edición: 2748 , Jueves, 27 junio 2019
01/10/2014

El BCE ultima los detalles para la adquisición de bonos de titulización de activos del sector no financiero

El objetivo destinado a sanear a los bancos ha despertado la oposición del Bundesbank y sus publicistas
Carlos Schwartz

El Banco Central Europeo tiene en fase avanzada su plan para la adquisición de bonos respaldados por activos del sector no financiero, aunque el objetivo tropieza con fuerte resistencia del Bundesbank y sus publicistas. El cinco de junio el Banco Central Europeo (BCE) anunció sus nuevas medidas de política monetaria que suponían subastas de liquidez para los bancos del Eurosistema en forma proporcional a sus carteras de crédito tomando abril de este año como nivel cero. A la nueva línea se la denominó operaciones puntuales de financiación a largo plazo con pactos de recompra (TLTRO por sus siglas en inglés). Las últimas cinco líneas del anuncio puntualizaban que “el Eurosistema considerará la adquisición de bonos de titulización de activos simples y transparentes con activos de garantía consistentes en derechos frente al sector privado no financiero de la zona del euro”.

En ese anuncio el banco emisor señalaba que había intensificado los trabajos preparatorios relacionados con las compras simples de bonos. El antecedente de este procedimiento es el programa de adquisición de activos (SMP, por sus siglas en inglés) que ya fue utilizado y cuyo mecanismo ha sido la adquisición de bonos garantizados que quedan hasta el vencimiento en la cartera del BCE. Es decir no son operaciones con recompra, sino liquidez directa. La contrapartida, desde luego es que el riesgo de mantenerlos hasta el vencimiento es el impago.“En realidad el mecanismo podría permitir a los bancos agrupar créditos al sector privado no financiero con respaldo de activos, empaquetarlos y trocearlos en forma de bonos. Eso les permitiría liberar sus balances de un riesgo considerable. Sobre todo si se tiene en cuentas que las entidades de crédito conservan un volumen importante de deudores cuya debilidad hace que sean un riesgo permanente”, señala una fuente de medios financieros consultada por ICNreport.

De acuerdo con esa fuente “la puesta en marcha de este programa se ha extendido más allá de lo previsto porque existe una feroz resistencia por parte del banco central alemán, el Bundesbank”. Uno de los propagandistas más próximos al banco central germano, Hans Werner-Sinn presidente del Instituto de Investigaciones Económicas IFO, afirma que la política de Mario Draghi supone dar crédito a empresas y particulares del sur de Europa que han “quedado al borde de la quiebra tras estallar la burbuja inmobiliaria” y augura que los acreedores de esos prestatarios serán los destinatarios del dinero de los contribuyentes del resto de Europa gracias al BCE. En un reciente artículo Werner-Sinn enfatiza que si Draghi se atreve a tanto es porque su política cuenta con el apoyo de la canciller alemana Angela Merkel a quien llama a la reflexión para que frene esos objetivos que califica de un alto riesgo.

Otro de los críticos es el ex presidente del Bundesbank Axel Weber, hoy alto ejecutivo de UBS, quien afirma que el BCE se está convirtiendo en “un banco malo”. Pero estos propagandistas no son lobos solitarios sino altavoces del Bundesbank que tiene por norma no emitir juicios públicos sobre las decisiones del BCE que cuentan con el acuerdo de su consejo. Salvo raras excepciones, que las ha habido. Sin embargo, las fuentes consultadas señalan que la decisión de poner en marcha el nuevo SMP “ya está tomada”. Las fuentes señalan que “ese programa es necesario para facilitar el saneamiento de los balances bancarios”. De acuerdo con Fitch ratings los bancos medianos españoles que han hecho sensibles “progresos” aun deben hacer frente “al reto de reducir su stock de activos problemáticos cuyo riesgo no ha sido dotado”. La agencia de calificación que se refiere específicamente a Unicaja Banco, Ibercaja Banco, Kutxabank, NCG Banco, BMN y Liberbank, señala que en promedio las seis entidades han reducido su cartera de crédito en un tercio en los últimos tres años aunque los datos están sesgados por el traspaso de los créditos para el desarrollo de promociones urbanísticas a la SAREB. El informe afirma que a pesar de que la reducción del riesgo avanza “sus balances siguen siendo vulnerables a los activos problemáticos sin cobertura”.

De acuerdo con Fitch esto los hace sensibles a un aumento del estrés en el valor colateral de los activos problemáticos. “Una potencial nueva valoración en la revisión de la calidad de los activos de la banca y nuevas pruebas de esfuerzo del BCE puede desembocar en déficit de capital en bancos que tengan una cantidad significativa de activos problemáticos que no están cubiertos por reservas. El informe de todas formas señala que este sería un “problema técnico en tanto que los bancos ya han tomado medidas respecto de su capital para remediar posibles desajustes frente a sus activos”. El informe no obstante pone de relieve la existencia de un stock de activos problemáticos que no están cubiertos por dotaciones específicas. “Este no es un problema español, es un problema de un sector importante de la banca de Europa y las medidas que el BCE está poniendo en práctica intentarán en la práctica remediar estas debilidades”.

Los críticos de las políticas expansivas del BCE que aspira a ampliar su balance en un billón de euros, sin contar con el SMP que puede añadir otro cuarto de billón, para inyectar liquidez en el sistema afirman que “la deflación no es un problema”. Es el caso de Werner-Sinn que en el artículo mencionado dice que “En la medida que los precios aun suben (aunque lentamente, la inflación subyacente está en el 0,9%) los argumentos del BCE parecen más bien una hoja de parra. En cualquier caso la deflación no es un peligro para el sur de Europa sino una condición previa esencial para recuperar la competitividad”. Este halcón de los intereses alemanes es un claro ejemplo del sector de los economistas y empresarios alemanes que consideran a la unión monetaria como un instrumento unidireccional que solo vale en la medida que sirve a los intereses de su país. Mientras, Eurostat anunciaba ayer que las cifras de inflación son peores que las previsiones y la inflación subyacente que en agosto fue del 0,9% en septiembre fue estimada en 0,7%. Mal que le pese a Werner-Sinn.

El cualquier caso las tensiones dentro del consejo del BCE no hacen más que reflejar la existencia de problemas reales en el sistema financiero de la zona del euro. La ausencia de recuperación económica, el estancamiento de la actividad de las empresas, los bajos tipos de interés, la ausencia de demanda de crédito, la falta de negocio rentable siguen lastrando los balances de los bancos.

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