes, seguidos de Estados Unidos y Europa. Conjuntamente a la dinamización de la actividad económica, han aumentado las presiones inflacionistas que, como consecuencia de los acontecimientos ocurridos en Oriente Medio y en Japón, han incidido a través del encarecimiento de las materias primas. Ante esta circunstancia, la mayoría de las autoridades monetarias han comenzado a actuar normalizando sus políticas monetarias, salvo la notable excepción de la Reserva Federal.

En Estados Unidos, la máxima autoridad monetaria sigue manteniendo un tono relativamente optimista. Después de la última reunión periódica de política monetaria, el presidente de la Reserva Federal (Fed), Ben Bernanke, comentó que según los datos económicos conocidos se podía afirmar que la economía norteamericana seguía avanzando «a paso firme». En referencia a los riesgos inflacionistas, concretó que aunque desde la Fed se identifica cierto aumento de las expectativas de inflación a largo plazo, la mayoría de los miembros opinan que este hecho es de carácter transitorio y no amenaza la estabilidad de los precios.

Sin embargo, la razón que justifica el mantenimiento de los tipos de interés oficiales en los niveles actuales (0%-0,25%), y que augura un largo período de política monetaria laxa, es la debilidad que domina en el mercado laboral y en la creación de empleo. De igual manera, recalcó el propósito de la entidad de finalizar la compra de bonos a finales de junio. A través de la continua repetición de este mensaje, la Fed pretende que a la llegada de la citada fecha el efecto sobre los mercados de deuda sea moderado. Igualmente, y como ya adelantaran en declaraciones públicas algunos de los miembros de la Fed, en las actas de la última reunión se manifiesta la preferencia por una «estrategia de salida» en la que las subidas de los tipos de interés oficiales tengan lugar cronológicamente antes que las ventas de activos ahora en el balance de la Fed.

Por su parte, en la eurozona el Banco Central Europeo (BCE) mantuvo el tipo de interés rector en el 1,25%, después de la subida llevada a cabo en abril. El mensaje transmitido por la institución, que está completamente volcada en salvaguardar la estabilidad de precios a través de la contención de las expectativas de inflación y de los salarios, denotó en las palabras de J. C. Trichet un matiz de cierta ralentización del proceso de normalización. Aunque no cabe duda de que la vigilancia de la evolución de la inflación sigue siendo exhaustiva, el léxico utilizado para describirla se alteró respecto a meses previos: «muy de cerca» en lugar de «fuerte seguimiento». Esto fue razón suficiente para que economistas e inversores descontaran que el proceso de endurecimiento de la política monetaria va a ser más lento de lo inicialmente previsto.

El consenso de los analistas estima que las próximas subidas de tipos oficiales, seguramente realizadas en tramos de 25 puntos básicos, podrían llevarse a cabo en julio y en el último trimestre del año. No obstante, el presidente del banco central insistió en la persistencia de riesgos inflacionistas en el escenario económico actual, lo cual requiere la total disposición de la política monetaria para combatirlos. Con respecto a las medidas no convencionales de política monetaria, el BCE seguirá manteniendo inalterados los términos de las facilidades de liquidez durante el segundo trimestre, aunque los analistas prevén que a partir de esa fecha, y coincidiendo con la normalización de los tipos rectores, las condiciones para la concesión de préstamos a tres meses podrían modificarse, volviendo al sistema de subastas competitivas y tipos de interés variables.

En el caso de los países emergentes su escenario monetario está determinado por la avanzada fase del ciclo económico en la que se encuentran. Estas economías, que capearon satisfactoriamente la recesión económica mundial de hace dos años, han sido las primeras en sufrir los efectos de las crecientes presiones inflacionistas. Es por ello que sus bancos centrales están centrando los esfuerzos en desarrollar estrategias de política monetaria tendentes a controlar la expansión del crédito y evitar los peligrosos síntomas de sobrecalentamiento económico, como ocurre, por ejemplo, en China.

Para llevar a cabo este control, las autoridades se apoyan en las consabidas subidas de tipos oficiales, y también en un amplio abanico de medidas cuyo fin es limitar el volumen de las masas monetarias y crediticias. El caso más representativo es el de China, cuyo banco central ha elevado nuevamente el coeficiente de reservas obligatorias de los bancos -hasta el 21%- y aplicado disposiciones administrativas de contención del crédito. De cara a los próximos meses, el éxito de la normalización de las políticas monetarias en estos países vendrá en gran parte determinado por el grado de estabilidad que alcancen los precios de las materias primas.

Bajo este escenario de procesos de normalización monetaria a velocidades desiguales según los países, los mercados interbancarios han evolucionado al compás de las expectativas de los inversores sobre las actuaciones de los bancos centrales: estabilidad en Estados Unidos y suave descenso en la eurozona. Es un hecho destacable que a lo largo de los últimos meses estos mercados hayan mostrado un comportamiento muy satisfactorio en términos de las primas por los riesgos de crédito y de liquidez. En efecto, las primas que por tales conceptos se incorporan a los tipos líbor y euríbor apenas han sufrido incrementos a resultas de acontecimientos tan graves como el recrudecimiento de la crisis de deuda soberana en Portugal y Grecia. De cara a los próximos meses cabe esperar que la trayectoria de los tipos de interés líbor en dólares seguirá bajo el mismo patrón de comportamiento estable, gracias a la continuidad de la política laxa de la Fed. En la eurozona, la pausa en las subidas de tipos oficiales del BCE ha servido para aliviar de manera temporal las presiones en los tipos euríbor a doce meses, que probablemente vuelvan a retomar la tendencia alcista en la segunda mitad del año.

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