edición: 2808 , Viernes, 20 septiembre 2019
21/09/2011
EL DEDO DE MADOZ

El BCE posterga el comienzo de su sistema liquidación de valores T2S

El Tesoro británico amenazó con recurrir ante la justicia europea una normativa del BCE
Carlos Schwartz

El funcionario del Banco Central Europeo que preside el consejo del sistema de liquidación promovido por el BCE denominado Target 2 Securities (T2S), Jean Michel Godeffroy, anunció ayer en Toronto una nueva postergación de la puesta en marcha del sistema sin fijar fecha para su entrada en funcionamiento. El proyecto de liquidación y compensación pan europeo de valores a través de la red de bancos centrales que integran el BCE T2S se inició en 2006 y se echó a rodar en el 2008. El mecanismo que en un principio debería haber comenzado a funcionar en 2011 fue postergado hasta el 2014, y el acuerdo marco para su puesta en marcha se debería firmar este año.

Hace escasamente una semana Godeffroy afirmó que el acuerdo se firmaría antes de finalizar septiembre. Sin embargo diversos portavoces de algunos de los 30 Depositarios Centrales de Valores (DCV) de 27 países que firmaron el acuerdo preliminar con el BCE en el año 2009 pusieron en duda que los problemas que aun quedan por zanjar hagan posible la firma este mes y piensan que el proceso todavía debe recorrer un buen trecho antes de la firma. El proceso de adaptación de la normativa europea al proyecto T2G actualmente en discusión está detrás de la reforma del sistema de compensación y liquidación español. El depositario español, Iberclear, es uno de los signatarios del acuerdo preliminar. El Banco de Inglaterra anunció en julio que no formaría parte de la plataforma.

Un cúmulo de intereses cruzados ha comenzado a ofrecer una resistencia creciente para la materialización del proyecto. Algunos de los DCV europeos ven con fuerte recelo la pérdida de negocio que supone que el BCE les sustituya mediante el sistema de compensación y liquidación en dinero del banco central por la pérdida de ingresos que ello supone. También ejercen presión sobre este proyecto los bancos que, bajo el calificativo de bancos agentes, se han ocupado y se ocupan de las transacciones entre países en la compensación y liquidación de valores. El proceso, sumamente complejo, y que debe entre otras cosas tener en cuenta las retenciones fiscales en las operaciones de valores, supone ingresos importantes para las grandes entidades que se especializan en esta operación en Europa. El BCE se propone sustituir este entramado con su propia red para dar un servicio único centralizado con un considerable abaratamiento de los costes. Sugiere que los precios de las transacciones podrían bajar hasta en un 90%. De acuerdo con fuentes del BCE, T2G aspira a aplicar tarifas que “sean suficientes para mantener el sistema en funcionamiento. Tiene criterio de servicio público y no de negocio privado”. El coste del proyecto de acuerdo con las fuentes consultadas es del orden de los 1.000 millones de euros.

Pero estas resistencias se desarrollan al margen de otro problema que ha adquirido una entidad considerable. A comienzos de este verano el Banco de Inglaterra anunció que no formaría parte del proyecto T2S lo que supone dejar fuera del sistema de compensación y liquidación a un 40% del mercado de valores y de derivados. Esto ha supuesto un golpe muy serio para el proyecto. La respuesta del BCE fue regular que las entidades centrales de contrapartida (ECC) que hagan más de un 5% del mercado de un activo denominado en euros se deberían establecer en un país miembro de la zona del euro. Lo cual por una serie de motivos de infraestructura y dimensión de mercado supone en realidad señalar a Frankfurt o París.

La cuestión se centra en quién es el prestamista de último recurso para las ECC en caso de que una de las partes en una compra-venta de valores no cumpla. Las ECC actúan como comprador para todo vendedor y como vendedor para todo comprador en la compra venta de valores y contratos de derivados. Garantizan a ambas partes de un lado la entrega de los valores del otro la entrega de dinero o el cumplimiento de los contratos. El problema se presenta en caso de graves crisis financieras, en las cuales un incumplimiento puede exceder a las garantías que tenga una ECC. De allí que el BCE haya regulado que, para que él intervenga como prestamista de último recurso, la ECC necesitada de liquidez debe estar implantada en un país de la zona euro. La realidad es que ninguno de los grandes países que han firmado el protocolo de acuerdo en 2009 está dispuesto a “regalar el negocio al Reino Unido”, es decir a las grandes ECC británicas a quienes el Banco de Inglaterra puede dar liquidez in extremis, pero no en euros. En particular a LCH.

En última instancia la salida del Banco de Inglaterra del T2S puede costar muy caro a Londres como centro financiero pero también puede dejar a T2S reducida a un proyecto sin futuro. La batalla ha dado aire a París y Berlín, que refuerzan sus posiciones financieras en el contexto de la fusión de Deutsche Borse con el NYSE-Euronext. El Tesoro británico que filtró la semana pasada que recurriría la decisión del BCE ante la Corte Europea de Justicia podía encontrarse a la postre con la sorpresa de un fallo adverso. La comunidad financiera en Londres, que no está formada mayoritariamente por entidades británicas sino por bancos, sistemas y plataformas de trading, así como depositarios y servicios de pos contratación de todo tipo de nacionalidades, ha reaccionado con frialdad ante la decisión que anunció el gobierno y han comenzado a presionar al Tesoro británico para que lleve a cabo una negociación que permita acercar posiciones con el BCE. En realidad ambas partes tienen su cuota de razón.

Estar basado en la misma moneda en que se deben ejecutar las garantías elimina la intermediación de un banco central que no está en el euro como es el caso del Banco de Inglaterra. El proceso carece entonces de costes. De la otra forma sí existen costes por las necesarias contrapartidas de banco central a banco central para garantizar que la liquidez concedida será devuelta. Como es lógico el BCE no tiene porqué cargar con esos costes. Pero lo cierto es que aunque el proceso requiere algo bastante más complejo que un simple sistema de cooperación, si es cierto que ambos bancos pueden desarrollar un mecanismo para subsanar el riesgo. El tema es que haya voluntad de hacerlo.

El paso atrás del BCE ayer anunciando un retraso sin fijar fecha abre las puertas a la negociación con el Banco de Inglaterra quien al mismo tiempo, va de suyo, seguramente postergará sus acciones legales. También es importante mirar hacia el empuje político del proyecto. El momento álgido de T2S fue 2008, cuando se hizo evidente que el papel de las ECC era clave en una crisis sistémica. Lo puso de relieve por ejemplo LCH al sortear sin quebrantos la quiebra de Lehman, en cuyos libros se concentraba una inmensa cantidad de operaciones de derivados que se honraron pese a la crisis. Pero con el transcurso del tiempo las determinaciones políticas parecen haber perdido ímpetu.

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