edición: 2558 , Jueves, 20 septiembre 2018
20/06/2014
Mensajes con advertencia

El BCE y la EBA reiteran su desconfianza en la supervisión española

La supervisión única y el control preventivo, las llaves para evitar sustos
Juan José González

Varios responsables de las instituciones financieras de Europa, se encuentran de `gira de balance´ por el continente, un periplo que recorre algunas capitales de los países miembros de la Unión. No pasan inadvertidos sus discursos, plagados de advertencias y mensajes al sector financiero; que si la desregulación y liberalización deben ir juntos, que si las entidades deben ser más transparentes, que se debe hacer un mayor esfuerzo en el control y que todos, entidades y reguladores, deben extremar la supervisión. A siete años vista del inicio de la crisis financiera, algunos responsables del BCE y de la autoridad bancaria europea (EBA) siguen desconfiando de la supervisión del regulador y de las propias entidades financieras, y no tienen claro que haya sido enterrado el modelo alumbrado en 1988 que multiplicó cajas, sucursales y préstamos hasta llegar a la reciente debacle. Ofrecen como antídoto para evitar que se repita la desgracia, mayor y más estricta regulación y, cómo no, supervisión seria y preventiva y centralizada.

Por si el mensaje de Durao Barroso no hubiera sido suficientemente claro (y polémico) Ignacio Angeloni, miembro del consejo supervisor del Banco Central Europeo le contó esta semana a un centenar de responsables de cajas españolas que la crisis en el sector español es comparable, salvando las distancias, al sufrido en EE UU porque, según Angeloni, el peso de las cajas en el sector era excesivo, tanto como que el sector acumulaba el 50% de los préstamos hipotecarios del sistema. Cifras que, en efecto, son equivalentes con las registradas en España en el inicio de la crisis en 2007. La solución aplicada al problema en ambos casos (norteamericano y en el español) ha sido la misma: reducir, cerrar y concentrar entidades.

Tanto Barroso como Angeloni sugieren que, en la práctica, hay un excesivo número de entidades financieras en Europa y que por esa razón habría que pensar en una próxima etapa de concentración bancaria, etapa en la que España ya tiene muy avanzado el trabajo. La reducción de 45 cajas a 13 en apenas dos años es buena prueba de ello. Sin embargo, no parece suficiente desde el punto de vista que más interés concita entre los responsables de Bruselas, que centran el foco en la supervisión preventiva, en actuaciones que hagan posible adelantarse a los acontecimientos para evitar sorpresas desagradables.

Los responsables europeos del sector adelantan varios cambios para los próximos meses, y sitúan el punto de partida en los test de estrés. A partir de ese momento, entienden, será posible evaluar el sector y también la única forma para identificar la situación de un banco: si quiebra o anda en zonas de intervención. En cualquier caso, los directivos del BCE consideran que la supervisión y el control previo y preventivo, es la llave para no recibir sustos mayores. En el fondo tratan de imponer que la liberalización y la desregulación en el sector acaban por convertirse en el arma de defensa más fuerte para las propias entidades.

La banca contará a partir de las pruebas de estrés con una nueva forma de trabajar, con un supervisor único, pero asistido también por la información de  los supervisores regionales (nacionales) y así las autoridades estarán en disposición de poner actuar con antelación a una posible crisis del sector. En pocas palabras, el balance de los técnicos de la Unión Europea viene a decir que la supervisión y el control que va a suponer el examen a la banca, será la puerta de entrada a la Unión Bancaria como marco regulador. En la nueva situación, el sector se sentirá más seguro y tendrá más certidumbre para que pueda fluir el crédito. Lo que falta por ver es si será igualmente suficiente para estimular la demanda de crédito.

La gira de los responsables financieros de la UE tiene, sin embargo, otra lectura tan importante como la que proponen al respecto de la regulación y la supervisión bancaria. Es la lectura del mensaje que ha entendido el regulador español: la EBA y el BCE siguen desconfiando de los controles y de la supervisión de las entidades financieras españolas. Y lanza el mensaje en la misma casa de las cajas de ahorros, muy cerca del despacho del supervisor y del regulador. Parecen avisar a las 16 entidades financieras españolas que serán examinadas en el otoño y entre las que se cuentan una decena, que los resultados serán decisivos para el futuro, que se juegan la credibilidad y estar más vigiladas a partir de esa fecha en caso de `suspenso´. Por eso será necesario demostrar que la supervisión nacional funciona bien en la nueva etapa y que el modelo anterior ya ha sido enterrado.

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